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Cort ordena a Cursach y a la Fundació Natzaret la demolición de las obras ilegales realizadas en Pachá en 30,01,2018

El Grupo Cursach renuncia a la licencia de la antigua discoteca Pacha (640x480)

Tanto el propietario como el titular de la licencia se enfrentan a una multa de 960.000 euros, además de a la ejecución subsidiaria por parte del Ayuntamiento

Josep Capó 30.01.2018 | 12:48

El Ayuntamiento de Palma ha ordenado hoy a la Fundació Natzaret, como propietario de los terrenos, y a la empresa de Barlolomé Cursach, que explotaba la discoteca Pachá, la demolición de las obras realizadas sin licencia en la discoteca.

La gerencia de Urbanismo celebrada esta mañana ha cerrado el expediente de reposición de la legalidad urbanística con esta orden de demolición, tras comprobar que se han realizado obras sin licencia en la antigua discoteca por un importe de 880.000 euros. En este caso la sanción económica se agrava por el hecho de que los terrenos y la edificación en los que se ha realizado la ilegalidad están protegidos como Bien de Interés Cultural (BIC).

Según ha informado el teniente de alcalde de Modelo de Ciudad, José Hila, los celadores municipales detectaron hasta nueve acciones realizadas en el local sin la correspondiente licencia municipal, que ahora deben ser demolidas. Entre ellas citó la instalación de vallas publicitarias, la ampliación de la terraza principal, con la colocación de una barra, de la sala VIP y la ejecución de un sótano, además de dos reformas interiores y de otras dos en el exterior.

Hila ha explicado que ahora el Ayuntamiento notificará la resolución a las partes y, una vez realizado este trámite, que puede durar meses, la propiedad y el antiguo gestor de la discoteca dispondrán de dos meses para ejecutar las obras de demolición. En caso contrario, el Ayuntamiento las ejecutará de forma subsidiaria, pasándoles la factura de los gastos ocasionados, además de imponerles una multa mensual hasta doce meses por un importe equivalente al 10% del valor de las obras realizadas sin permiso. En este caso, el importe mensual de la sanción sería de 80.000 euros, lo que multiplicado por 12 da una cifra de 960.000 euros que debrán hacer efectiva, si se da el caso, la Fundació Natzaret y Cursach.

Al margen de este expediente de reposición de la legalidad urbanística el Ayuntamiento abrió en su momento también un expediente de infracción, que aún no está resuelto y qua acabará con una multa económica que, en este caso, deberá abonar la empresa que ejercía la actividad y no el propietario de las instalaciones.

Cursach comunió el pasado mes de diciembre su voluntad de renunciar a la licencia de actividad de la discoteca, después de que Cort determinara que el aforo del local no superaba las 277 en lugar de las 668 que reclamaban. En aquel momento ya se advirtió que la renuncia no implicaba el archivo de los expedientes de demolición ni de disciplina urbanística.

El empresario de ocio ahora en la cárcel deberá enfrentars en las próximas semanas o meses a más sanciones urbanisticas por las obras realizadas sin licencia en el complejo Megasport.

 

http://www.diariodemallorca.es/palma/2018/01/30/cort-ordena-cursach-fundacio-natzaret/1283499.html

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Con Pachá muere la cultura disco en Mallorca en 28,01,2018

Con Pachá muere la cultura disco en Mallorca (640x480)

Las discotecas fueron los templos laicos donde se forjaron varias generaciones de jóvenes, hoy sobreviven como una oferta residual

Matías Vallés Palma 28.01.2018 | 02:45

El cierre definitivo en el Paseo Marítimo de Pachá supone un episodio más del retroceso muy anunciado del fenómeno disco. La edad dorada fue sucedida por la caída a plomo. De abrir 365 días al año a los fines de semana, de doce meses al verano estricto.

No puede exagerarse la importancia de las discotecas en la cultura mallorquina. Sin embargo, el cierre definitivo en el Paseo Marítimo de Pachá, que para los clásicos será siempre Luna, supone la defunción muy anunciada del fenómeno. Otros fijarán la extinción en la clausura en la Playa de Palma de Riu Palace en plena temporada estival. Los bares de tapas han sido implacables. El duelo discotequero a muerte entre Cursach y los hermanos Pascual no solo ha enviado a prisión a dirigentes de ambos bandos, también ha liquidado el modelo que parecía imbatible. La edad dorada fue sucedida por la caída a plomo. De abrir 365 días al años a los fines de semana, de doce meses al verano estricto. La guerra entre clanes dejaba episodios novelescos como la reducción de las columnatas de Zorba’s, donde en cada pareja sobre la pista se cocinaba un pecado mortal, a los menús de Asadito. Puede que los contendientes empresariales merezcan la cárcel, pero en ningún caso la triste estampa de verlos arrojarse sobre los despojos de los viajes de estudio, o de resignarse a la programación de espectáculos porno. Es preferible bajar el telón y alimentar la leyenda.

Ninguna disco levanta hoy pasiones pero, por increíble que parezca, fueron los templos laicos donde se forjaron varias generaciones de mallorquines. Para completar la metáfora religiosa, Pachá se levantaba en terrenos controlados por el obispado a través de la Fundació Natzaret, una connivencia que sonaba a sacrílega para los asiduos. La música discotequera también era sagrada, el disc jockey oficiaba como sumo sacerdote sin pretensiones de diva, antes de la marabunta de DJs más adorados que los cortadores de jamón. La figura legendaria de la programación musical sigue siendo Rocky en Abraxas, probablemente la visión más atractiva del infierno levantada en Mallorca. La noche empezaba con el amanecer, Syliane de Vilallonga departía en la barra con varones fornidos mientras José Luis de Vilallonga componía odas a “la estupenda señora” en el Port d’Andratx. El nombre, la tipografía y la ilustración del local correspondían al Mati Klarwein acantonado en Deià, que gustaba de bailar en El Garito cuando bajaba a Palma. En el vecindario de Es Jonquet, la actriz Ornella Muti se perdía en la laberíntica Babel‘s forrada de pieles y nada más, bajo la atenta vigilancia de El Cubano.

Aquellos epicentros del seísmo ocioso fueron lugares eminentemente aburridos, que desataban el espejismo de que cualquier cosa era posible en ellas. No necesariamente por el tráfico de estupefacientes. Ahondando en la moral, en ninguna discoteca hay más drogas que en cualquier… otra discoteca. Si nadie va a atribuirles el mérito de los miles de matrimonios de mallorquines de duración diversa que se concretaron en la penumbra discotequera, tampoco tiene sentido cargarles otras culpas de las ceremonias de iniciación en su seno.

Ya hay discotecas en Els carnissers de Guillem Frontera. Aunque el mito se consolida durante los años sesenta y setenta, el apogeo de los ochenta marca curiosamente el declive con dos catedrales de vértigo. En Magaluf, el infatigable Cursach daba rienda suelta a su egolatría en BCM, nombrada con sus iniciales y sin columnas que entorpecieran la vista catedralicia. Un crédito de Banesto, los visitantes boquiabiertos al acceder por primera vez al recinto. En las barras próximas a la entrada oficiaban Esther Arroyo, futura Miss España de piernas inacabables, y Geri Halliwell, futura Spice Girl. En la sala para carrozas actuaban durante una semana entera The Byrds sin apenas publicidad, compare con la programación musical actual. Esta aristocracia degeneraría en el actual mamading.

Si Cursach creaba en Calvià la discoteca de un futuro más breve de lo esperado, unos empresarios ingleses de origen desconocido y fortuna notable transformaban también en los ochenta a Tito’s. De los pies a la cabeza. El establecimiento pasaba de fulgurante night club con actuaciones de Marlene Dietrich Charles Aznavour ante Moisés Thsombé, y donde los Duques de Windsor aguardaban al mismo bailarín en la salida de artistas, a no menos rutilante discoteca. La pista volcada sobre el Paseo Marítimo y el poderoso ascensor desapegado marcaban su fisonomía. No podría imaginarse una plataforma más seductora. Sin embargo, y al igual que en BCM, los mastodontes tendrían dificultades para satisfacer a una clientela que se apartaba progresivamente de los gigantescos contenedores. Es solo una teoría, pero los reductos VIPs crearon una discriminación insoportable en la democracia discotequera interclasista. Las sogas que separaban del populacho a los aprendices de jeques árabes acabaron por ahorcar una cultura, pero en los ochenta todavía nos preguntábamos cómo pensaba sobrevivir Puerto Portals sin una discoteca en condiciones, por mucho que en el bar Capricho sirviera copas la cuñada de Mario Conde.

Los enemigos de la particularidad cultural rezongarán que las discotecas mallorquinas no ofrecen síntomas específicos. Aceptando esta premisa, alguien explicará por qué una discoteca de la Plaza Mediterráneo llamada Sgt. Peppers contó como accionista y concertista a Jimi Hendrix. O repasará la escena del Club de Mar, con personajes tan característicos como René Pepe Oliver, en la que Pablo de Grecia sobresalía en la pista de baile rodeado de las principales herederas mallorquinas, que serían derrotadas por MarieChantal. Mientras tanto, en uno de los sofás hundidos en los laterales se desmadejaba la silueta irregular de un gigantón que respondía por Felipe de Borbón. Estaba flanqueado por unos ojos que derrotaban a la oscuridad circundante. Pertenecían a Isabel Sartorius, allí descubierta para el mundo. Podía haber competido en magnetismo con la mirada flamígera de la emperatriz Soraya, que años antes había llegado al Club de Mar desde Andratx. En otro corrillo, la esposa de Juan Carlos de Borbón les recordaba a sus interlocutoras mallorquinas demasiado confianzudas que “yo no soy Sofía, yo soy la Reina de España”. Por no hablar de Julio Iglesias caminando junto a la piscina de la discoteca, mientras le indicaba a Ana Obregón que ni soñara con ser arrojada al agua por el cantante para lograr un reportaje de portada de los paparazzi. O cómo olvidar a Sylvia KristelEmmanuelle, y al intocable Robert Stack en la Cerebro de los mil nombres.

Barbarella fue la madre de las grandes discotecas mallorquinas. Montó una campaña de lanzamiento, con diseño del logotipo incluido, que catapultó a la isla en el mapa con una intensidad que Ibiza solo lograría años más tarde con el original de Pachá o con Ku. Este pedigrí no libró de la degradación al establecimiento situado en el ámbito de Gomila, que acabó acogiendo conciertos punks de Las Vulpes con su estética reducida a garaje. Victoria fue un intento de renovación del género, una versión modernizada del Exágono que se quemó en los bajos del Palas Atenea, una migración hacia lo señorial con su barra de separados y separadas y su gentil boxeador en la puerta. Pese a la reinvención continua, y ojalá los empresarios diurnos hubieran sido tan creativos como los nocturnos, la migración hacia el bar, el pub y la semidiscoteca proseguía imparable. En Minim’s anidaban las Diabéticas Aceleradas y la entera movida madrileña. Las Infantas Elena Cristina podían desplazarse a Tito’s con su celosa escolta policial, pero se sentían más cómodas en La Polka El Lorito. La hoy esposa de Iñaki Urdangarin lloraba penas anteriores a su matrimonio en Moncloa, ante su prima Simoneta Gómez Acebo y en presencia de Fernández Sastrón.

Hubo un tiempo en que pensábamos que no sabríamos qué hacer sin discotecas, hoy no sabríamos qué hacer con ellas. En el mejor momento, había media docena de locales solo en los aledaños de Jaime III. Y otras tantas en es Jonquet, y en el Paseo Marítimo, y en Gomila, y en Cala Major. De todos los tipos, sin olvidar la sexualmente incorrecta Zhivago donde las inglesas bailaban con los picadores mallorquines bajo la atenta mirada al borde de la pista de sus esposos, que les sostenían el bolso con ojos especialmente brillantes. La exhaustividad sería contraproducente, se podría señalar a Kiss en primera línea de la Playa de Palma como el compendio de la discoteca mallorquina. La exportación del modelo al resto de la isla cuajaba en conjuntos megalíticos como Dhraa Menta, lo fugaz y lo permanente. Hay estampas icónicas de Mallorca que recogen la cultura de las discotecas. Tal vez la más exacta muestre a un impecable Sidney Poitier, paseando frente al legendario Mónaco de la Plaza Gomila en septiembre de 1968, mientras en todo el mundo se estrenaba precisamente su película En el calor de la noche. Mallorquina, por supuesto.

 

http://www.diariodemallorca.es/mallorca/2018/01/28/pacha-muere-cultura-disco-mallorca/1282891.html

Operación empresarial en el Passeig Marítim de Palma para mejorar su imagen en 24,01,2018

Operación empresarial en el Passeig Marítim de Palma para mejorar su imagen (640x480)

El Passeig Marítim está desierto durante el día y casi nadie pasea por la zona.

23-01-2018 | Redacción Local

Reflotar el Passeig Marítim de Palma y convertirlo en un lugar de lujo. Este es el objetivo que se han marcados los empresarios de la zona, que han tomado como ejemplo a seguir el proyecto de Meliá en Magaluf. En este sentido, importantes hoteleros están dejando de alquilar los locales que tienen en propiedad en la zona para implantar en ellos restaurantes y locales de alta gama, que abrirán para la próxima temporada turística.

La idea es que el Passeig Marítim cobre vida también durante el día, y no solo durante la noche, con la apertura de estos establecimientos, donde residentes y turistas podrán ir a comer, tomar una copa, pasear e ir de compras.

El presidente de la Asociación de Restauración, Alfonso Robledo, explica que los empresarios del Passeig Marítim están trabajando para que tiendas de alta gama se instalen en el Passeig Marítim. En este sentido, argumenta que los locales de ocio tienen que convivir con los de restauración para dar vida a la zona, que durante el día está desierta.

Robledo avanza que próximamente se van a reunir con el alcalde de Palma, Antoni Noguera, y con el presidente de la Autoritat Portùaria, Joan Gual, para pedirles su colaboración en el cambio de modelo que quieren llevar a cabo en el Marítim, aprovechando la pacificación del tráfico que estas instituciones pretenden realizar en la zona.

 

https://ultimahora.es/noticias/local/2018/01/24/322471/operacion-empresarial-passeig-maritim-palma-para-mejorar-imagen.html

La Fundació Natzaret prevé edificar parte de su solar tras el cierre de Pachá en 12,01,2018

La Fundació Natzaret prevé edificar parte de su solar tras el cierre de Pachá (640x480)

La entidad busca recursos económicos y la normativa urbanística le permitirá construir unas 30 viviendas en su terreno

Josep Capó Montse Terrasa Palma 12.01.2018 | 02:45

La Fundació Natzaret se plantea edificar o vender parte de su terreno para afrontar la difícil situación económica derivada tras el cierre de la discoteca Pachá, situada también en su propiedad y por la que cobraba un alquiler sustancioso, que según algunas fuentes ascendía a unos 13.000 euros mensuales. Este diario ha podido saber que la nueva normativa urbanística le permitirá construir un total de 30 viviendas repartidas entre dos parcelas.

Guillem Cladera, director de la Fundació Natzaret, situada en el barrio de El Terreno, confirmó ayer que, tras la merma de ingresos al cerrar la discoteca del grupo Cursach, se están buscando recursos para mantener la entidad que acoge a niños y jóvenes sin tutela familiar. Una de las opciones planteadas para asegurar la estabilidad de la Fundació este año y en 2019 es la recuperación del proyecto de edificar viviendas en parte de su solar, que consta de 15.635 metros cuadrados en total.

El futuro de la entidad

En ningún caso la venta o construcción de viviendas implicaría la desaparición de la Fundación o su traslado. Es más, vender parte de sus terrenos no es una operación sencilla, señala el director de Natzaret. La Fundació, que es una organización civil pese a que el obispo de Mallorca es el presidente de su patronato, deberá justificar la necesidad de esta venta ante su protectorado, que ejerce la Administración. Además, –continúa Cladera– también se tendrá que demostrar que el beneficio de la transacción repercutirá en la propia Fundación.

Modificación urbanística

El proyecto de construcción de viviendas está condicionado a la modificación del Plan Especial de Reforma Interior (PERI) del Terreno y que se aprobó inicialmente en enero de 2017. Con los cambios, el Ayuntamiento ha reducido la edificabilidad que se permitía hasta ahora en las dos parcelas situadas dentro del ámbito de la Fundació Natzaret, para garantizar un menor impacto.

En una parcela, la edificabilidad se rebaja de seis a tres plantas y en la otra, de cuatro a tres plantas. Esto supone una reducción de 3.000 metros cuadrados, indican fuentes de Urbanismo. Con esta modificación, se podrán construir, en el solar más grande, que lindará con el paso entre Joan Miró y el paseo Marítimo, unas 20 viviendas. En el otro, junto a Joan Miró y ya edificado, se podrían construir otras diez viviendas.

El resto de la propiedad de la Fundació Natzaret, incluidos los jardines (declarados BIC) y la possessiótambién protegida , no se modificará. Se mantienen los equipamientos asistenciales y la edificabilidad de los edificios existentes, como la imprenta y las viviendas donde residen los niños y jóvenes acogidos.

Fuentes de Urbanismo aseguran que ha habido promotores interesados en adquirir todo el terreno de la Fundació, ya que el uso asistencial que tiene permite que haya viviendas tuteladas o una residencia de personas mayores.

 

http://www.diariodemallorca.es/palma/2018/01/12/fundacio-natzaret-preve-edificar-parte/1278551.html