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Los vecinos del Terreno acusan a Cort de “desidia” con el Casal 2017

Los vecinos del Terreno acusan a Cort de “desidia” con el Casal

 

LOS VECINOS DEL TERRENO ACUSAN A CORT DE “DESIDIA” CON EL CASAL 2017 (640x480)

Pese a las reiteradas denuncias por parte de vecinos y de la propia asociación vecinal de la zona sobre el abandono y dejadez que presenta el Casal de barrio, la respuesta es la no acción. Incluso, siempre según los vecinos, el Ayuntamiento llegó a decirles que no enviasen más fotografías. Desde hace algo más de dos meses, este espacio municipal está siendo utilizado por una persona que acumula sus cosas. Llegaron a sacarlas fuera pero ahí siguen. Los vecinos han avisado a Participación Ciudadana, responsable del local, pero no han hecho nada. “Nos duele”, dicen.

http://www.diariodemallorca.es/palma/2017/06/05/vecinos-terreno-acusan-cort-desidia/1221097.html

El Terreno reclama más aparcamientos ante la congestión en calles y plazas

Algunas, como la de Robert Graves, no permiten el paso de camiones como ya ocurrió en 2015 con el vehículo de los bomberos

lourdes duran palma 19.04.2017

El Terreno tiene varios frentes abiertos, y uno muy importante es el del aparcamiento. Con densidades muy altas, los cálculos hablan de mil plazas de estacionamientos necesarias para atajar el problema. Así lo indica Xavier Abraham, el presidente de la Asociación de Vecinos de este barrio. Tres semanas atrás, expresaron al alcalde José Hila una situación que ha alcanzado cotas desesperadas como la que ocurrió el 18 de diciembre de 2015, cuando un camión de bomberos se quedó atascado en la calle Robert Graves, en el tramo cercano al colegio de la Inmaculada hasta Brigadier Joaquín Ruiz de Porras.

“Lo que se necesita es un plan integral para el barrio ya que muchas de las calles se han convertido en auténticos aparcamientos. O, como en el caso de la calle de Robert Graves, un peligro latente a la espera de una ocasión. También es muy gráfica la situación que se vive en la plaza Mediterráneo, que es un aparcamiento”, señala.

Otra de las peticiones que duermen el sueño de los justos es la de un semáforo que ralentice el tráfico a la altura de la plaza Remigia Caubet. “El problema es global. El Terreno debe contar con un plan de tráfico ambicioso, y para ello se requiere un estudio global”, opina Abraham.

Nórdicos le echan el ojo

La actual inversión, sobre todo extranjera, también se ha fijado en un barrio que ya históricamente cuenta con una alta presencia de residentes foráneos. Si esta Babel fue morada “barata” para personas como Robert Graves, Gertrude Stein o Mario Benedetti, hoy los precios se han disparado. Los nórdicos le han echado el ojo al barrio. Una de las últimas adquisiciones ha sido la venta de los locales donde estuvieron los conocidos negocios La Casita, cerrado muchos años atrás, y el Dylan; además de la cercana pastelería.

“En El Terreno están aumentando las viviendas, y si el barrio va a ser la base del Plan Litoral de Ponent, esto se traducirá en más tráfico. El coche se tendrá que adaptar al espacio que tenemos. Y, desde luego, Joan Miró deberá dejar de ser una vía rápida como lo es ahora. Esto además resulta un peligro”, subraya el representante vecinal de la zona.

El Terreno cuenta con los aparcamientos del 2 de Mayo, donde estuvo el hotel Sayonara, y el de la calle Joan Miró. Son insuficientes para dar respuesta a esas mil plazas que requiere la población de un barrio que es un meandro sinuoso de callejuelas. Además no es habitual que los inquilinos tengan aparcamiento en sus casas o en las fincas de piso donde viven.

“Pensar en El Terreno de aquí a 20 años es calidad de vida, pero algunos problemas como el hacer transitables las calles, reclaman una solución más rápida”, indica Xavier Abraham.

http://www.diariodemallorca.es/palma/2017/04/19/terreno-reclama-aparcamientos-congestion-calles/1207612.html

La amiga terrenera del Rey

La decoradora Marta Gayá, el gran y verdadero amor de Juan Carlos I

Mallorquina de la alta burguesía, en los 90 se temió que su relación semisecreta con el entonces Jefe del Estado provocara el divorcio real. Ahora vive entre Madrid y Palma.

El rey Juan Carlos (izda) y Marta Gayá (dcha)

El rey Juan Carlos (izda) y Marta Gayá (dcha) Montaje realizado por EL ESPAÑOL

Las grabaciones del CNI al rey Juan Carlos I han puesto de manifiesto lo que ya adelantó EL ESPAÑOL en el mes de enero: la decoradora Marta Gayá fue el gran y verdadero amor del rey desde que comenzó su relación de “amistad” en el año 1989, tanto que llegó a perder la cabeza por ella e incluso hizo tambalear al Gobierno cuando el jefe de Estado viajó a Suiza a apoyarla en unos momentos muy difíciles para ella. Su historia fue larga y llena de altibajos y polémicas.
Mallorquina de nacimiento, divorciada, cuerpo esbelto, 1,75 centímetros de altura, sonrisa franca, ojos negros, aunque a veces utilizaba lentillas de color verde. Hija de Fernando Gayá, un hotelero mallorquín, que fue dueño del Hotel Villamil, antiguo palacete reconvertido en residencia en la muy turística Peguera, en el suroeste de la isla, y propietario de una industria de cementos y hormigón. Todo ello le permitió a Marta tener una infancia y adolescencia plácida. Estudió en el Colegio del Sagrado Corazón de Palma, colegio ‘chic’ femenino en el que iba toda la nobleza de Palma, los llamados “butifarrados”. Allí Marta aprendió todos los modales que posteriormente le sirvió para relacionarse y comportarse como una perfecta aristócrata. Posteriormente marchó a Barcelona donde se fue formando como decoradora. A finales de los años 70 se casó con el ingeniero industrial Juan Mena, que para entonces trabajaba para el padre en su cementera. Su relación sentimental con Mena duró apenas 3 años.

En aquellos años comenzó a frecuentar la noche mallorquina y a codearse con los creadores de la marcha de la plaza Gomila de Palma, que tenían como su centro de reunión en el local de la antigua discoteca Rodeo. Marta Gayá comenzó a conocer a los que luego compondrían su círculo de amigos íntimos y con los que también se reunía en el Sporting Club, un club de tenis situado a escasos metros de Puerto Portals.

Sus grandes amigos que la introdujeron en el círculo de la jet fueron Rudy Bay, ex propietario de la compañía de vuelos Spantax y su esposa, Marta Girod, hermana de Janine, entonces compañera sentimental del que fue presidente del Real Madrid Ramón Mendoza. Marta solía salir a navegar en la lancha cigarette de los Bay y compartió muchos viajes naúticos con otros amigos del entonces monarca. Así Marta Gayá formó parte del núcleo duro de amistades que rodeaban al Rey Don Juan Carlos en Mallorca, junto al príncipe Tchokotua y su entonces mujer, Marieta Salas, o el aristócrata-escritor José Luis de Villalonga.

Marta Gayá, en una de sus apariciones públicas más recientes.

Marta Gayá, en una de sus apariciones públicas más recientes. Gtres

Un grupo en el que el primer requisito era la discreción, y en el que entraban y salían “otros amigos” dependiendo de su “prudencia”. Cualquier filtración o rumor era suficiente para que se le “expulsara” del mismo. En este punto Marta Gayá siempre ha procurado cumplirlo a rajatabla, aunque no evitó que su relación fuera vox populi en Mallorca y por ello, como muchos otros, fuera grabada por el CNI. Una de las cintas ha puesto de manifiesto lo que el hoy rey emérito sentía por ella.

El primer medio en publicar algo sobre el amor mallorquín del Rey fue la revista Tribuna, dirigida por el fallecido periodista Julián Lago, aunque muy solapadamente. El rey empezó a perder la cabeza rápidamente por ella. Por entonces don Juan Carlos acababa de entrar en la cincuentena. Tras más de 25 años de matrimonio con la reina Sofía, y una lista de amantes a la cual nadie se aventura ya a poner cifras, empezó a pasar muchos fines de semana con Marta Gayá y otros períodos no vacacionales. El monarca empezó a descuidar las obligaciones familiares e, incluso, las oficiales. En un principio sus encuentros eran protegidos con gran cautela. Los periodistas que cubrían la información en Mallorca siempre estaban atentos a cualquier salida de don Juan Carlos, pero nunca públicamente se le vio con Marta.

Fue la atracción que el uno sentía por el otro lo que hizo que el secreto durara poco. El viernes 29 de junio de 1990, con ocasión de las regatas de la Copa del Rey, don Juan Carlos ofreció en el Beach Club de Mallorca una cena en honor de Karim Aga Khan y de Alberto de Mónaco. Allí saltó la sorpresa. Fue la reina Sofía una las primeras personas en enterarse. Asistían al convite unos 200 comensales, y cuando todos estaban ya sentados, llegaron el rey, la reina y sus invitados ilustres. Sin embargo, todavía había una mesa vacía. Ya casi en los postres, se presentaron José Luis de Villalonga, Marta Gayá y el príncipe Tchokotua con su mujer, Marieta Salas. Y en lugar de enfadarse, el rey se levantó de la silla y fue a saludarles efusivamente, gesto que denigró a la reina. Los presentes comentaron que aquello era hacer más o menos pública la relación de don Juan Carlos con Marta Gayá. En círculos monárquicos se consideró que no había otra explicación a la falta de tacto que había mostrado con la reina. Desde entonces Doña Sofía siempre sospechó.

Pero la aventura con Marta Gayá se convirtió en un problema meses más tarde. En primer lugar, porque las relaciones del monarca siempre habían sido más breves e intermitentes, y ésta empezaba a tener más intensidad y duración. La relación parecía más seria de lo normal, y podía hacer temblar hasta la estabilidad del matrimonio real. Marta, señora adscrita a la burguesía mallorquina, llevó aquello muy discretamente a pesar de ser un secreto a voces del que siempre se habló en los círculos monárquicos. Hasta se habló de una hija nacida de esos amores en Suiza el año en que el rey desapareció. La propia Marta Gayá siempre intentó evitar dañar lo más posible a doña Sofía. Los encuentros tenían lugar preferentemente en Mallorca, en Gstaad (Suiza) o en París, donde ella se instalaba en casa de José Luis de Vilallonga y de su segunda esposa, Silyanne, a la espera de ser llamada por Su Majestad.

Los reyes eméritos, en su último acto juntos esta misma semana.

Los reyes eméritos, en su último acto juntos esta misma semana. Gtres

Pero la relación empezó a tener consecuencias políticas y se convirtió en un serio conflicto cuando el rey desapareció del mapa. Fue el expresidente socialista Felipe González quien el 18 de junio de 1992 a la pregunta de un periodista sobre el nombramiento del ministro que sustituiría en Asuntos Exteriores a Francisco Fernández Ordóñez, tras la renuncia de este el 2 de junio de 1992, apenas dos meses antes de su fallecimiento, quien levantó las sospechas: “No he podido hacerlo porque el rey no está”. Pero don Juan Carlos no tenía ningún viaje previsto en la agenda oficial. La excusa fue que el monarca estaba en Suiza para someterse a un chequeo rutinario. Sin embargo, Fernández Campo desmintió la noticia al día siguiente en la radio, y dijo literalmente sobre el viaje: “Bueno, lo que yo creo y lo que se me ha dicho es que está descansando, un pequeño descanso, descanso de montaña que le viene muy bien”. La opinión pública ya dudaba y se produjeron todo tipo de suspicacias. Otra vez Sabino Fernández Campo entró en escena y recomendó a don Juan Carlos que volviera rápidamente a España. El rey se encontraba en Suiza, en una localidad próxima a Saint-Moritz, junto a Marta Gayá y su amigo el príncipe Txokotua, para animar a la decoradora catalana que había sufrido una crisis de ansiedad tras vivir en directo la muerte en accidente de coche de los amigos de ambos, el propietario de la compañía Spantax, Rudy Bay, y de su compañera Marta Girod.

Don Juan Carlos regresó el sábado 20 de junio por la mañana, despachó con Felipe González antes del mediodía y comió en privado con el presidente de Sudáfrica, Fredierik De Klerk, que estaba en Madrid de visita oficial. Por la noche ya estaba de nuevo en Suiza. Dejó plantada sola a Doña Sofía, entre lloros, en la celebración familiar del último aniversario de don Juan, que cumplía 69 años, y que se celebró en el Club Financiero de la calle Génova de Madrid, junto a la Plaza de Colón. La reina, al día siguiente, presidió, sustituyendo al monarca, la apertura de la Cumbre Iberoamericana. La desaparición del rey desde el 15 al 23 de junio, víspera de su santo, levantó por primera vez en España todo tipo de especulaciones sobre una supuesta relación extramatrimonial. Y la polémica ya no se detuvo.

El rey Juan Carlos, el pasado 9 de marzo.

El rey Juan Carlos, el pasado 9 de marzo. Gtres

Días después, el diario ‘El Mundo’ publicaba que, como consecuencia de la escapada, se había incurrido en un presunto delito de falsificación de documento público. Según se reflejó en el BOE el rey había firmado una ley en Madrid (la sanción real de la ley de creación de la Universidad de La Rioja) el día que estuvo en Suiza (el 18 de junio). “O el lugar es falso, o la fecha es falsa o la firma es falsa”, señalaba el medio. Y además advertía que, aunque el rey no está sujeto a responsabilidad según la Constitución, el presunto delito se correspondía, atendiendo al Código Penal, con una pena de entre 6 y 12 años de prisión mayor.

El escándalo continuó, y cuando parecía que ya todo se había calmado, a primeros de agosto el semanario parisino Point de Vue abrió una nueva brecha entrando en las intimidades de la familia real española, entre ellas las supuestas relaciones de Don Juan Carlos. Point de Vue había telefoneado a la clínica en la que el Rey había estado supuestamente descansando en Suiza y les colgaron el teléfono apresuradamente. Días más tarde, el 18 de agosto de 1992, la revista italiana Oggi publicaba un reportaje sobre las relaciones del rey con Marta Gayá. Al día siguiente, lo reproducía El Mundo en una nota de portada, ampliada con más información en el interior. El reportaje del diario español provocó las iras del rey Juan Carlos. Pero escasos días después salía publicado en la revista Época, en portada, la foto de Marta Gayá con un titular contundente: “Atribuyen al Rey una relación sentimental con Marta Gayá”. La confirmación pública de esta supuesta amistad provocó un terrible abatimiento en la reina Doña Sofía, algo similar a lo que ha ocurrido actualmente tras la aparición de nuevo en la prensa de su relación con la vedette Bárbara Rey.

[Lea aquí Bárbara Rey estaba enamorada de Juan Carlos I]

Los servicios secretos españoles acusaron al exbanquero Mario Conde de la filtración, también en el caso de Bárbara Rey estuvo de por medio. Con la vedette ya fue alternando encuentros esporádicos en esas fechas. Sin embargo, el expresidente de Banesto culpó a Sabino Fernández Campo del desaguisado, cosa que después sirvió a Conde para recomendar al rey que lo cesara del cargo, algo que ocurriría un año después, y situar en el puesto a su fiel acólito Fernando Almansa. Después de ese verano tumultuoso, Marta Gayá dejó de aparecer en las primeras planas de la prensa española. Marta vive actualmente a medio camino entre su piso en un barrio céntrico de Madrid y su apartamento en Palma. Viaja a menudo a Miami con su amigo el galerista mallorquín Joan Guaita. Parte del verano se aleja de Mallorca y suele pasarlo con el matrimonio Bergareche en las Islas Griegas.

 

http://www.elespanol.com/corazon/casas-reales/20170315/200980224_0.html

El Terreno pide cita a Cort en 09,01,2017

Cansados de que la inseguridad, el ruido y las peleas continúen en el barrio, los vecinos

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solicitarán entrevistarse hoy con el alcalde José Hila

Lourdes Durán Palma 09.01.2017 | 02:45

Cuando los vecinos de un barrio se cansan sacan sus pancartas al balcón. Cuelgan en sus fachadas sábanas blancas de protesta. Llaman la atención porque es más que probable que ignorados por la administración recurran al derecho al pataleo: una tela blanca con letras de queja pintadas en negro, a veces en rojo, es suficiente. Su protesta es elocuente. El hartazgo cuelga de sus verandas.

Esto es lo que está ocurriendo en la zona de Gomila, especialmente en la calle Joan Miró, la arteria que divide el barrio y lo deslinda de El Terreno. Peleas a cuchillo, a casco de botella roto, tráfico de drogas, botellón, carreras de coches, de motos, están liquidando la paciencia de los vecinos.

Desde su asociación, sus distintos representantes se han presentado a los distintos equipos municipales que han ido sentando sus reales en Cort, con poco éxito por lo que transmiten los lienzos de la protesta. Por ello, hoy volverán a pedir una entrevista con el alcalde de la ciudad, José Hila.

“Asimismo, queremos reunirnos con los concejales de las áreas implicadas en este problema que no acaba de resolverse”, indicó ayer Xavier Abraham, presidente de la asociación vecinal. Se refiere a Angélica Pastor, de Seguridad; a Antoni Noguera, responsable de licencias, y Antònia Martín, de Sanidad.

“Queremos que nos expliquen por qué continúan abiertos establecimientos tan conflictivos y sin comprobación de actividad algunos de los locales que ni aportan beneficio a Palma, ni al Ayuntamiento y que, sin embargo, son perjudiciales para todos”, añadió.

“No más afters, No más ruido, Terrazas basta ya”, son algunas de las súplicas de un vecindario al que ya no le basta con taparse las orejas con cera. Incluso han llegado a afirmar que “la Policía Local no actúa contra el botellón“. Lo dijo dos años atrás, Xavier Abraham. “Estamos abandonados por la Administración”, añadió. De ahí que insistan en entrevistarse con los responsables municipales. Según los vecinos, han solicitado reunirse en tres ocasiones. Hoy será la cuarta.

Una ligera mejoría
Reconocen que se ha producido una ligera mejoría en las últimas semanas. “La presión vecinal, tanto en la calle como a través de sus denuncias en los medios de comunicación, ha aligerado la presencia de gente en la calle practicando botellón. Se han producido algunas peleas pero son normales debido a la situación en que se encuentran las personas”, indica Abraham.

Al parecer, siempre según el presidente de la asociación de vecinos de El Terreno, “la incidencia de los after ha sido menor”. Con todo, se han producido situaciones que desde la asociación se han denunciado. Lo cuenta Abraham.

“En un local, que estuvo sin actividad últimamente, permaneció abierto ininterrumpidamente desde la Nochebuena hasta las 15 horas de la Segunda Fiesta, el 26 de diciembre“. Según el representante vecinal, “se escuchó música a tope y pese a que la Policía Local se presentó en el negocio al mediodía y se bajó la música, al salir del mismo, la volvieron a poner”.

En Joan Miró siguen colgando las sábanas blancas con las quejas de los vecinos ante una situación que degrada uno de los barrios más carismáticos de la ciudad, El Terreno. “Los residentes en la zona consideran que Cort no responde a sus reclamaciones desde hace muchos años”, insiste Abraham. Denuncian que “no hay inspecciones sobre las condiciones ni si los bares tienen licencia; se sabe que algunos son irregulares y que no cumplen el horario de apertura, incluso que no tienen permiso para poner música”, enumeró Abraham. Los vecinos están recogiendo firmas para poner fin a tanto desmán.

http://suscriptor.diariodemallorca.es/palma/2017/01/09/terreno-pide-cita-cort/1179443.html

MARÍTIMO c.1963

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El desastre ya había empezado años atrás con la construcción  del edifico del Hotel Mediterráneo, con el paso de los años  las autoridades dieron permiso para seguir construyendo en  primera línea del Paseo Marítimo. Este hecho dejo ahogado a todo un barrio, le privo de  sus vistas al mar. En la foto vemos el recinto de la Cuarentena, y justo al lado el edifico Sol, horrorosa figura en el lugar que se encuentra. Año 1963.

Fotografía y texto J. M. Vich

Una única patrulla para vigilar Palma de noche en 15,12,2016.

Sindicatos policiales denuncian una merma significativa del número de agentes en la calle con la nueva jornada laboral.

ABUSA DE UNA MUJER Y AGREDE A CUATRO POLICÍAS EN GOMILA – 16,10,2009-A (640x480)

No hay efectivos para cubrir todos los servicios y turnos que se necesitan en la calle”. Con estas palabras el delegado en Balears de la escala ejecutiva del Sindicato Unificado de Policía (SUP), RafaelGarcía, resumió los problemas que, a su juicio, acarrea la implantación de la nueva jornada laboral. Los nuevos cuadrantes han llevado a situaciones tales como que un solo radiopatrulla de la Policia Nacional se encargue de la vigilancia en una noche en Palma.

Integrantes de esta organización sindical y de la Alternativa Sindical de Policía (ASP) se concentraron ayer frente a la sede de la Jefatura Superior de Policía en Palma, en la calle Simó Ballester.

Según estas organizaciones sindicales, la implantación de estos nuevos cuadrantes se ha hecho de espaldas a los sindicatos y sin haberlas consensuado. El primer efecto que se ha dejado sentir, denuncian, es una merma significativa del número de policías en la calle.

No hay suficientes policías para proteger al ciudadano”, se lamenta Manuel Pavón, secretario del SUP en Balears. La escasez de policías generan sentimientos encontrados en los policías. “Están frustrados por no dar el servicio al ciudadano e inseguros al no ser De acuerdo con la denuncia del SUP, la disminución de efectivos en la calle responde a dos motivos. En primer lugar, los cuadrantes diarios de los turnos han pasado a ser divididos por 11 en lugar de cinco. Esto supone que hay ocho agentes en la calle en cada turno en vez de veinte.

A este hecho hay que sumar, además, que muchas vacantes que han quedado de funcionarios en la Jefatura de Balears no se han repuesto. “En menos de un año, hemos pasado de 1.600 efectivos a 1.300“, subrayan.
“Solo con la profesionalidad de los agentes y, en muchos casos, con el apoyo de la Policía Local se pueden subsanar en parte estas carencias”, apunta Rafael García.

De mantenerse la actual situación, la inminente llegada de las fiestas navideñas se puede desarrollar con el menor número de policías en la calle de los últimos años.

Fiestas con menos policías

“El año pasado soio hubo en Nochevieja un radiopatrulla con dos policías en el Paseo Marítimo, con la masiva afluencia de público que había. Este año no parece ni mucho menos que la situación vaya a mejorar”, apuntó el delegado de la escala ejecutiva del SUP.

Para tratar de paliar la actual situación, este sindicato policial reclama la convocatoria, con carácter urgente de la mesa de seguimiento de la jornada laboral para abordar todas las incidencias que ha supuesto la implantación de esta nueva medida.

En este sentido, el SUP reclama a la Dirección General de Policía que se precise cuáles son las unidades “especiales” que pueden estar sometidas a una disponibilidad extraordinaria para adecuar su jornada laboral.

http://www.diariodemallorca.es/sucesos/2016/12/15/unica-patrulla-vigilar-palma-noche/1173702.html

Esta acera está loca, loca, loca

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Rocío Jurado cantaría Como una ola. Un sismólogo deduciría que nos encontramos ante los pliegues causados por el desplazamiento de las placas tectónicas

Joan Riera – Dirario de Mallorca 19.08.2016

Rocío Jurado cantaría Como una ola. Un sismólogo deduciría que nos encontramos ante los pliegues causados por el desplazamiento de las placas tectónicas. El esteta se admiraría ante la perfección y el equilibrio de la obra que ha logrado generar un movimiento que supera los límites de la realidad y nos transporta a un mundo onírico en el que se trasciende hacia el infinito, que es la meta inalcanzable a la que aspira todo artista. El maestro de obras alabaría al albañil por la precisión de su trabajo.

¿Y el peatón? El sufrido caminante se ciscaría en los anteriores y maldeciría otra acera impracticable. Una más de las muchas que obligan a circular por la calzada porque resultan hostiles para quienes buscan la seguridad en zonas exclusivas para viandantes. Las gentes de a pie siempre acaban sufriendo las consecuencias del reinado absoluto y absolutista del coche.

Existen distintas clases de aceras diseñadas para ahuyentar a los peatones. Veamos algunos ejemplos. Está la de dos palmos, que solo es apta para personas que pesan menos de 40 kilos y miden más de 1,80 metros. Quienes no responden a esta figura fideo solo pueden circular por ellas si están dispuestos a dejarse la piel de los codos en paredes y ventanas.

También abunda la acera okupada. Es la que el Ayuntamiento ha abarrotado de farolas, señales de tráfico y contenedores de basura. La misma en la que los bares han colocado mesas, sillas, sombrillas y mamparas. También es aquella en la que los comercios sitúan cestos de fruta o expositores de tarjetas postales. Son las aceras 3.000 metros obstáculos. Ideales para preparar unos juegos olímpicos.

Podríamos referirnos a las cicloaceras, que están prohibidas, aunque usted ya sabe que abundan en todos los barrios. O las aceras chicle, en las que el paseante se queda pegado como una lapa. Hay más, pero un artículo no es una tesis doctoral y aún nos queda definir la fotografiada por Torrelló en el Terreno en el año 1987. ¿Es la acera montaña rusa, también conocida como Dragón Khan? Probablemente.

diariodemallorca.es/palma/2016/08/19/acera-loca-loca-loca/1143127.html

El empresario arruinado explotó varios locales de la plaza Gomila, que fueron precintados.

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Un testigo afirma que la Policía Local de Palma le hacía dos redadas cada fin de semana

Un empresario detalla que 80 agentes entraban en su local con chalecos antibalas y metralletas – Su negocio era competencia del local de un policía

 

Un empresario nocturno de Palma ha detallado al juez el acoso constante que sufrió durante meses por el GAP de la Policía Local, que cada fin de semana realizaba dos redadas en su local de la plaza Gomila. Eran actuaciones cuando menos espectaculares, con la presencia de unos 80 policías que acudían armados con metralletas, chalecos antibalas y escudos de protección. Siempre actuaban a la misma hora, sobre las dos de la madrugada, cuando más público había en la sala. La clientela, como consecuencia de estas insistentes redadas, dejó de acudir al local y se trasladó a otro negocio nocturno que, casualmente, era propiedad de uno de los policías investigados.

Lo perdió todo

El empresario perdió todo el dinero que había invertido para la reforma del local y pasó de tener cada noche a unas 1.600 personas, a únicamente 15 clientes. Cayó en la ruina y tuvo que vivir con su mujer y su hijo en una de las habitaciones del sótano por el acoso al que le sometió la Policía Local de Palma. En las redadas, que se hacían cuando había más clientes, se seguía el protocolo habitual. Los policías ordenaban al personal y a los clientes que sacaran todo lo que llevaban en el bolsillo, les ponían contra la pared con las manos en alto y los cacheaban. Algunos clientes llevaban droga y se deshacían de ella antes de ser cacheados. Cuando los policías la localizaban, según el denunciante, la cogían y se la llevaban. Nunca le entregaron una sola acta de incautación y jamás fue multado por la droga intervenida. Cuando acababa la redada, entraban siempre los mismos policías de la Patrulla Verde, todos ellos investigados por corrupción. “Aparte de reirse, como siempre, esperaban a que no hubiera nadie en el local para decirme buenas noches y hasta otro día“. Aunque no le sancionaban por tenencia de drogas, sí le imponían multas por incumplimientos administrativos, como por ejemplo tener música y permitir que los clientes bailaran, porque el local no tenía permiso de discoteca. Llegó a recibir varias multas de 60.000 euros cada una y, además, como un hecho insólito, la Policía Local le precintó la pista de baile, mientras que permitía que el negocio siguiera abierto.

Este local tenía éxito porque, aparte de su gran aforo, había logrado acoger a una clientela de personas de origen sudamericano. Y se convirtió en la principal competencia de otro local nocturno que era propiedad de uno de los policías locales implicados en la trama, que tras provocar que el testigo perdiera todo lo que tenía, consiguió acoger a toda su clientela, con los beneficios económicos que ello suponía.
Este empresario que ha contado estos hechos al juez explotó dos locales, ambos en la plaza Gomila. El primero era un antiguo prostíbulo, que convirtió en discoteca. Obtuvo una licencia de café concierto, como la mayoría de locales abiertos en esta zona nocturna. Recordó con todo detalle cómo los policías, al comprobar que todos la documentación estaba en regla, empezaron a fijarse en otros detalles del local, como por ejemplo las salidas. Buscaban, según el denunciante, excusas para denunciarle.

Precintos

Tuvo que abandonar este local y abrió otro negocio. El empresario detalló que pronto acudió la Patrulla Verde a realizar una inspección. Los policías le precintaron el local, con la excusa de que se habían cambiado las medidas de evacuación y le aconsejaron que, si quería volver a tener licencia, debía recuperar el estado inicial. Aunque comprobó que el local llevaba más de diez años con la misma estructura, decidió seguir el consejo de la Policía, e invirtió 200.000 euros en una amplia reforma. A pesar de ello, terminó perdiendo también este segundo negocio porque, según su declaración, el acoso policial fue continuo. Antes de cerrarlo, la Policía le precintó el local por superar solo en tres decibelios el nivel de ruido permitido.
Este testigo quiso destacar en la declaración que realizó ante el juez Penalva y el fiscal Subirán el degradante trato que recibía cuando se realizaban las redadas. En concreto, nombró a uno de los policías implicados en la trama, que “se mofaba y se reía cuando me sancionaban”.

diariodemallorca.es/palma/2016/07/14/testigo-afirma-policia-local-palma/1133979.html