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Caso Cursach: El juez imputa cinco delitos a Cursach por las fiestas en Tito’s en 22,08,2017

Caso Cursach El juez imputa cinco delitos a Cursach por las fiestas en Tito's (640x480)

Además de los 28 agentes y mandos de la Policía Local imputados, la cúpula del grupo de ocio nocturno será juzgada por los presuntos sobornos.

El juez Manuel Penalva y el fiscal anticorrupción Miguel Ángel Subirán imputan cinco delitos al empresario de la noche Bartolomé Cursach, encarcelado desde el pasado marzo, por las supuestas fiestas con sexo, alcohol y drogas gratis para 28 mandos y agentes de la Policía Local de Palma que se hacían en la discoteca Tito’s. De forma paralela, uno de los principales testigos de cargo de esos presuntos cohechos, el exjefe de sala de Tito’s, ha vuelto a recibir un anónimo con amenazas en su domicilio.

Los investigadores del caso Cursach, una presunta trama de corrupción en el seno de las Policías Locales de Palma y Calvià y auspiciada por grandes empresarios de la noche, planean abrir una pieza separada para depurar los supuestos cohechos que recibieron los 28 funcionarios policiales. En los últimos días, los 28 agentes han sido citados a declarar por estos hechos, pero todos menos el exjefe Antoni Vera se han acogido a su derecho a guardar silencio.

Algunos de estos policías se han quejado de que parte del sumario sigue todavía bajo secreto, por lo que no quieren declarar hasta que se levante dicha medida cautelar. No obstante, muchos de los imputados negaron ante el juez y el fiscal laveracidad de lo sostenido por una media docena de testigos respecto a esas fiestas gratuitas.

La cúpula de Cursach

Además de Cursach en esa futura pieza separada van a figurar como imputados otros de los integrantes de la cúpula del Grupo de ocio que lleva como nombre el apellido del empresario, así como responsables de Tito’s.

Los investigadores acusan a policías y dirigentes del Grupo Cursach de cinco delitos: cohecho, tráfico de influencias, narcotráfico, prevaricación y organización criminal.

La acusación principal es que Cursach, al igual que otro empresario de la noche también imputado, sobornó durante años a un grupo de mandos y agentes de la Policía Local para que, a cambio de sus presuntos cohechos, dieran un trato de favor a sus negocios en lo que respecta a aforos, horarios, inspecciones y facilidades de aparcamiento. Las dádivas también habrían servido para que esos funcionarios se dedicasen a acosar, perseguir y presionar a establecimientos de la competencia del Grupo Cursach.

Las fiestas en el reservado de la discoteca del Paseo Marítimo habrían sido parte de los sobornos. En ese lugar los policías encausados habrían disfrutado gratis de droga, alcohol y prostitutas.

Varios testigos

Varios testigos vinculados al mundo de la noche han desvelado la existencia de esas presuntas fiestas para policías. Los declarantes han identificado fotográficamente a los funcionarios encausados.

Por otro lado, la mayoría de los señalados ya estaban siendo investigados en otras partes de la macrocausa por supuesta corrupción y por otros hechos.

Entre los testigos que han facilitado más datos sobre las juergas de Tito’s está un antiguo jefe de sala de ese local. Esta persona en los últimos meses ha recibido múltiples presiones, amenazas y ataques para que desista de su testimonio. Hace unos días recibió una gran paliza, por la que sigue de baja médica.

La última supuesta coacción ha sido una nota anónima dejada en la puerta de su domicilio. En el escrito se acusa al testigo de decir mentiras y falacias y se menciona a familiares suyos que no residen en las islas. De estas personas se recogen en el anónimo sus teléfonos móviles para dar una idea de la información que manejan los autores de las amenazas.

Por otro lado, el testigo ha formulado sendas quejas en el Colegio de Abogados de Balears y en el Consejo General de la Abogacía contra dos de los letrados defensores de imputados. Según las quejas, uno de los abogados habría proferido insultos homófobos contra el testigo y el otro, a través de un intermediario, le habría ofrecido dinero para que guardara silencio, entre otras presiones.

Bartolomé Cursach se acogió a su derecho a no declarar tras su detención, pero desde su entorno se ha rechazado de plano todas las acusaciones que pesan sobre él, entre ellas los supuestos sobornos de Tito’s.

 

  • Pieza separada: Sobornos para impulsar los negocios
    Los investigadores planean abrir una pieza separada para enjuiciar los presuntos sobornos que Bartolomé Cursach habría pagado para impulsar sus negocios de la noche y perjudicar los de la competencia.
  • Agentes y mandos: Los policías niegan las acusaciones
    Los 28 mandos y agentes de la Policía Local que, supuestamente, cobraban en especies (con fiestas gratuitas de alcohol, drogas y prostitutas) los cohechos niegan las acusaciones.
  • Amenazas: Un testigo protegido recibe un anónimo en su casa
    Uno de los principales testigos, exempleado de Cursach, ha recibido una nota amenazante en su casa.

http://www.diariodemallorca.es/mallorca/2017/08/22/juez-imputa-cinco-delitos-cursach/1241929.html#

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Paris Hilton reina en Tito’s en 29,07,2017

Paris Hilton pinchará este jueves en Tito's (640x480)

La rica heredera cantó y pinchó durante más de una hora en la discoteca del marítimo – La acompañó su novio, el actor Chris Zylka.

Nunca sobra un brillante. O las luces de colores. O la exageración en forma de diamante. O la cursilería. O el derroche. O el exceso de purpurina. Tampoco hay que rechazar la extravagancia, el histrionismo o litros y litros de champagne. Todo eso y más, mezclado cual cóctel de verano, es Paris Hilton. Ni un punto más ni una coma de menos. La rica heredera neoyorquina sabe su papel, lo representa, se divierte y, además, gana un pastizal por ello. Dicen las malas lenguas que cobra más de 300.000 euros por sesión, pero es una cifra sin confirmar. No juzgamos si lo merece o no, aunque, visto lo visto la madrugada del jueves a viernes en Tito’s, al menos la americana se lo trabaja, aunque sea a base de playback y sesión musical grabada en una memoria USB.

La alfombra roja anunciaba velada de las inolvidables a las puertas de la discoteca del Paseo Marítimo dirigida por un Jaime Lladó nervioso y expectante. No era la primera vez que Paris Hilton visitaba la sala palmesana, aunque esta vez había contrato de por medio, compromiso de photocall y entrevistas con los medios. La cita era a las dos de la mañana pero como pasa con las novias, siempre hay que esperar.

Limusina blanca a las puertas, falsa alarma y revuelo juvenil. Mucho público extranjero, algún paisano despistado y flashes de móviles disparando al vacío. Segundo intento, pasados 30 minutos del horario previso, ahora sí, con la protagonista en el interior de un monovolumen negro. La bisnieta de Conrad Nicholson Hilton y heredera del gran imperio hotelero se sabe la estrella y no dudó en, a golpe de linternita de i-Phone, darse los últimos retoques de maquillaje. Sombra aquí, sombra allí y besito con su chico para coger aliento. Lo que le esperaba allá fuera era un ejército de fans ansiosos por ver a la rica americana.

“Agradecida, emocionada”

Rodeada de una nube de guardaespaldas y la seguridad privada de Tito’s, Paris Hilton logró llegar hasta el punto pactado donde captar las mejores imágenes. Gafas de sol –ya saben, por si los focos deslumbran–, vestido minifaldero plateado y sonrisa de enamorada. No puede negar la empresaria que atraviesa un momento dulce en compañía de su novio, el actor Chris Zylka, al que hemos podido ver en la aclamada serie The Leftlovers. “Somos 100 por 100 compatibles, mi alma gemela”, se la oyó decir. Lo que sí contó a DIARIO de MALLORCA es lo feliz que estaba de volver a la isla. “Hace diez años pasé unos días extraordinarios con mi familia e, incluso, vine de fiesta y a bailar aquí a Tito’s. Por eso hoy estoy emocionada y agradecida de poder enseñar algunas de mis últimas canciones y poder hacer que la gente se lo pase bien”.

Y no se le puede negar el mérito. Ya triunfa en sus otras muchas facetas. En 2004 lanzó su línea de perfumes para ellos y ellas, diseña bolsos, joyas, ropa, tiene una cadena hotelera con su nombre y además ahora, se ha convertido en una cotizada pinchadiscos. De ahí que huya del estereotipo de niña mimada. “Podría estar todo el día sin hacer nada, pero me gusta trabajar. Soy una mujer de negocios y tengo las cosas claras”.

Con más de siete millones de seguidores de todo el mundo en Instagram, Paris Hilton remató la promoción de Mallorca con un “qué bonita es esta ciudad, la amo”. Y así, se marchó a refrescarse durante unos minutos a un reservado de Tito’s para poder prepararse para lo que realmente había venido. Cantar y hacer bailar a su público. En la pista, cientos y cientos de personas ya bailaban al ritmo del dj residente y disfrutaban con las performances que ofrece la discoteca y sus increíbles gogós, pero Paris aún lograría que el fin de fiesta tuviera sabor a Moët & Chandon y lluvia de confeti y serpentinas.

Si a su llegada el color plata fue el protagonista, para su actuación Paris Hilton escogió el azul cielo. El mismo con el que se iluminaban los cientos de palitos fluorescentes con su nombre grabado y que se movían al compás que mandaba la celebrity que, quizás como guiño al país, inició su actuación en Tito´s cantando –no en directo– Summer Reign, tema compuesto y producido por dos valencianos, Chris Daniel y Dj Suri, y que cuenta con letra de la propia Hilton y su amiga y compositora, Stinson. Sonaba muy veraniego.

El plato fuerte de la noche, y tras bajar del escenario, llegó cuando la empresaria se colocó en la cabina. Todo el material, previamente supervisado por su manager y también por su novio, que en algún momento quiso ejercer de Dj tocando algunos de los botones de la mesa de mezclas. Una mano hábil impidió el experimento, por si las moscas.

A Paris Hilton se la vio disfrutar como una niña. Auriculares de plata y brillantes, micrófono en mano saludando a los asistentes y muchos besos al aire. Que así se gana uno a la audiencia.

La sesión se prolongaría durante más de una hora y no faltaron los temas más actuales en las pistas de baile. Nada fue improvisado y, aunque resultó algo artificial, todo el universo en torno a Paris Hilton rezuma cierto aire optimista.

Cuentan que bajo el anonimato de sentirse rodeado y protegido por cientos de incondicionales de la estrella invitada de la noche bailó de lo lindo Felipe Juan Froilán, el primogénito de la Infanta Elena. No lo vimos en la pista aunque sí al piloto de motociclismo David Salom, y algunos de los protagonistas de la Mallorca Fashion Week que celebraron el fin de fiesta en Tito´s. Esperemos que a algunos de ellos les dijera eso de I love your dress (me encanta tu vestido) como sí hizo con quien escribe. Y es que, una cita con Paris, bien merece un poco de glamour.

 

http://www.diariodemallorca.es/sociedad/2017/07/29/reina-titos/1236398.html

Paris Hilton pinchará este jueves en Tito’s en 25,07,2017

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La conocida celebrity Paris Hilton pinchará este jueves en la discoteca Tito’s.

Paris Hilton se pondrá este jueves 27 al mando de la cabina de Tito’s. No es la primera vez que la afamada ‘celebrity’ visita la conocida discotecamallorquina, pero si la primera que ejercerá como DJ en la sala del Passeig Marítim.

Paris Hilton vuelve a Tito’s 10 años después de su última aparición, que fue a título personal. En esta ocasión, sin embargo, ejercerá una de las facetas que en los últimos tiempos han disparado aún más su popularidad. Será la DJ invitada de Tito’s en lo que ya apunta como la fiesta más sonada de la temporada de verano.

A sus 36 años cumplidos, la neoyorquina se multiplica para atender a sus facetas de actriz, modelo, empresaria, autora y cantante. Es bisnieta de Conrad Hilton, el creador de la lujosa cadena hotelera.

Su salto a la fama se produjo a través de varios escándalos, incluido un vídeo suyo manteniendo relaciones sexuales con algunos de sus exnovios. A partir de ahí, se han ido alternando los ‘reilitys’ de televisión con apariciones polémicas y una incansable carrera como modelo. Esta última actividad la ha llevado a participar en campañas publicitarias de Guess, Tommy Hilfiger o Christian Dior).

Hilton se lanzó al mundo de la música con el álbum ‘París’ en agosto de 2006, que era el primer disco de su propio sello discográfico.

 

https://ultimahora.es/noticias/sociedad/2017/07/26/281891/paris-hilton-pinchara-este-jueves-tito-s.html

Un exempleado dice que policías locales facilitaban droga para los vips de Tito’s en 31,05,2017

Un exempleado dice que policías locales facilitaban droga para los vips de Tito_s (640x480)

Alcohol y sexo a cambio de cocaína. Un exempleado del Grupo Cursach declaró como testigo ante el juez Penalva y el fiscal Miguel Ángel Subirán que algunos agentes de la Policía Local suministraban droga que obtenían de sus intervenciones como agentes a los máximos responsables de Tito’s. En concreto, menciona al director de la discoteca, Jaime Lladó, y al jefe de la sala, ambos imputados en la causa. Según el relato que da este testigo, el tráfico de estupefacientes en el local estaba controlado por la dirección.

Describe cómo los clientes de la zona vip iban en persona al despacho del director para conseguir cocaína y que, parte de esta sustancia, provenía de los agentes. A cambio, éstos recibían un trato especial. Según declara otro testigo, este grupo de policías locales (entre ocho y diez agentes, todos ellos imputados desde hace años en el caso) eran, junto a los Ángeles del Infierno, los únicos clientes que recibían ese trato preferente.

 

https://ultimahora.es/sucesos/ultimas/2017/05/31/270776/exempleado-dice-policias-locales-facilitaban-droga-para-vips-tito-s.html

A los trabajadores de Tito’s nos proponían que vendiéramos droga” en 31,05,2017

A los trabajadores de Tito's nos proponían que vendiéramos droga (640x480)

Antiguos empleados de Cursach acusan al director del local y al jefe de sala de organizar orgías con prostitutas para los policías locales de Palma – Estos testigos aseguran que sus jefes también les ofrecían cocaína para que la consumieran.

Varios testigos que han sido interrogados por el juez Penalva y el fiscal Subirán confirman las sospechas de que en la discoteca Tito’s, propiedad de Bartolomé Cursach, se organizaban orgías sexuales con la presencia de policías locales, todos ellos identificados con nombres y apellidos, donde además de invitarles a tener relaciones con prostitutas, también se les proporcionaba cocaína. El juzgado levantó ayer el secreto de las declaraciones de varios de estos testigos, cuyo peso en la investigación es fundamental porque no se trata de versiones de referencia, sino que son personas que han presenciado los hechos que relatan.

“Durante los años que trabajé en Tito’s los clientes mejor tratados eran un grupo de policías. Tenía órdenes de servirles consumiciones alcohólicas, sin cobrar nada“.

La declaración de uno de estos testigos, unida a la de otros extrabajadores, complica especialmente la situación del director de la discoteca Tito’s, Jaime Lladó, así como del antiguo jefe de sala, llamado Arturo. “A medida que avanzaba la noche, estos policías, además de beber, disfrutaban de la compañía de prostitutas que traía Arturo y, sobre todo, Jaime”. El testigo concretó que estas mujeres procedían de dos conocidos prostíbulos de Palma. “Tenían las instrucciones de Arturo y Jaime de no cobrar a los policíasQuien pagaba era el Grupo Cursach“.

Estos policías locales, según relata el testigo, no consumían la droga en la sala VIP, sino que iban a un lugar mucho más discreto. “Lo hacían en el despacho de Arturo o en el de Jaime“. Este trabajador señaló que al darse cuenta los agentes y sus jefes de que les había descubierto consumir droga, también le invitaban a cocaína. “Iban tan eufóricos que me metían papelinas de cocaína en el bolsillo y me decían que las consumiera después del trabajo”.

Chicas más cariñosas

Este trabajador decidió relatar estos hechos a los investigadores porque quería denunciar que a las prostitutas, a las camareras y a las bailarinas de Tito’s se las drogaba para que tuvieran relaciones sexuales con los policías. “Cuando alguna de ellas era reacia a consumir y no quería mantener relaciones con los policías, éstos vertían sustancias en las copas de las chicas”. Esta droga provocaba “una especial euforia a las mujeres, que se volvían más cariñosas y se mostraban dispuestas a mantener relaciones con los policías“. El testigo afirma que no solo eran los agentes los que narcotizaban a las mujeres, sino que también lo hacían el director de la discoteca y el entonces jefe de sala. “También lo hacían Jaime y Arturo”, asegura uno de estos testigos protegido.

La mayor parte de la plantilla de empleados de la discoteca sabían que se drogaba a las mujeres y les advirtieron que tuvieran cuidado. Cuando algunas de ellas se dieron cuenta de ello, algunas se marcharon de la discoteca, y otras se plantearon denunciar, pero no lo hicieron. “Tenían miedo a Cursach y sobre todo a Sbert, porque todos en la discoteca sabían que contradecir o denunciar a los jefes era muy peligroso”.

Este testigo aseguró también que a algunas de las chicas les llegaron a pagar las operaciones de pecho para posteriormente mostrarlas y que fue el director de la discoteca quien financiaba esta intervención.

El trabajador de Cursach también se refirió al tráfico de drogas y aseguró que los responsables de la discoteca les proponían a los empleados que vendieran estas sustancias. “Jaime y Arturo me lo propusieron”. Como rechazó la oferta, le indicaron que acompañara a los clientes hasta sus despachos y que “ellos personalmente se la suministrarían”. Explicó que la oferta para que traficara con droga fue insistente. “Me decían que ganaría mucho dinero y que me lo entregarían en la nómina como comisión”. El testigo aseguró que a sus jefes la droga que vendían les salía prácticamente gratis. Se la proporcionaban los propios policías de actuaciones profesionales.

En la puerta

En su larga declaración aseguró que la droga también se vendía en la puerta de la discoteca, a través de jóvenes “seleccionados por Jaime y Arturo, a su vez supervisados por Sbert, para garantizar que fueran de fiar y evitar problemas”. Y aseguró que esta droga que se vendía en la puerta, era la misma que se suministraba en la sala VIP, es decir, la que proporcionaban los policías locales que participaban en estas orgías.

Este antiguo empleado confirmó la protección policial que tenía la discoteca de Cursach, además de un trato de favor de la inspección de trabajo. “Cuando recibían preavisos, Arturo y Jaime daban la orden a los camareros de que saliéramos a la pista a bailar para parecer clientes”.

http://www.diariodemallorca.es/mallorca/2017/05/31/trabajadores-titos-proponian-vendieramos-droga/1219693.html

Corrupcion en Mallorca 14,05,2017

 

Tolo Cursach fue durante cuatro décadas el amo de la noche en la isla. Desde allí extendió sus tentáculos a la construcción y el fútbol en los años del pelotazo y el turismo de masas. El pasado mes de marzo fue detenido. Se le acusa de 16 delitos. A sus 69 años juega su última partida a todo o nada.

 

EL 24 de agosto de 2003 Tolo Cursachsupo que lo había conseguido. Era su momento de gloria. El resultado de 33 años de envites. De negocios oscuros y timbas a tumba abierta; de surcar y gobernar durante décadas la madrugada mallorquina entre chulos, yonquis y borrachos; romper caras con el reloj en los nudillos; comprar voluntades, repartir favores, dar órdenes a alcaldes y comisarios, hundir a la competencia; y no exhibir su riqueza más de lo necesario, dentro de la mejor tradición de los contrabandistas de esta Sicilia en miniatura, donde ostentar se ha considerado durante siglos una imprudencia.

Siempre bajo sospecha, nunca con las manos en la masa. Aunque en Mallorca ya se hablara en los setenta en voz baja del oscuro origen de su fortuna: “Fardos y contenedores; calas desiertas”. “O él fue muy listo o nosotros muy tontos”, afirma un mando policial.

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Tito’s, la catedral del ocio de Cursach en Palma, fue también clausurada por irregularidades. SAMUEL ARANDA

El invisible hombre más poderoso de la isla se encajó aquel sábado de agosto de 2003 su mejor traje italiano, se anudó una corbata de seda, se atusó la cabellera teñida de caoba (tenía canas desde los veintitantos y era un conspicuo narcisista y mujeriego, con cuatro hijos de tres mujeres). Y a las 21.30, entre aplausos, trepó con la agilidad del viejo tenista al palco del Mallorca para presidir el encuentro de ida de Supercopa contra el Real Madrid.

Era el hombre del día. El amo de la noche. Treinta discotecas. Bares y restaurantes. Garrafón y juerga para los ingleses en Magaluf. Cerveza y chicas para los alemanes en el Arenal. El paseo marítimo de Palma convertido en su paseo triunfal. Cada noche un millón en cash. 1.700 empleados. 1,5 millones de clientes. Propietario de 261.585 metros cuadrados de terreno edificable (el 2,52% urbanizable de la isla). Inversiones en Brasil y República Dominicana. La ilimitada liquidez del Banco de Valencia (que sería intervenido en 2011) a su disposición (para eso su consejero delegado, Domingo Parra, era su cuate de raqueta). Un gimnasio de 30 millones y 13 pistas de pádel, que había convertido en su lobby y su hobby. Y, desde 2002, caballero blanco del equipo de fútbol que jugaba esa noche, el Real Mallorca. Había pagado sus deudas y adquirido la mitad de sus acciones: más de 20 millones a tocateja. A cambio, se había quedado con los derechos de sus mejores jugadores a través de un fondo de inversión domiciliado en Ginebra, Investfootball, que administraba su sobrino Pedro Rosselló, hoy también en la cárcel por amenazar a una testigo protegida. Todo en familia.

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El Mallorca Tenis Club, donde Tolo Cursach empezó su andadura. SAMUEL ARANDA

Palma le aclamaba. A su vera, en el estadio de Son Moix, el rey Juan Carlos, rivalizando en bronceado con el rey de la noche. Alrededor, dos ministros llegados de Madrid; el presidente de Baleares, Jaume Matas, con quien compartía pádel y confidencias; la pareja más aclamada de aquel verano, Cristina de Borbón e Iñaki Urdangarin (a la que el Ayuntamiento acababa de dedicar su avenida con más solera), y el mismísimo Florentino. Y, por si fuera poco, lo más granado de los hoteleros de la isla. Los señores del turismo que jamás le habían sentado a su mesa: Escarrer, Riu, Fluxá, Barceló. Todos aplaudían a Tolo aquel agosto de 2003. Su equipo ganó 2-1.

Más tarde hubo paella y champán rosé en su hermética finca de Puntiró. Corrían buenos tiempos en la isla. Matas y Urdangarin aún no habían descendido la rampa del juzgado. Desde 1995, la burbuja de corrupción política, empresarial e inmobiliaria; de recalificaciones; adjudicaciones amañadas de obras y servicios; información privilegiada; desvío y malversación de fondos públicos y financiación ilegal de partidos, se iba inflando a buen ritmo.

EL TURISMO DE MASAS ERA UNA MÁQUINA DE HACER DINERO. AUN A COSTA DE CARGARSE EL ALMA DE MALLORCA. CAUDALES DE DINERO NEGRO CADA TEMPORADA

El turismo de masas era una máquina de hacer dinero. Aun a costa de cargarse el alma de Mallorca. Caudales de dinero negro. Doble contabilidad en las discotecas con software de última generación. Decenas de miles de apartamentos sin declarar. Millones de turistas ávidos de droga, sexo y alcohol barato. Fiestas con mamading y balconing. Y dos catedrales de ese modelo de ocio brillando sin competencia en la noche: BCM en Magaluf y Megapark en el Arenal. Las dos de Tolo Cursach.

Los años del reinado de Jaume Matas y su Partido Popular, secundado por su virreina, Maria Antònia Munar y su Unió Mallorquina, entre 2003 y 2007, fueron de una completa cleptocracia. Un fenómeno que se había iniciado 10 años antes con otro presidente balear, Gabriel Cañellas, acusado de prevaricación y cohecho por las obras del túnel de Sóller, y al que le salvó la campana de la prescripción. En Mallorca, todos sabían algo. Nadie abría el pico. Matas pagaba con billetes de 500 y Munar, presidenta del Consell Insular, tenía una caja fuerte en su mansión del paseo marítimo en la que cabía un adulto. Ambos acabarían en la cárcel junto a una veintena de políticos del PP y UM. Centenares de altos cargos, funcionarios y sus familiares serían encausados a partir de la catarsis de 2008. El president Cañellas lo tuvo mejor, se convirtió en el “señor Lobo” de Cursach. Cuando el rey de la noche tenía algo que negociar con el Govern balear, ahí estaba Cañellas, ya fuera para venderle un edificio o recalificar un solar rústico junto al futuro hospital de Son Espases.

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Un antiguo retrato de Cursach. TOLO RAMÓN

El profesor de economía y exconsejero de Economía socialista Carles Manera, al que le tocó bregar con el agujero heredado de la legislatura de Matas, afirma: “En esos cuatro años se saquearon en Mallorca más de 300 millones de euros de dinero público, entre desvíos presupuestarios injustificados, asignaciones oscuras y lo que robaron directamente”. A esa cifra se podrían sumar unos 1.500 millones cada año de fraude fiscal en la isla. “Se defrauda donde más dinero hay; donde es más fácil y abundante, y la mallorquina es una economía de monocultivo del sector servicios, donde se mueve infinitamente más cash que en el industrial”, explica Raúl Burillo, delegado especial de la Agencia Tributaria en Baleares entre 2004 y 2010. “Y la noche es una bolsa de dinero negro. Se necesitan medios y voluntad política para acabar con ese endemismo. Y no los ha habido”. Para un hostelero mallorquín, “aquí se han movido cantidades ingentes de dinero, los terrenos han alcanzado un precio de escándalo y muchos restaurantes y hoteles han facturado en negro. Todo eran billetes de 500. Años de borrachera.

Hasta la crisis de 2008”. El mallorquín Joan Mesquida, ex secretario de Estado de Turismo, explica: “Aquí, cuando te nombraban para un cargo, la gente te decía: ‘¡Te vas a forrar y, si no, eres tonto!’. A Unió Mallorquina (UM), la llamaban la ‘Unión Monetaria’… Esta isla funciona a base de favores: conoces a alguien que conoce a alguien y te puede facilitar algo”.
El big bang de la corrupción en Mallorca se desencadenó cuando al dinero meteórico del turismo se unió la construcción desenfrenada y la salvaje especulación inmobiliaria. Urbanizaciones, campos de golf, polígonos, edificios, recalificaciones, permutas. Que un solar pasara de ser rústico a urbano suponía “multiplicar su precio por 30”, explica Miquel Capellà, uno de los abogados con más prestigio de Mallorca. “Y eso ocurría en una isla donde la tierra era muy pobre y siempre había valido poco. Y menos aún la de la costa, donde no crecía nada. Fue un cambio de chip en Mallorca. Comprar algo rústico y que te lo recalificaran suponía ganar más que en todo un año poniendo copas. Pero antes necesitabas ponerte de acuerdo con el político que tenía el lápiz y decidía por dónde pasaba la línea negra, y convertía en oro ese terreno donde solo había patatas. Claro que, para lograrlo, tenías que compartir el beneficio con el político”.

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La Policía Local de Palma formaba parte del entramado de Cursach. Un 10% de sus agentes están bajo sospecha. SAMUEL ARANDA

Los mallorquines, históricamente discretos, austeros, conservadores y pobres; una sociedad dividida en estamentos estancos, con una nobleza heredera de los caballeros que acompañaron a Jaime I en la conquista de 1229, tan cargada de soberbia como carente de liquidez; una burguesía testimonial; una gran masa de artesanos y una agricultura y pesca de subsistencia, con unas pocas fortunas producto del contrabando (un negocio en el que participan pueblos completos todos a una todavía en los setenta), habían comenzado a disfrutar en los noventa de la riqueza del turismo. Y, lo que era más innovador, a exhibirla, a imagen y semejanza de los ricos peninsulares que atracaban en la “corte de verano”. Su PIB por habitante pasó de las catacumbas a ser el más alto de España. En 1950, los turistas que llegaban a esta isla eran 100.000; 350.000 en 1960; 6 millones en los noventa. Hoy, 13 millones. Más de 250.000 plazas hoteleras. Un vuelo cada minuto. Mallorca es la cuna de la moderna industria del turismo. Y durante los últimos 47 años el negocio de la noche, del que pendía gran parte esa industria floreciente, ha sido el archipiélago Cursach.

EL PASADO 28 DE FEBRERO, BARTOLOMÉ CURSACH ERA DETENIDO. JUNTO A ÉL, SU ‘CONSIGLIERI’, BARTOLOMÉ SBERT, ALIAS ‘TOLO EL PISCINERO’

El pasado 28 de febrero Bartolomé Cursach era detenido. Junto a él, su consiglieri, Bartolomé Sbert, alias Tolo El Piscinero (comenzó su ascensión como director del Aquacity después de ser director de Turismo con Cañellas). Y también Antoni Bergas, alias El Sheriff, antiguo inspector de la Policía Local y encargado de repartir los regalos y las consignas entre los paniaguados de Cursach. En los días siguientes, sus oficinas de la discoteca BCM (las siglas de su nombre, Bartolomé Cursach Mas, aunque en la isla se interpretaban como Banco de Cocaína de Mallorca) fueron registradas por la Brigada de Delitos Económicos. Tras pasar 72 horas en el calabozo, Cursach y Sbert ingresaron en la cárcel de Palma. Ahí continúan. En el auto de prisión, el juez Manuel Penalva le acusaba de cohecho, extorsión, amenazas, pertenencia a organización criminal, blanqueo, homicidio, corrupción de menores y tenencia de armas. En total, 16 delitos que suman una pena superior a los 80 años. El hombre que se subió ese día al furgón policial era un anciano de 69 años de melena blanca, barba descuidada y aspecto ajado. Y, sin embargo, había en sus ojos una mirada de desafío.

Cursach es un jugador. Solo así se puede comprender su personalidad; su ascenso y caída. De los testimonios de los que le conocen surge el retrato de un individuo seguro de sí mismo, astuto, lanzado, agresivo, supersticioso, simpático, cruel, intuitivo, con autocontrol y capacidad para aceptar las malas rachas. Alguien que compartió timbas con Tolo le describe como un ganador: “El que más dinero ponía sobre la mesa. Acojonaba. No tenía miedo de fundirse 20.000 euros en una mano. Se podía jugar miles de euros al parchís. Le he visto en partidas con gente que se apostaba su yate y a su mujer. En su casa se disputaban partidas muy fuertes los lunes. Venía gente de Madrid. Y él perdía cuando había que perder, para terminar ganando”.

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En la primera imagen, Ángel Ávila, un empresario hundido por Cursach. En la otra fotografía, el nuevo jefe de policía de Palma, Josep Palouzié. / SAMUEL ARANDA

Tolo fue un niño pobre de la Mallorca profunda trasplantado a uno de los escenarios más exclusivos de Palma en los sesenta, el Mallorca Tenis Club, fundado en 1924 por un grupo de selectos butifarras, la aristocracia local.

El club es todavía un elegante oasis en el centro de Palma. Media docena de mimadas pistas de tierra batida en torno a un pabellón proyectado en los sesenta por Francesc Mitjans. Durante 43 años, el conserje y toallero, el empleado que regaba, pasaba la estera y cobraba, el alma del recinto, fue Miquel Cursach (mestre Miquel), tío paterno de Tolo. En los sesenta, Miquel se trajo a su sobrino del pueblo para que le ayudara y progresara en ese selecto ambiente de senyors en Lacoste, calzón corto y un escocés en la mano.

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En la primera fotografía, la concejala de Seguridad, Angélica Pastor. En la segunda imagen, un eslogan en el cuartel de Sant Ferran que intenta renovar su imagen. / SAMUEL ARANDA

Durante los siguientes 20 años el club sería el hogar y centro de operaciones de Tolo. Llegó a ser su presidente en la sombra. Hasta que fue declarado persona non grata a finales de los ochenta. Pero antes, ese lugar le proporcionó tres cosas: aprender a jugar al tenis hasta llegar a ser un brillante semiprofesional que compitió en los campeonatos juveniles de Cataluña y de España –“le faltó fondo y disciplina, tenía otras aficiones”, explica un antiguo compañero de raqueta–. La segunda, aprender a jugar al póquer sobre el fieltro verde del salón de la planta baja del club, mientras las señoras se distraían al rumy. Algo que le proporcionó dinero y relaciones. Y la tercera, colarse en la impenetrable alta sociedad palmesana, gracias a su amistad con el presidente del Tenis Club: Pedro Alomar, oficial franquista, inspector de Hacienda, primo del alcalde y una figura caciquil en aquella rancia Mallorca preturística. Perico Alomar sería su mentor; le enseñaría modales y taparía sus deudas; hasta que las actividades de Tolo fueron evidentes. Su ruptura fue radical.

De las madrugadas sobre el tapete del club saldrían los fondos para sus primeros negocios. Allí desplumó primos, entabló amistad con mandos policiales, abogados y altos funcionarios; cerró acuerdos oscuros y consiguió financiación para una tienda de moda (Smash, en la bohemia calle de Verí) y su primera disco, también Smash, poco más que un cuchitril en el Arenal. Tenía 20 años. Los setenta acababan de comenzar. Después vendrían muchas más discotecas. Pagadas en efectivo. Nadie se explicaba de dónde salía el dinero.

TOLO CURSACH Y DOS DIRECTIVOS DE SU GRUPO PASAN A DISPOSICIÓN JUDICIAL
Tolo Cursach desciende del furgón policial el pasado 3 de marzo. CATI CLADERA (EFE)

Su primer campo de acción fue la floreciente zona del Arenal, con la Riu Palace, hasta llegar a dominar esa playa con la faraónica Megapark; a continuación, Palma, la capital, con tres símbolos, Tito’s, Abraxas y Luna; y después, Magaluf, donde inauguró en 1988 BCM (la discoteca más grande de Europa) coronada con sus iniciales en oro. Y que nunca tuvo licencia. Tampoco estaban en orden Tito’s, Megapark ni su parque acuático de Magaluf, Western Park. “Pero Tolo tenía patente de corso en los Ayuntamientos de Palma y Calvià. Se fue quedando con todo. Se convirtió en el dueño de la noche. Todo turista que llegara a Mallorca tendría que pasar por alguno de sus negocios. Amenazaba al que le hacía sombra, ahogaba negocios ajenos y se quedaba con ellos a precio de saldo”, explica Ángel Ávila, un empresario de la noche al que destrozó la vida y expulsó del negocio. “Su cash era inagotable. Creó un monopolio. Si le hacías la competencia, te echaba a la policía encima, te freían a multas e inspecciones. Te clausuraban. Además, dominaba las asociaciones de empresarios. Y a la policía. Y tenía gente en el PP y UM que le hacían decretos a la medida de sus discotecas. Y con total impunidad”. Ninguno de los grandes grupos de la noche, Pachá, Space o Joy, se atrevió a abrir por su cuenta en Mallorca: era el archipiélago Cursach.

EL NUEVO JEFE DE POLICÍA NO MUEVE UN MÚSCULO CUANDO SE LE PREGUNTA SI ESTÁ AMENAZADO: “POBRES, QUE SE LES OCURRA, LLEVO LA PISTOLA CARGADA”

A partir de esa bolsa de liquidez producto de la noche, iba a extender sus tentáculos al negocio inmobiliario, comprando algunos de los mejores solares del centro de Palma y haciéndose con el polígono Son Valentí. Logró incluso permutas de terrenos con el Ayuntamiento de Palma que le proporcionaron dos millones de euros en 2003 con el alcalde del PP, Joan Fageda, en tiempo de descuento. Era rápido y valiente. Si algo no funcionaba, se bajaba en marcha. Aunque perdiera dinero. Lo que fue evidente en 1997 con la creación de una compañía aérea, BCM, que solo voló un año y vendió a la familia Fluxá por su capital social, y en sus inversiones en el Real Mallorca y después en el Atlético Baleares, donde se mantuvo una temporada para, según susurraban en la isla, “blanquear su imagen e ingresos”. Incluso sus negocios de representación de futbolistas acabaron cuando la FIFA (y después el Parlamento Europeo) prohibió esos “esclavistas” fondos de inversión en deportistas en 2015.

Fueron tres décadas de monopolio. Y de poder. Con la caída de Jaume Matas, en 2007, el comienzo de la crisis y el pinchazo de la burbuja, las cosas iban a cambiar. Ese año, el mallorquín Pedro Horrach era nombrado jefe de la Fiscalía Anticorrupción y tomaba posesión de su despachito en la plaza del Bisbe Berenguer de Palou dispuesto a limpiar la isla. A su lado, otros fiscales limpios, como Juan Carrau y Miguel Ángel Subirán; el juez instructor José Castro, el delegado especial de Hacienda Raúl Burillo, y el consejero de Economía, Carles Manera. En Mallorca se les empezó a conocer como “los intocables”. Horrach, hoy dedicado a la abogacía, recuerda cómo en el momento de aterrizar en la Fiscalía “la corrupción se había convertido en sistémica. La Administración estaba podrida. Pero era difícil que la gente denunciara, porque aquí nos conocemos todos. Y el que más y el que menos había colocado a sus parientes. Incluso en trabajos ficticios, donde no iban nunca. O debía favores. O tenía miedo. En esa atmósfera, era imposible mantener en secreto las investigaciones. En la isla los rumores corren a velocidad de vértigo. Los malos tenían ojos y oídos en todos los lados. Hasta en los juzgados. Nos reuníamos en secreto en el despacho del abogado Manuel Pomar. Cuando detectábamos bolsas de corrupción, era vital detener inmediatamente a los sospechosos, incomunicarlos y tirar del hilo. Así cayeron Matas, Munar y Urdangarin”.

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La discoteca BCM, en Magaluf, el símbolo del imperio Cursach recién clausurado. SAMUEL ARANDA

–¿Y Cursach? ¿Nunca le investigó?

–Ahora dicen que se sabía… Pero ¿qué se sabía? Que era un tipo de la noche. Que estaba metido en un mundo oscuro. Había rumores de tráfico de drogas y de que solo declaraba lo que ingresaba con tarjetas de crédito, que debe ser como el 10% de la facturación de una discoteca. Hubo sospechas, pero nunca pruebas.

Los años de la crisis económica no le salieron gratis a Tolo Cursach. A partir de 2008, el negocio de las discotecas no marchaba como antes (los ingresos por consumo de alcohol caerían un 53% y la recaudación un 20%). Sus inversiones brasileñas tampoco iban bien. Y tuvo que realizar una sospechosa dación en pago de inmuebles y terrenos al Banco de Valencia para tapar un agujero crediticio de más de 40 millones con esa entidad. Su idea de extender su modelo de gimnasio por toda España se quedó en proyecto. La aventura aeronáutica había sido un desastre, como su incursión en el fútbol. Incluso en el vibrante negocio inmobiliario, sus apuestas de convertir el polígono Son Valentí en un gran centro de negocios, de vender un edificio al Govern por 40 millones y de construir un geriátrico junto al nuevo hospital de Son Espases (gracias, se dice, a un soplo del Ejecutivo de Matas) se saldaron con pérdidas de decenas de millones de euros y su comparecencia (chulesca y atrincherado tras unas gafas negras) en un par de comisiones parlamentarias en 2011 y 2015. El cerco se iba cerrando en torno a Tolo Cursach.

En 2013 se destapó un complejo asunto de corrupción en la Policía Local de Palma, que llevaba décadas actuando como una guardia privada al servicio de dos empresarios de la noche. Esa policía, además, había desarrollado una compleja red de extorsión, soborno, chantaje, protección y prostitución en torno al negocio de las discotecas. Según el sumario (todavía secreto), el nexo de unión entre el cuerpo y los dos empresarios (Pascual y Cursach) eran dos hombres fuertes del PP de Mallorca, el concejal Álvaro Gijón y el todopoderoso delegado del Gobierno, José María Rodríguez. Por primera vez en décadas, decenas de testimonios ponían ante el juez el nombre de Cursach en la picota. El 80% de las irregularidades de la mafia policial estaban relacionadas con sus negocios. Las actividades mafiosas de su policía conducirían al padrino a la cárcel.

El caso de la corrupción de la policía de Palma ya se ha llevado por delante a cinco de sus jefes; a una veintena de agentes a prisión y a un centenar de sus 886 miembros a ser imputados. La persona encargada de limpiarla es la edil socialista Angélica Pastor, que llegó sola al inhóspito cuartel de Sant Ferran en el verano de 2015 y ha demostrado que no se arruga. Ha recibido amenazas (como el juez y el fiscal del caso, Penalva y Subirán, que han solicitado permiso para portar armas) y ha tenido que fichar a un jefe de policía lejos de la isla, en Girona: Josep Palouzié, un tipo duro que es además oficial de Infantería de Marina. El nuevo jefe no mueve un músculo cuando se le pregunta si él también ha sido amenazado: “Pobres de ellos…, que se les ocurra, llevo la pistola siempre cargada”.

Tras la caída de la mafia policial, su escudo protector durante 40 años (la primera investigación al respecto data de 1984), los negocios de Cursach han comenzado a ser fiscalizados. Si en 2014 las sanciones por irregularidades en sus discotecas representaron 6.000 euros, en 2016, con el magnate en caída libre, ascendieron a 184.000. La impresión es que su imperio se está deshaciendo con la misma rapidez con la que nació. Tras su detención, han sido clausurados dos de sus símbolos de la madrugada, Tito’s y BCM, aunque la primera se ha reabierto. Ante ese escenario, Tolo, que continúa en prisión, ha buscado en Madrid un penalista de prestigio, el exfiscal de la Audiencia Nacional Enrique Molina. En su entorno afirman que todo es fruto de una conspiración contra el rey de la noche. Un ajuste de cuentas. Por lo que pueda pasar, ha puesto el control de su grupo en manos de su fiscalista de cabecera, Miguel Pérez-Marsá, quizá previendo que la mayor batalla legal que le espera va a ser con la Agencia Tributaria.

Desde la cárcel de Palma, donde Tolo Cursach permanece recluido, se disfruta una espectacular vista del polígono Son Valentí, el escenario de sus éxitos y pelotazos. Cuenta uno de sus viejos compañeros de tenis y tapete que Tolo, más que un empresario, ha sido un jugador de ventaja. “Su naturaleza es la de un tahúr. Para él, la máxima expresión de la vida es una moneda a cara o cruz. Y hoy, para él, la moneda vuelve a estar en el aire”.

http://elpaissemanal.elpais.com/documentos/corrupcion-mallorca-cursach/?id_externo_rsoc=FB_CC

Tito’s reabrirá mañana después de subsanar sus deficiencias de seguridad en 04,05,2017

Tito's reabrirá mañana después de subsanar sus deficiencias de seguridad (640x480)

La discoteca ha instalado puertas ignífugas y ha ensanchado las salidas de emergencia – “Gracias al celo de Cort tenemos la discoteca más bonita de Europa y una de las más seguras”, ha ironizado el director de la sala.

Jaume Bauzà. Palma 04.05.2017 | 17:09

Tito’s reabrirá mañana después de subsanar sus deficiencias de seguridad

Tito´s reabrirá mañana después de haber subsanado las graves deficiencias de seguridad en el edificio detectadas por técnicos del Ayuntamiento de Palma el pasado 30 de marzo y que obligó a la propiedad a echar el candado.

El director de la discoteca, Jaume Lladó, ha abierto esta mañana las puertas del inmueble a los medios de comunicación para demostrar que todo está en orden. Antes, dos inspectores municipales habían dado su visto bueno a la reapertura al público después de comprobar que la discoteca ya cumplía con la normativa en materia de incendios y salidas de emergencia.

A lo largo de este mes se han instalado puertas ignífugas y se han ensanchado las dos salidas de emergencia de la sala; la que da a la terraza principal y la que conduce a la parte trasera del edificio en la Plaza Gomila.

“Gracias al celo del Ayuntamiento, no solo tenemos la discoteca más bonita sino también una de las más seguras de Europa”, ha ironizado Lladó, que el 15 de marzo fue detenido en el marco de la investigación de la trama corrupta en la que están envueltos empresarios del ocio nocturno y agentes de la Policía Local de Palma y Calvià.

Días antes había sido detenido Bartolomé Cursach, dueño de la discoteca, dentro de la misma investigación. El empresario mallorquín sigue en la cárcel.

“El Ayuntamiento nos pidió que rectificáramos algunas cosas sin darnos mucho tiempo de reacción, lo que nos obligó a posponer el ‘opening’ en primera instancia. Pero ya está todo subsanado”, ha añadido Lladó.

El juez Penalva, en el auto por el que envió a prisión a Cursach, ya señaló que, pese a las graves irregularidades detectadas en la discoteca, la Policía Local no había levantado ningún acta de inspección.

La dirección de la discoteca ha planeado una doble inauguración mañana viernes y el sábado.

http://www.diariodemallorca.es/mallorca/2017/05/04/titos-reabrira-manana-despues-subsanar/1212064.html

La discoteca Tito’s podrá volver a abrir en 25,04,2017

La discoteca Tito's podrá volver a abrir (640x480)

El Ayuntamiento de Palma ha decretado el levantamiento de la medida cautelar provisionalísima que obligaba al cierre por deficiencias en las medidas de seguridad y de evacuación en caso de incendio.

El Ayuntamiento ha decretado este martes el levantamiento de la medida cautelar provisionalísima que obligaba al cierre de la discoteca Tito’s, como consecuencia de las deficiencias detectadas en las medidas de seguridad y de evacuación en caso de incendio.

Así pues, solucionadas las deficiencias, que fueron detectadas en una inspección realizada por técnicos municipales del departamento de Urbanismo acompañados por técnicos de Seguridad Ciudadana el 30 de marzo, la discoteca podrá volver a abrir al público.

Las carencias fueron detectadas por los técnicos después de una inspección realizada en el marco de la investigación judicial abierta contra el Ayuntamiento de Palma. En las pesquisas judiciales que instruye el juez Penalva varios testigos denunciaron las carencias en medidas de seguridad del local y supuestos excesos del aforo permitido. Su apertura oficial de temporada estaba prevista para el día1 de abril. Su propietario, Bartolomé Cursach, está ingresado en la cárcel de Palma desde el pasado 3 de marzo y su director fue detenido y puesto en libertad con cargos.

 

http://www.diariodemallorca.es/mallorca/2017/04/25/cort-decreta-levantamiento-cierre-discoteca/1209514.html#

Cort quiere rebajar el aforo de Tito’s: de 1.200 a 720 personas en 04,04,2017

Cort quiere rebajar (640x480)

El Ajuntament informará al Grupo Cursach, cuando confirme que se han arreglado las deficiencias detectadas en Tito’s, que se rebaja el aforo permitido de 1.200 personas, que tenía hasta ahora, a 720, que es la cifra para la que tiene licencia la sala, según fuentes próximas a la investigación a las que ha tenido acceso Ultima Hora.

También se trasladará escrito al Juzgado de Instrucción número 12 y a la Fiscalía Anticorrupción para que se tomen las medidas pertinentes y se pueda investigar quién autorizó el aforo de 1.200 personas en un pasado.

Mientras, Cort informó este lunes de que ha decretado el cierre de la discoteca como consecuencia de las deficiencias detectadas la semana pasada en el edificio y en las medidas de seguridad y de evacuación en caso de incendio en una inspección realizada por técnicos municipales. Mediante un comunicado, el Consistorio explicó que este decreto ratifica la medida cautelar provisionalísima decretada por los técnicos municipales y que ordenaba la clausura del local hasta la enmienda de las deficiencias.

 

Imagen de archivo de personas guardando cola para entrar en la discoteca Tito’s.

Ultima Hora

 

A la cárcel sin juicio ni sentencia por Pedro A. Munar Rosselló en 03,04,2017

 

A la cárcel sin juicio ni sentencia (640x480)

Oír hablar de prisión provisional viene ya siendo habitual cuando se trata de un caso de los llamados “mediáticos” y supone que el investigado acabe son sus huesos en la cárcel antes siquiera de que podamos conocer que ha sucedido y que se haya dictado sentencia.

Al lector le puede incluso sorprender saber que es posible que, a veces, el encarcelado desconozca también qué ocurre en esa causa contra él, pero así es como funciona el sistema cuando, por ejemplo, se trata de una causa bajo secreto de sumario; situación en la que tan sólo se le informará de los cargos que se le imputan (sin entrar en más detalles).

Y eso es lo que ha sucedido con el conocido empresario Bartolomé Cursach, hoy en prisión provisional por orden del Juez mientras se investiga una macro causa de corrupción (junto a otros delitos) y que salpica a funcionarios públicos y agentes de Policía Local, como presuntos autores, y a empresarios y trabajadores, como posibles víctimas.

Como suele suceder cuando se declara la investigación de un caso como “secreto de sumario”, la defensa del detenido se hace más difícil pues sus abogados no tienen acceso a parte de las investigaciones que se están llevando a cabo y ello es así porque las garantías que debe ofrecer el sistema a la víctimas pesan más que las de los presuntos responsables penales. Solo así se entiende que Cursach lleve ahora más de un mes en prisión mientras se investigan los presuntos delitos que ha cometido y que podrían abarcar medio Código Penal –ahí es nada-.

Pero hay una cosa que no debemos olvidar: pese a que pueda parecer lo contrario, lo cierto es que someter a una persona a prisión preventiva no supone que se le deba prejuzgar como culpable ni tampoco supone una anticipación de pena; más bien al contrario, se trata de una garantía extrema del sistema y que sólo se aplica al detenido cuando hay indicios sólidos de responsabilidad penal.

La prisión provisional se dicta por razones muy concretas

Una medida que, en todo caso, tiene una duración máxima (entre 1 y 2 años dependiendo del delito que se haya cometido) y que se dicta por razones muy concretas: evitar que se destruyan pruebas, que se cometan más delitos, o evitar el riesgo de fuga del investigado si se le dejara en libertad antes de someterle a juicio.

Salvo estas contadas excepciones, no cabe que el Juez ordene prisión provisional por muy claro que parezca ese caso “visto desde fuera”.

En la práctica ocurre también que quien ha sufrido durante un tiempo la prisión preventiva acabe después absuelto o sin cargos (incluso antes del juicio) y eso es así porque por lo general no tuvo la oportunidad de defenderse al ignorar qué es lo que pasaba en el Juzgado antes y durante la investigación de los delitos por parte de la autoridad.

No es lo mismo prisión provisional que prisión por error

Cuestión muy distinta, y que desde el punto de vista jurídico nada tiene que ver, es que alguien haya pasado una larga temporada “a la sombra” condenado por un crimen que no cometió y que luego sea liberado.

Eso es, por ejemplo, lo que le ocurrió al ciudadano holandés Van der Dussen, cuyo mediático caso salió a la luz el pasado año tras llevar 13 años en prisión acusado de una violación.

Como recordarán ustedes, el Tribunal Supremo accedió a revisar su caso y constató que había pruebas (muestras de ADN) que no se habían tenido en cuenta durante su juicio y que le exoneraban del delito del que se le acusó, por lo que fue puesto en libertad.

En este caso no hablamos de prisión provisional sino de una persona condenada por Sentencia firme, cuya vida pasó a ser un infierno por un error judicial, y del que espero poder explicarles un par de cosas en una próxima crónica.

https://www.cronicabalear.es/2017/04/a-la-carcel-sin-juicio-ni-sentencia/