Archivo de la etiqueta: Hosteleria

20 + una Terreneros

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GENOVA; BIEL ALCINA (JOE’S), JUAN A OLIVER, TONI PONS, JOAQUIN TRIGO, TOMAS QUINTANA, JOSE M (OASIS),MIGUEL ESTELRICH, JOSE A ROMERO (TETE), TOLO QUETGLAS, PEDRO ESCALAS, JOHNY GUITAR, MARIANO HABANA, BASTIA ARTIGUES, JAIME M BESTARD, XISCO MIRO, LUIS DE LA CRUZ, ERNESTO GUARDIA, PACO ROMERO, JOAN MESQUIDA, TONI COMAS Y MARI,,,,,,,

Fotos y texto de JOHNY GUITAR 05,12,2017.

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Villarrío entre el muro y las torres en 13,11,2017

Villarrío entre el muro y las torres (640x480)

Aspecto que presentaba Can Barbarà a finales de la década de los 90.

Un atardecer del pasado mes de junio, éramos unos recién casados paseando por Palma que de pronto aparecieron frente a Can Barbarà. Nuestro paso se hizo lento, una impresión de bruma se nos cruzó en la nitidez del último instante previo a la noche y bajamos la cuesta que lleva a la explanada del Garito. Para qué: ni siquiera quise memorizar si ahora hay algo o no en el local que una vez fue Villarrío, con sus escaleras lentas donde nos amontonábamos a mediados de los noventa, mientras un negro imponente decidía los turnos de acceso. Nada que escribir, pensé, en esa ausencia miserable. Como en casi toda Palma, Can Barbarà presenta ahora un rincón de ruina inverosímil (muy al fondo, donde a José le rompieron la camisa) y lo demás es lujo obtuso.

Al dar media vuelta, empezando el remonte de la cuestecita, nos cruzamos con tres chicas adolescentes que improvisaban un botellón íntimo y personal. Debió asaltarles el deseo de alguna complicidad con mi mujer (hay algo denso en su presencia que incita a algunas jóvenes a preguntarse cómo serán a su edad), porque nos saludaron con risas, levantando sus tubos de plástico, y una de ellas señaló a otra: «¡Es su cumpleaños! ¡Cumple dieciocho y este verano nos lo vamos a beber todo!». Dudo que cumplieran el reto, pero en ese momento la chica lo dijo porque era feliz. Y recordé cuánto verano me bebí yo en el paso de los diecisiete a los dieciocho: no tanto como quiero recordar, pero es que quiero recordarlo feliz.

My love has got no money, he’s got his strong beliefs.

Recuerdo que en Villarrío, en los noventa, sonaba Camilo Sesto y la gente enloquecía. Recuerdo que sonó el cretino de Bon Jovi. Era, en fin, una horterada de local. Pero en Villarrío pasamos mucho tiempo y fue a sus puertas donde recibí una lección anónima que jamás he olvidado, aunque sólo la he entendido con el tiempo. Sé que me había burlado en voz alta de la camisa chillona de alguien, una catástrofe cromática sin paliativos, y alguien a quien no conocía me oyó y replicó, iluminado:

Cuidado: es cierto que ese tío es un hortera, pero los horteras son gente feliz, sin complejos. Celebran la vida. Lo jodido es ser un pijo. Los pijos están llenos de resentimiento y son malos.

Al fondo de esa frase latía la lucha de clases además de la historia del gusto. Y en los noventa, la clase media no recordaba qué cosa era la lucha de clases. Me ha costado una vida lograr ser un poco hortera, a ratos sueltos.

My love has got no power, he’s got his strong beliefs.

En 1996, la cantante italiana Gala publicó su temazo Freed from desire y yo creo que lo bailó casi todo el mundo que entonces acechaba los dieciocho años: desde luego, lo bailaron pijos y horteras disputándose el espacio de ligue. Cuando pienso en los noventa, da igual cuál es mi música preferida de esos años (mi música preferida no la pienso en términos históricos, sino artísticos); sólo logro vincular la década a Gala y a Everything but the girl. Los segundos le gustaban a mi amigo Pablo, de quien tanto aprendí, y recuerdo la carátula de su Walking Wounded en el piso de su madre. Debía ser el 97.

My love has got no fame, he’s got his strong beliefs.

Los noventa fueron una década cuya Historia disimulaba bien: uno podía empeñarse en creer que no ocurría gran cosa, si había nacido con suerte y estaba encantado de enredarse en su propia saudade. Entre el muro (Berlín) y las torres (Nueva York), los Everything but the girl componían Missing para contarnos que el desierto añora a la lluvia, como el amante que cruza en tren la gran ciudad para merodear un apartamento en el que ya no vive nadie. La añoranza de la Historia iba a acabarse pronto, cuando todos nos lanzáramos a cargar de teleología las consecuencias de una codicia generalizada que atravesó los noventa como ese amante en su tren, con destino a un desengaño.

Want more and more, people want just more and more

Freedom and love, what he’s looking for.

Freed from desire, esa horterada eurodance que resonó en mis noventa es una llamada a suprimir el deseo. Curioso: eran los noventa y, en su realidad tangible, el deseo lo era todo. Un deseo feo, horrible, que travistió de cómplices a sus víctimas: nosotros. Eran los noventa y en ellos, en el 98, cumplí dieciocho años. Buscaba libertad y amor, como el amante de Gala, y pronto me iba a encontrar que las torres se derrumbaban y todo enloquecía y mi ciudad se desvanecía mucho antes de lo que habría sido aceptable, cuando todavía soy joven y debería poder entender qué cojones es esta ciudad que me vio nacer. Aparte, ¿qué clase de nombre era Villarrío para una discoteca palmesana de los noventa? Eso me sigue flipando. Por lo demás, si vuelvo a cruzarme con esa adolescente que hoy tiene dieciocho años, imaginaré que suenan percusiones electrónicas y sólo le diré:

 

http://www.elmundo.es/baleares/2017/11/11/5a06e37ce2704ee31e8b469d.html

La Trattoria cierra tras 45 años de historia en 14,09,2017

https://elterrenopalmademallorca.wordpress.com/2015/04/21/las-ruinas-de-el-terreno-0042-2/

 

La Trattoria cierra tras 45 años de historia (640x480)

Con el cierre de La Trattoria, Cala Major pierde uno de sus más importantes puntos de referencia.

12-09-2017 | Click

La Trattoria, conocido restaurante de Cala Major especializado, principalmente, en pizzas, cierra sus puertas tras 45 años. Los primeros 10 estuvo ubicado en Gomila. Gerardo Rodríguez Viñals, dueño de la pizzería, que no del inmueble de dos pisos, que tiene arrendados, nos recuerda que los mallorquines conocieron la pizza «gracias a nosotros, cuando abrimos La Trattoria de Gomila. Eran -recuerda- pizzas pequeñas, muy ricas. De ahí su éxito».

¿Que por qué cierran? Pues por el mismo motivo que cierran otros negocios. Porque hoy, a la hora de renovar el contrato, este se puede ir por las nubes. O como en el caso de La Trattoria, que la propiedad no renueva porque quiere recuperarla para venderla como inmueble.

«Miguel Boyer, en 1994 sacó una ley por la cual los contratos fijos de locales prescribían a los 20 años. En 2014 –dice– prescribía el local del negocio. Fuimos a juicio y gané, basándome en que no tenía alquilado un local sino el edificio entero. La propiedad me llevó a otro juicio, que perdí, y el juez me dio 15 días para vaciarlo. Como tenía 15 trabajadores, pedí a los dueños que me permitieran seguir el verano, a cambio de no recurrir la sentencia. Aceptaron, y como ha pasado el verano, en unos días cerramos».

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Echando la vista atrás, Gerardo Rodríguez se siente satisfecho. «La Trattoria, tanto ésta como la de Gomila, fueron restaurantes simbólicos. Y ya digo, los primeros en ofrecer pizzas. Por ellos pasaron los que ahora son abuelos y que hoy vienen con sus nietos. Y cuando nos instalamos aquí, en Cala Major, lo mismo, pero con la diferencia de que venir de Palma hasta aquí era como ir de excursión».

La Trattoria de Cala Major tiene una gran terraza con vistas al mar, que en verano es lo primero que se llena, mientras en invierno es la zona de las chimeneas. Hubo una época –recuerda– «que se llenaba de gente joven, cenaba y luego se iba a la discoteca, por lo que teníamos que retrasar el cierre. Eran jóvenes que pedían pizzas grandes».

Sin duda, también han pasado por allí muchas parejas. Y es que el lugar se presta a ello: el mar, la luna… «Hemos tenido mucha clientela extranjera que ha venido muy bien, porque cenan temprano, yéndose a las nueve de la noche, que es cuando llegan los españoles. Y he tenido también algún cliente ilustre, como el príncipe Felipe, sus hermanas y amigos. Se solían sentar en una mesa alargada, en primera línea de terraza».

 

https://ultimahora.es/noticias/sociedad/2017/09/14/291581/trattoria-cierra-tras-anos-historia.html

Caso Cursach: El juez imputa cinco delitos a Cursach por las fiestas en Tito’s en 22,08,2017

Caso Cursach El juez imputa cinco delitos a Cursach por las fiestas en Tito's (640x480)

Además de los 28 agentes y mandos de la Policía Local imputados, la cúpula del grupo de ocio nocturno será juzgada por los presuntos sobornos.

El juez Manuel Penalva y el fiscal anticorrupción Miguel Ángel Subirán imputan cinco delitos al empresario de la noche Bartolomé Cursach, encarcelado desde el pasado marzo, por las supuestas fiestas con sexo, alcohol y drogas gratis para 28 mandos y agentes de la Policía Local de Palma que se hacían en la discoteca Tito’s. De forma paralela, uno de los principales testigos de cargo de esos presuntos cohechos, el exjefe de sala de Tito’s, ha vuelto a recibir un anónimo con amenazas en su domicilio.

Los investigadores del caso Cursach, una presunta trama de corrupción en el seno de las Policías Locales de Palma y Calvià y auspiciada por grandes empresarios de la noche, planean abrir una pieza separada para depurar los supuestos cohechos que recibieron los 28 funcionarios policiales. En los últimos días, los 28 agentes han sido citados a declarar por estos hechos, pero todos menos el exjefe Antoni Vera se han acogido a su derecho a guardar silencio.

Algunos de estos policías se han quejado de que parte del sumario sigue todavía bajo secreto, por lo que no quieren declarar hasta que se levante dicha medida cautelar. No obstante, muchos de los imputados negaron ante el juez y el fiscal laveracidad de lo sostenido por una media docena de testigos respecto a esas fiestas gratuitas.

La cúpula de Cursach

Además de Cursach en esa futura pieza separada van a figurar como imputados otros de los integrantes de la cúpula del Grupo de ocio que lleva como nombre el apellido del empresario, así como responsables de Tito’s.

Los investigadores acusan a policías y dirigentes del Grupo Cursach de cinco delitos: cohecho, tráfico de influencias, narcotráfico, prevaricación y organización criminal.

La acusación principal es que Cursach, al igual que otro empresario de la noche también imputado, sobornó durante años a un grupo de mandos y agentes de la Policía Local para que, a cambio de sus presuntos cohechos, dieran un trato de favor a sus negocios en lo que respecta a aforos, horarios, inspecciones y facilidades de aparcamiento. Las dádivas también habrían servido para que esos funcionarios se dedicasen a acosar, perseguir y presionar a establecimientos de la competencia del Grupo Cursach.

Las fiestas en el reservado de la discoteca del Paseo Marítimo habrían sido parte de los sobornos. En ese lugar los policías encausados habrían disfrutado gratis de droga, alcohol y prostitutas.

Varios testigos

Varios testigos vinculados al mundo de la noche han desvelado la existencia de esas presuntas fiestas para policías. Los declarantes han identificado fotográficamente a los funcionarios encausados.

Por otro lado, la mayoría de los señalados ya estaban siendo investigados en otras partes de la macrocausa por supuesta corrupción y por otros hechos.

Entre los testigos que han facilitado más datos sobre las juergas de Tito’s está un antiguo jefe de sala de ese local. Esta persona en los últimos meses ha recibido múltiples presiones, amenazas y ataques para que desista de su testimonio. Hace unos días recibió una gran paliza, por la que sigue de baja médica.

La última supuesta coacción ha sido una nota anónima dejada en la puerta de su domicilio. En el escrito se acusa al testigo de decir mentiras y falacias y se menciona a familiares suyos que no residen en las islas. De estas personas se recogen en el anónimo sus teléfonos móviles para dar una idea de la información que manejan los autores de las amenazas.

Por otro lado, el testigo ha formulado sendas quejas en el Colegio de Abogados de Balears y en el Consejo General de la Abogacía contra dos de los letrados defensores de imputados. Según las quejas, uno de los abogados habría proferido insultos homófobos contra el testigo y el otro, a través de un intermediario, le habría ofrecido dinero para que guardara silencio, entre otras presiones.

Bartolomé Cursach se acogió a su derecho a no declarar tras su detención, pero desde su entorno se ha rechazado de plano todas las acusaciones que pesan sobre él, entre ellas los supuestos sobornos de Tito’s.

 

  • Pieza separada: Sobornos para impulsar los negocios
    Los investigadores planean abrir una pieza separada para enjuiciar los presuntos sobornos que Bartolomé Cursach habría pagado para impulsar sus negocios de la noche y perjudicar los de la competencia.
  • Agentes y mandos: Los policías niegan las acusaciones
    Los 28 mandos y agentes de la Policía Local que, supuestamente, cobraban en especies (con fiestas gratuitas de alcohol, drogas y prostitutas) los cohechos niegan las acusaciones.
  • Amenazas: Un testigo protegido recibe un anónimo en su casa
    Uno de los principales testigos, exempleado de Cursach, ha recibido una nota amenazante en su casa.

http://www.diariodemallorca.es/mallorca/2017/08/22/juez-imputa-cinco-delitos-cursach/1241929.html#