Archivo de la etiqueta: Habitat

Podando II

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SE TARDAN AÑOS EN PODAR PERO, LO DEJAN COMO PARA NO TENER QUE VOLVER HASTA EL 1027.

Fotos de JORDI M VICH 20180626.

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Podando Joan Miro de El Terreno

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AYER LLEGARON EMBALADOS Y PUDIERON HACER DOS ARBOLES, DESPUES DE TAMAÑA PROHEZA HOY CONTINUAN CON SU LUCHA CONTRA LA DEJADEZ DEL AYUNTAMIENTO.

Fotos de JORDI M VICH 19,06,2018.

Tapones VI

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SALUD 69

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VARIOS DIAS IGUAL

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EL FURGON DE LA FUNDACION QUE LLEVA A LOS NIÑOS HA TENIDO QUE SALIR DIRECION PROHIBIDA.

 

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SAL Y PON LA VALLA O ENCIMA SE ENFADAN.

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NI RASTRO DE LICENCIA DEL AYUNTAMIENTO QUE DE PERMISO A ESTE INSISTENTE ABUSO DE LAS CALLES POR PARTE DE UNOS EN DETRIMENTO DE OTROS.

UN REPARTIDOR Y VARIOS VECINOS DECIAN HABER LLAMADO AL 092 PERO!!!,,,,,,,

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Fotos de sra Pol..

El regreso de las obras

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EMAYA DICE,,,,,,,

Hola Juan. Hay cambios. El Contratista y EMAYA, viendo los efectos que puede tener  ir a juicio, estamos en fase de negociaciones para poder reiniciar la obra a finales de este mes y poderla de este modo terminarla en las mejores condiciones posibles. Cuando se vaya a reiniciar en firme la obra si hay acuerdo, se informará por parte de EMAYA a los vecinos y partes implicadas.
Un saludo
 

Cort tenía “previsto” podar los árboles de Joan Miró en 01,06,2018

Cort tenía previsto podar los árboles de Joan Miró (640x480)

Los vecinos denunciaron que los ficus sin arreglar empeoran cada día – Ahora se actuará pero no por sus quejas

Lourdes Duran Palma 31.05.2018 | 02:45

Ante las denuncias de los vecinos de la calle Joan Miró por la pérdida de calidad de vida al verse invadidos por los árboles que, según ellos, llevan sin podar ocho años, Cort indicó ayer que “estos ficus van a ser sometidos en breve a podas de reformación atendiendo a criterio de mejora de la seguridad del arbolado, no por razón de servidumbre de vistas, encontrándose incluido en programación según lo previsto”.

Más de cien vecinos llevan conviviendo años con los problemas derivados de la falta de poda de estos ficus que ha propiciado el aumento de bichos y abejas que les han ocasionado picaduras. Una de ellas, además es alérgica a las abejas y tiene serios problemas si le pican.

Cort les recuerda que “la única plaga nociva para el árbol coincidente con daños a personas que se conoce a día de hoy es la procesionaria”; les apunta que acudan al Servicio de Sanitat Municipal para molestias de insectos.

Las podas se establecen por criterios técnicos. Palma cuenta desde junio de 2012 con un plan de Gestión del Arbolado Viario, pero para los vecinos de Joan Miró éste ha resultado inoperativo. Llevan ocho años “invadidos”.

 

https://www.diariodemallorca.es/palma/2018/05/31/cort-tenia-previsto-podar-arboles/1318087.html

Vecinos de Joan Miró, invadidos por los árboles en 30,05,2018

Vecinos de Joan Miró, invadidos por los árboles (640x480)

Denuncian que Cort lleva ocho años sin podarlos, lo que ha provocado aumento de mosquitos y abejas y en consecuencia picaduras y alergias

Lourdes Duran Palma 30.05.2018 | 01:34

 

Esta ‘marcha verde’ no es contra la naturaleza sino un grito desesperado de más de cien vecinos de El Terreno. A los problemas de salud, sumar la pérdida de calidad de vida: “Pagué seis mil euros de más por tener vistas al mar; ya no lo veo”

No es una guerra contra los árboles. Es unadenuncia colectiva de más de cien vecinos de Joan Miró cuya vereda arbolada lleva ocho años sin podar, lo que ha provocado problemas de salud y pérdida de calidad de vida.

“Soy alérgica a las avispas. Cada vez hay más en los árboles. No puedo ni sentarme en la terraza”, cuenta María Ángeles Maldonado. Ella vive en el número 116 de Joan Miró. La hilera ‘verde’ está plantada enfrente pero igualmente se ve afectada. A los problemas de salud, añade haber perdido vistas.

“Llevo viviendo en este piso muchos años. Pagué un millón de pesetas más por tener vistas al mar. ¡Hace seis años que no lo veo!”, asegura.

Ella cuenta que llamó al Ayuntamiento y enviaron una brigada que “cortó unas cuantas ramas en veinte minutos. Cuando vi que daban por concluido su trabajo, bajé y les pregunté si eso era todo. Me dijeron que ya habían acabado. ¡Veinte minutos“. Han pasado dos años.

Tras la denuncia, un representante municipal fue a su casa. Ella no estaba. Su marido les narró cómo les estaba afectando que el servicio de Parques y Jardines del Ayuntamiento no podasen los árboles. “No le dieron importancia, y se fueron”, explica la afectada.

Doce números más abajo, en el 104, vive en una finca de cuatro alturas, Mariana Algaba. Cuenta que la proliferación de mosquitos “es continua; además de otros pequeños bichos que se meten en las casas y nos pican”.

Los árboles están plantados en la calle Joan Miró con numeración impar, desde el 79 hasta la Fundación Nazaret. Calculan que “somos unos cien los vecinos afectados; ¡como mínimo”. Sobre todo, los que conviven literalmente con los árboles en sus habitaciones.

Es el caso de Francisca Estelrich. Ella vive en el número 93 de Joan Miró. Tiene 83 años. “He nacido aquí. No me he movido”, cuenta. Las tupidas copas de los árboles alcanzan su vivienda hasta tal punto que “a las 15 horas, en invierno, ya tengo que encender la luz porque no veo“. “Tengo picores en las piernas por culpa de los bichos; y una vez se me hincharon por las picadas”, añade.

Hace dos años cortaron las ramas pero “se marcharon sin acabar su trabajo”. Antes sí que podaban pero ahora no. Las ramas se juntan con las del árbol vecino y entran en el comedor y en la habitación. Tengo que cerrar, y en verano con el calor, lo paso mal. Me las apaño con un ventilador. No tengo aire acondicionado”, indica esta octogenaria que vive sola.

En la última reunión de vecinos expusieron sus quejas. Xavier Abraham, presidente vecinal, las anima a seguir denunciando. Ahora piensan llevar su cruzada ante la Defensora de la Ciudadanía.

 

https://www.diariodemallorca.es/palma/2018/05/30/vecinos-joan-miro-invadidos-arboles/1317751.html

Palma: “Con el alma en vilo” en 19,05,2018

Palma Con el alma en vilo (640x480)

EN MEDIO DEL caos en el que vivimos, donde los imbéciles han cogido el micrófono y no lo sueltan, sorprende encontrarse con alguien sensato, responsable y prudente. Es lo que me ocurrió hace unos días cuando en un periódico de Palma leí una entrevista con Anna Moilanen, la Defensora del Ciudadano de Palma. Lógicamente, en la Mallorca de hoy, como todo lo que decía esta entrevista era coherente y razonable, sus palabras pasaron sin pena ni gloria.

Moilanen cobra del ayuntamiento y como debe ser una persona educada, seguramente ha cuidado sus palabras, con la intención de no molestar en exceso a quien la ha nombrado para el cargo. Pese a ello, la entrevista hace una descripción de la institución municipal palmesana que provoca pena, porque de ella se infiere que prácticamente nada funciona, pese a los cánticos felices de sus fantasiosos responsables.

Las cuestiones denunciadas, bien por su gravedad, bien por su persistencia, indican que la institución está en la quiebra, que nadie sabe por dónde empezar, que sólo se dan palos de ciego, en el mejor de los casos. Vamos por partes, de forma que sean ustedes quienes saquen sus propias conclusiones.

Se le pregunta a la Defensora del Ciudadano sobre el rumbo que tiene el gobierno municipal, sobre la coherencia global de su actuación, a lo que la entrevistada constata la inexistencia de un modelo, de un plan, de un proyecto, de una idea de cómo ha de ser la ciudad que queremos para el futuro. Moilanen explica aterrada cosas obvias, como que «la Administración, en vez de ir a remolque, resolviendo a duras penas el día a día, debería tener esa proyección de futuro para predecir qué va a pasar». Pero nada de eso ocurre en Cort, aunque nadie lo diría escuchando a los mequetrefes que están al frente.

La entrevista recorre diversos asuntos puntuales, que el ayuntamiento arrastra de legislatura en legislatura, como el caos de Corea, un barrio maldito en el que lo único que avanza es la degradación. Lean lo que dice: «Cuando entré [en el ayuntamiento] me encontré con cinco carpetas gruesas relativas a esta barriada [en referencia a Corea] y el expediente del anterior Defensor con una recomendación del mes de mayo de 2008. ¡Diez años más tarde estamos en esta situación!» Es decir, que en diez años nadie siquiera se ha leído las recomendaciones, y ya han pasado tres consistorios. Huelga decir que este caos pasa por encima de partidos y de personas y, por supuesto, también abarca a muchos de los funcionarios de más nivel, indignos de los salarios que perciben.

Moilanen es preguntada por otro de esos asuntos eternos, los músicos en las calles y el ruido que causan. Dice que «existe una instrucción, pero la policía no tiene muy claro cómo implementarla. Está a punto de aprobarse una nueva instrucción, pero a ver cómo funciona. Si una persona se busca la vida siendo artista en la calle, tampoco está como para pagar una multa. Ahora bien, no es lógico que en las calles tengamos orquestas enteras. No. Y que no haya ningún tipo de filtro sobre los artistas que estamos escuchando. Nosotros hemos apoyado que se inscriban en ese censo de artistas. Pero ha pasado un año y medio y hay que dar el segundo paso…» Increíble: primero porque tenemos una instrucción que no se cumple y en lugar de buscar por qué no se aplica creamos una segunda instrucción; segundo porque pretendemos multar a quienes obviamente están en una situación económicamente tan débil que han de caer en la economía informal y, tercero, porque llevamos año y medio esperando que alguien del consistorio haga algo con ese censo de artistas. ¿Habiendo tantos concejales, ha de ser la Defensora del Ciudadanos quien les recuerde que aplicar una multa a alguien sin ingresos, es más bien inconducente?

La entrevista también pregunta por la gestión municipal en materia de ruidos, otro de los asuntos que colea desde siempre. Elegante y cuidadosa de las formas, Moilanen contesta que «en este año y medio largo lo que he podido constatar es que se trata más bien de cumplir las ordenanzas que ya existen». ¿Sí? ¿Debemos leer que nadie intenta que se cumplan las ordenanzas?

Le preguntan por la suciedad de Palma, asunto sobre el cual, con buen criterio, también responsabiliza parcialmente a sus habitantes. Sin embargo, añade que se «están implementando nuevas medidas, pero es evidente que algo está fallando y para eso se tiene que invertir tiempo y recursos, para hacer ese diagnóstico de puntos negros, los más conflcitivos en cuanto a residuos […]. Y eso es lo que no hemos logrado, tener toda la información». O sea que ni siquiera existen listas de los puntos negros. ¿De qué nos podemos sorprender?

Ustedes saben que en Palma tenemos un consistorio que roza lo antisistema, contrario a las sanciones y partidario de la persuasión. Moilanen, puro sentido común, reflexiona sobre la necesidad de las sanciones para quienes incumplen las normativas. «No soy favorable a las sanciones, me gusta apelar al sentido de la responsabilidad de la ciudadanía, pero lamentablemente hasta que no se sanciona…» ¿Quién puede estar en desacuerdo, salvo nuestros concejales cuya ideología e ingenuidad les impide ver lo evidente? Moilanen añade que «ahora mismo las multas que pone el ayuntamiento son mínimas y se cobran mal, tarde o nunca». «Hemos hablado con la regidora de Función Pública, le presentamos unas estadísticas y le dijimos que quizás hay que empezar a implementar sanciones y hacer un seguimiento. Porque si pones multas y no cobras, es peor, tiene un efecto contrario». Esto es hoy Cort.

Moilanen, porque no lo ha tocado o porque no se lo han preguntado, no nos dice ni una palabra del problema del tráfico que tiene la ciudad, colapsada casi de forma permanente, ni de la gestión de la cultura si que es existe, ni de las licencias de obras donde se suceden los desastres, ni de la policía municipal con decenas de sus integrantes imputados por la supuesta comisión de delitos de los que pensábamos que nos debían proteger, ni de la gestión financiera que ha llevado a Cort a ser señalado como uno de los dos municipios con el gasto fuera de control, ni de la política de juventud que debería ser algo más que apoyo a los amiguetes, etcétera. La Defensora acaba la entrevista diciéndonos que Palma le pone «el alma en vilo». No es para menos.

Gobernar no es crear eslóganes, ni poner publicidad ingeniosa, ni verse con los aduladores compañeros del partido y autopersuadirse de que las cosas van bien; llevar una ciudad exige tener una idea, tener un sentido de la dirección, ser capaz de hacer algo más que tuitear. Gobernar no es sólo pedir el voto, atender a las minorías más pintorescas, satisfacer el ego saliendo en la televisión. Moilanen os está diciendo por dónde ir, si es que llegáis a entender el lenguaje de alguien sensato y razonable.

 

http://www.elmundo.es/baleares/2018/05/19/5afff13946163fbe6c8b4616.html