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Los yates del emir de Qatar y del príncipe de Arabia Saudí: duelo de lujo ostentoso en Mallorca en 21,07,2017

Los yates del emir de Qatar y del príncipe de Arabia Saudí duelo de lujo ostentoso en Mallorca (640x480)

Imagen del yate del príncipe de Arabia Saudí, Abdul Aziz bin Fahd Al Saud. GTRES.

El emir de Qatar, Tamim bin Hamad Al Thani, y el príncipe saudí, Abdul Aziz bin Fahd Al Saud han coincidido en la bahía de Palma

Las vacaciones del emir de Qatar en Mallorca con sus tres esposas

Arabia Saudí y sus aliados mantienen el bloqueo contra Qatar en una crisis diplomática sin visos de solución. Los puertos, aeropuertos y puestos fronterizos saudíes evitan la entrada de cataríes en el país. A miles de kilómetros, sin embargo, la batalla de sus mandatarios se libra en alta mar por coronarse reyes del lujo más ostentoso. Los megayates del emir de Qatar, Tamim bin Hamad Al Thani, y del príncipe saudí, Abdul Aziz bin Fahd Al Saud, se han cruzado estos días en aguas de la bahía de Palma.

El Katara, propiedad de la familia real de Qatar, ha recalado en el Club de Mar Mallorca. Con sus 124 metros de eslora y 19 de manga, ocupa el número 14 entre los barcos privados más grandes del mundo y su coste de construcción se estima en unos 300 millones de dólares.

La embarcación, cuya tripulación está formada por más de 70 personas, fue construida en 2010 en el astillero lurssen Yachts. Dispone de un helipuerto y su velocidad de crucero es de unos 12 nudos. Habitualmente tiene su base en Alesund, aunque suele hacer escalas en puertos españoles. El Club de Mar Mallorca es la única instalación deportiva de la Bahía de Palma con línea de atraque suficiente para dar cabida a yates de este porte. Según fuentes del sector, al emir de Qatar el amarre le puede salir por 6.000 euros al día, calderilla atendiendo a los gastos que suman unas vacaciones donde no se escatima absolutamente nada.

Qatar se ha impuesto a Arabia Saudí en Mallorca, ya que el príncipe Abdul Aziz bin Fahd Al Saud, último hijo del fallecido Rey Fahd, no ha logrado encontrar sitio para atracar su imponente Prince Abdulaziz. Tuvo que conformarse con fondear en la bahía de Palma. Pese a la falta de amarre, sí se impone a su rival político en el escalafón de yates más grandes del planeta: el suyo ocupa la sexta oposición.

El Prince Abdulaziz fue fabricado en Dinamarca para el Rey Fahd. Su tripulación también ronda las 70 personas, cuenta con helipuerto y sistema antimisiles.

Los yates de los mandatarios qatarí y saudí acaparan la atención por la situación política, pero Mallorca vive estos días un overbooking de embarcaciones de lujo.En el Club de Mar han atracado el Rising Sun (donde han navegado desde Bruce Springsteen a Obama), el Lady Moura (propiedad de un magnate saudí), el Alfa Nero (se alquila por un millón de dólares a la semana), el Venus (propiedad de Steve Jobs) y el Maltese Falcon, considerado el velero más caro del mundo.

 

http://www.elmundo.es/loc/2017/07/21/597200c0e2704e794c8b45a8.html

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60 años de una gesta histórica

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Todavía caliente la victoria de Chris Froome, un clásico del invierno mallorquín, la memoria del Tour de Francia nos hace remontar seis décadas atrás para encontrar un momento, hasta hoy, irrepetible. Era jueves, 26 de julio de 1956, y se disputaba la vigésima etapa de la Grande Boucle. Una larguísima contrarreloj individual entre las localidades de Saint Etienne y Lyon de 73 kilómetros. Era la antepenúltima etapa y en ella, Miguel Bover Pons (Palma, 14 de febrero de 1928-25 de enero de 1966) lograba un hito que ningún otro ciclista balear ha conseguido repetir o reeditar.

Ese jueves 26 de julio de 1956, este martes hace justo sesenta años, Bover ganaba la contrarreloj, por apenas un segundo, e inscribía su nombre en el selecto club de corredores que podían decir que han vencido en una etapa del Tour de Francia. Nadie más, hasta ahora, lo ha logrado pese a la larga lista de ciclistas isleños que han tenido la oportunidad de competir en la ronda gala. Toni Tauler pisó el podio de los Campos Elíseos como ganador por equipos con el extinto Kelme, y algunos otros en tiempos recientes como Toni Colom probaron fortuna en escapadas de montaña. Joan Horrach (Katusha), fue el último balear en tomar parte en un Tour que deja una singular efeméride para este martes. Sesenta años después, el recuerdo de la victoria de Miguel Bover sigue presente.

El mallorquín fue, además, el primer español en ganar una contrarreloj en el Tour, en una edición en la que Bover fue gregario de Bahamontes y solo el mallorquín y su amigo Miguel Poblet lograron victorias españolas.

Ese Tour de Francia se lo llevó el francés Roger Walkowiak.

http://ultimahora.es/deportes/noticias/2016/07/26/205784/anos-gesta-historica.html

La educadora María Montessori en El Terreno 1916

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María Montessori. Biografía

María Montessori (31 de agosto de 1870 – 6 de mayo de 1952), fue una educadora, científica, médica, psiquiatra, filósofa, psicóloga, devota católica, feminista, y humanista italiana. Nació Chiaravalle, provincia de Ancona, Italia, en el seno de una familia burguesa católica. Su madre fue Renilde Stoppani, mientras que su padre Alessandro Montessori era militar de profesión y muy estricto; en esa época a lo que más aspiraba una mujer era a ser maestra, aunque en su familia se reconocía el derecho a cierta educación de la mujer.

Estudió ingeniería a los 14 años, luego biología y por último es aceptada en la Universidad de Roma, en la Escuela de Medicina. A pesar de que su padre se opuso al principio, se graduó en 1896 como la primera mujer médico en Italia. Fue miembro de la Clínica Psiquiátrica Universitaria de Roma. Más tarde, estudió Antropología y obtuvo un doctorado en Filosofía, época en la que asiste a uno de los primeros cursos de psicología experimental. Fue contemporánea de Freud y desarrolló su propia clasificación de enfermedades mentales. (Tomado de Wikipedia)

De un desafortunado romance con Giuseppe Montesano, psiquiatra y profesor suyo, nació su hijo Mario. La profunda desilusión que le causó el abandono del médico, llevó a María Montessori a afiliarse al movimiento feminista, del que fue representante a nivel nacional e internacional, y representó a Italia en los Congresos de Berlín (1896) y de Londres (1899).

Aunque el régimen de Mussolini la distinguió miembro honorario, acusó públicamente al fascismo de «formar a la juventud según sus moldes brutales» y al convertirlos en «pequeños soldados». Sus opiniones causaron tanta molestia en el régimen gobernante que a la doctora no le quedó otra alternativa que exiliarse. Abandonó Italia en 1933 al ser clausuradas sus escuelas y fue a Barcelona, donde estuvo viviendo un tiempo y luego se estableció en Holanda con su esposo y su hijo. Regresó a Italia en 1947 para ayudar a la reorganización de escuelas y reanudar las clases en la Universidad de Roma.

Se interesó por la educación de los niños con deficiencias mentales y aplicó métodos experimentales consiguiendo que estos niños aprendieran a leer y escribir. Desarrolló sus propios métodos que aplicó más tarde a toda clase de niños. A través de su práctica profesional llegó a la conclusión de que los niños «se construyen a sí mismos» a partir de elementos del ambiente y, para comprobarlo, volvió a las aulas universitarias a estudiar psicología. En 1906, decidió hacerse cargo durante el día de 60 menores cuyos padres trabajaban.

Fundó la Casa de los Niños y desarrolló allí lo que a la postre se llamaría el método Montessori de enseñanza. Todas sus teorías se basaron en lo que observó a los pequeños hacer por su cuenta, sin la supervisión de adultos. La premisa de que los niños son sus propios maestros y que para aprender necesitan libertad y multiplicidad de opciones entre las cuales escoger, inspiró a María Montessori en todas sus batallas por reformar la metodología y la psicología de la educación.

En 1949 se estableció definitivamente en Amsterdam, y ese año publicó su libro The Absorbent Mind. En 1950 fue nombrada doctora honoris causa por la Universidad de Amsterdam. En tres oportunidades fue nominada para el Premio Nobel (1949, 1950 y 1951). Falleció en Holanda en 1952, a los 82 años de edad, pero su pensamiento sigue vivo en las muchas instituciones educativas alrededor del mundo que aplican su método.

http://www.uhu.es/cine.educacion/figuraspedagogia/0_montessori.htm

JMVB

Medio siglo del drama de Miquel Bover 25-1-2016

El único ciclista mallorquín vencedor de etapa en el Tour de Francia falleció hoy hace 50 años en un accidente de tráfico, cuando el Seat 600 que conducía fue embestido por un camión junto a Son Ferriol

Antoni Oliva Palma
A pocos días del inicio de la disputa de la XXV edición de la Challenge Volta a Mallorca, coincide con la jornada de hoy el cincuentenario de la dramática muerte, en accidente de tráfico, del único ciclista mallorquín con página propia en el libro de oro del Tour de Francia como vencedor de etapa. Honor mayúsculo que desde 1956 ostenta el todavía llorado y recordado Miquel Bover Pons.
Medio siglo se cumple hoy del accidente que una fría mañana del martes 25 de enero de 1966, sobre las 06:30 horas, a la altura de Son Ferriol, y todavía dentro del municipio de Palma –kilómetro 5 de la carretera general con dirección a Capdepera–, fue embestido por un camión el Seat 600 que conducía un joven Miquel Bover, de apenas 36 años de edad.
El héroe de Lyon, donde firmó su histórico triunfo en la contrarreloj individual de 74 kilómetros de la etapa número 20 del Tour de Francia de 1956, perdió la vida dejando esposa y dos hijos.
La muerte de Miquel Bover en accidente de tráfico presentó muchos paralelismos con la de otro de los grandes del ciclismo de ruta mallorquín. Un Antoni Gelabert –décimo en la general del Tour del año 1952–, quien en 1955 perdió la vida, con 35 años, en el Coll de Sóller, víctima del siniestro que sufrió el coche en el que viajaba.
Del desastre que terminó con la vida de Miquel Bover informó DIARIO de MALLORCA, explicando: “Se dirigía a una finca de su propiedad, en el Seat 600, matrícula M-2156888. En dirección a Palma circulaba un camión de gran tonelaje, matrícula PM-58386, a una velocidad que no ha podido ser determinada. De improviso surgió el accidente, el inesperado accidente de tráfico que segó de golpe la vida de un hombre. Un hombre que respondía al nombre de Miguel Bover”.
“Había niebla, al parecer espesa. Aún no había amanecido. El accidente no tuvo otro testigo que el propio conductor del camión, José Fernández Belmonte. Se mencionó un carro que no llevaba luz piloto. El carro no pudo ser hallado, ni nada se sabe de su conductor”, se informó sobre las circunstancias del siniestro.
“Lo cierto es que el chófer del camión se vio obligado a frenar bruscamente. Las ruedas derraparon y aquella fortaleza rodante chocó con extraordinaria violencia contra el 600 en el que viajaba Miquel Bover, cuyo cadáver presentaba profundas heridas. Lesiones mortales de necesidad”, relató DIARIO de MALLORCA en su crónica sobre el suceso. La trágica desaparición del ganador de etapa en el Tour causó gran sensación en la Mallorca de mediados de los 60, con Miquel Bover reconocido por sus éxitos y gentileza.

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Miquel Bover en el podio del Tour de Francia de 1956, tras ganar la crono con final en Lyon.

 

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Falleció en el acto, arrollado y arrastrado

Recordado por su sincera y perenne sonrisa, Miquel Bover sufrió una muerte tremenda, con su simpático 600 con matrícula madrileña arrastrado durante decenas de metros bajo el camión bolquete que le embistió, que no frenó su derrapaje hasta que quedó empotrado en un paredón. El utilitario quedó completamente destrozado y el cuerpo sin vida del ciclista tardó horas en poder ser rescatado, tras quedar atrapado.

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Compañero de Miquel Poblet y amigo de Guillem Timoner

Miquel Bover destacó por su versatilidad como ciclista, tanto en las pruebas de ruta como en las de pista, así como por su elegancia y estilo depurado sobre la bicicleta. Hijo de uno de los mejores ciclistas mallorquines de su tiempo, como fue el legendario Miquel Bover Es Sardiner, destacó como rodador y esprinter. Compitió con leyendas como Federico Martín Bahamontes, del que fue gregario en el Tour; y se convirtió en la pareja habitual en las competiciones de los velódromos del primer clasicómano español, el catalán Miquel Poblet. Una relación que le llevó a enfrentarse en numerosas ocasiones a su amigo, y mito de la pista, como es todavía Guillem Timoner. Los tres –Bover, Poblet y Timoner– aparecen en la imagen, dando la vuelta de honor al anillo del Parque de los Príncipes, tras la disputa de los Seis Días de París de 1955.

 

Los mejores Dry Martini se sirvieron en ´sa placeta´

0000 - JOE'S - PEP RIOS (640x480)Los Gomila, unos indianos, dieron nombre a la plaza donde un barman, don Pep, le daría fama internacional

Lourdes Durán Palma
Fueron unos indianos, los Gomila, que hicieron fortuna en las Antillas, los que darían nombre a una de las plazas más sonadas en la historia del turismo de ciudad. A finales del XIX se construyeron una casa de verano en El Terreno. Cedieron al ayuntamiento un solar para que jugaran sus hijos y los niños del barrio. Se le llamó sa placeta. Aquel embrión creció y dio paso a la plaza Gomila, el punto de encuentro de turistas con ganas de ligar, de picadores que chapurreaban lo que hiciera falta, de clientes locales, familias con sus hijos que iban a tomar un helado en la cafetería Bellver y entre ese magma, personajes como la actriz Ava Gardner, el escritor Robert Graves y el actor Errol Flynn, éste más habitual en el vecino El Patio.
Fue un americano, Joe, el que apostó por esa placita para abrir su negocio al que lógicamente bautizó a la americana, con el genitivo sajón, el Joe’s. En su casa se sirvieron algunos de los mejores cócteles de Palma. Movía y batía las varillas como nadie un rubiales, José de los Ríos Izquierdo, don Pep o mestre Pep, el rey de los Dry Martini. ¿Qué hace esa oliva en mi copa? se preguntaba más de uno. Los mallorquines eran poco viajados en los años 50. Más allá del palo con sifón no sabían, pero sí aquel joven barman vestido con su americana blanca y corbatín negro. ¡Como los de Mónaco o Saint Tropez!
En esa misma plaza vivió el pintor Santiago Rusiñol, en una casa que hacía esquina con el callejón llamado Nube, y que en Palma se le conoce como el callejón de El Chotis, otro local de copas que está en la memoria sentimental de muchos.
Si el actual propietario del edificio que albergó el Joe’s, el promotor Gabriel Alzina, le llama la atención que El Terreno sea “la zona de Palma con más cultura”, qué diría si la hubiera conocido en su esplendor, cuando el barrio era de casas blancas, de una sola planta, o donde la plaza Gomila, ya setentera, se ponía pantalón acampanado y minifalda para dar paso al sonido eléctrico de Jimi Hendrix en la desaparecida Sargent Peppers.
El barrio cambió “con el cuento del progreso. Este magnífico legado de nuestros bisabuelos, que sus tataranietos en su codicia han malbaratado para siempre”, escribió Lluís Fàbregas. Ahora don Pep del Joe’s volverá a servir Dry Martini quizá en una tablet.

Jovellanos, el naturalista en 04,02,2013

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Su estancia en la Isla tenía que ser un infierno que fuera recordado
La Cartuja de Valldemossa y el castillo de Bellver eran sus celdas
En estos escenarios en los que desarrolló una faceta de científico ‘amateur’

Privado de papel, pluma, lápiz, tintero u otra cosa con que pudiera escribir”. Así tenía que transcurrir el encierro de Gaspar Melchor de Jovellanos en el castillo de Bellver. Pero lo cierto es que los seis años que pasó en la fortaleza fructificaron en varias obras. Entre ellas, una minuciosa descripción de la zona que incluía animales y plantas. Una faceta naturalista que ya en la Cartuja de Valldemosa le había llevado a escribir una flora medicinal hoy perdida.

Nació en Gijón en enero de 1744. Un ilustrado de ideas renovadoras que se instaló en Madrid a finales de la década de los 70. La reforma educativa, la desamortización de tierras y la nueva ley agraria fueron algunos de sus frentes. Pero el estallido de la Revolución francesa en 1789, el miedo español al contagio y la llegada al trono de Carlos IV, acabaron por apartar de la vida pública a los pensadores más avanzados. Entre ellos, Jovellanos.

Consiguió ser ministro de Gracia y Justicia nombrado por Godoy en 1797, pero apenas se mantuvo un año en el cargo. Las intrigas de la Corte, los enemigos políticos y otras tantas acusaciones conllevaron no sólo su destitución, sino también su detención. En marzo de 1801 era un prisionero del Estado obligado a trasladarse a Mallorca.

En abril llegaba a la Cartuja de Valldemossa. Las órdenes eran impedirle cualquier comunicación con el exterior. Y allí, recluido en su celda, Jovellanos acabó por caer enfermo. Los cartujos se encargaron entonces de atenderle. El prior, incluso, pidió a la Corte que le rebajaran el castigo. Y, sin esperar respuesta, proporcionó al prisionero libros y papel para escribir además de permitirle paseos por los alrededores.

Para distraerse, Jovellanos comenzó a estudiar botánica. Aprendizaje para el que contaba con la ayuda del boticario del monasterio, y que fructificó en el Tratado de botánica mallorquina o Flora medicinal de Valldemossa. Obra hoy desaparecida.

El asturiano también supo recompensar a los monjes y, con el sueldo estatal que mantenía, financió parte de las obras de la nueva iglesia y compró libros para la biblioteca. Pero nada sirvió. Cuando el rey descubrió que pese a sus instrucciones, su preso no estaba incomunicado, ordenó su traslado al castillo de Bellver. La mudanza llegó en mayo de 1802 con el ilustrado escoltado por el ejército entre el dolor de los valldemossins.

Las condiciones empeoraron en Bellver. Ni papel, ni pluma, ni lápiz. A su alcance no había nada con lo que pudiera escribir. La falta de luz y ejercicio físico volvieron a hacerle enfermar. De nuevo, el castigo se fue ablandando hasta que en 1805 –eso sí, tres años después de su llegada–, comenzó a dar paseos por el bosque de Bellver.

El contacto con la naturaleza le hizo resucitar aquella vena naturalista de Valldemossa. Y su Memoria del Castillo de Bellver, descripción histórico-artística iba llenándose de apuntes de geografía, flora y fauna. Aquella suerte de diario retrataba la decadencia de la zona. “No ha mucho tiempo que la adornaba un bosque espesísimo de pinaretes que en la mayor parte ha desaparecido a mi vista”, escribía.

Contaba algarrobos, acebuches, lentiscos, dos higueras creciendo al revés entre los sillares… Pero muchos menos que a su llegada. “Va para cuatro años que oigo todos los días y casi a todas horas los golpes de hacha desoladora resonar por las alturas, laderas y hondonadas del bosque”, relataba. Criticó la poda indiscriminada, su “torpeza” y que los despojos de ésta se contaran “entre los derechos del gobernador del castillo”.

Entre las plantas enumeró la genista, el gamón, el tomillo, el junco o la achicoria. Especies con las que, al parecer, habría iniciado un herbario que según algunos autores regaló a un médico amigo tras ser liberado. Según otros, le fue arrebatado por sus mismos carceleros.

La progresiva pobreza del bosque llegaba también a su fauna. “No ha mucho tiempo que se criaba en él toda especie de caza menor”, repetía. Conejos, liebres, perdices. Todos desaparecidos. Seguían, sin embargo, las cabras “que asuelan [sic] con su diente venenoso hasta las plantas que las protegen” y los puercos “con su hocico minador”.

Las aves parecían la última esperanza de la fortaleza. Jovellanos enumeraba gorriones, pinzones, vencejo que también iban a menos. No como las aves de rapiña que habitaban entre las grietas de las torres. Destacaba el búho y la lechuza. El foso del castillo era un vergel de ratas e insectos. Pero aún más, aseguraba, el interior de la propia fortaleza. Describió un escarabajo y una mariposa “fosfórica” que se le antojaban nuevos para la ciencia. Ponerles nombre quedaba en manos de Ceán Bermúdez, historiador del arte y supuesto destinatario del estudio.

http://www.elmundo.es/elmundo/2013/04/02/baleares/1364898580.html

Rebelión en el barrio de Palma de Urdangarin en 25,02,2013

Rebelión en el barrio de Palma de Urdangarin (640x480)

No pagaremos por un proyecto que sólo beneficia al duque’, dicen
El Ayuntamiento expropió un solar para construir un nuevo vial.

No es novedad que Palma no comulga con Urdangarin y allí está el rosario de iniciativas políticas para condenarlo al ostracismo. Primero desapareció del callejero la Rambla de los Duques de Palma y ahora Urdangarin y la Infanta Cristina están a punto de perder la Medalla de Oro de la Comunidad Autónoma. Además, el próximo jueves el Pleno de Cort aprobará una propuesta del PP para que Urdangarin deje de utilizar el título de duque de Palma. Mientras tanto, y aprovechando el paso de la tormenta, un grupo de vecinos del barrio donde el fundador del Instituto Nóos compró dos pisos organiza su rebelión particular con una consigna concreta: “No pagaremos por un proyecto que sólo beneficia a Urdangarin”.
Las voces cantantes en esta nueva guerra al duque son Ramón y María Flores. Estos días andan hablando con abogados, con el Ayuntamiento y con los demás vecinos de la zona con la finalidad de obligar al Ayuntamiento, cuando no al duque, a pagar el muro de protección que debe construirse en la zona. En realidad se trata de un plan urbanístico muy antiguo –data del año 98– y en principio no tiene nada que ver con Urdangarin. Así y todo, «el duque ha pasado por aquí» y para algunos vecinos esto es suficiente para organizar la rebelión.
En resumen estos son los hechos: el Plan General de Palma de 1998 contempló la expropiación de un solar privado para abrir al tráfico rodado un nueva vía entre las calles Pedrera y Catleret. Con la nueva calle, el edifico donde ahora Urdangarin tiene dos pisos,adquiere una gran revalorización puesto que logra una entrada a los garajes construidos en el sótano y, lo que también es muy importante, un acceso al Paseo Marítimo. No fue hasta 2009 cuando el Ayuntamiento desembolsó 334.453 euros para pagar el justiprecio a los vecinos expropiados. El solar, de 280 metros cuadrados, forma parte del parking de varios bloques de edificios donde están los pisos de Ramón y María Flores. Por algún extraño motivo la ocupación de los terrenos se ha ido retrasando pero ahora la apertura de la nueva calle parece inminente. En una parte de la calle estará el edificio del duque y en la otra, el resto del parking no expropiado.
Como medida de separación y protección se ha diseñado un muro con rejas entre la nueva calle y la propiedad de los vecinos expropiados. Parece en principio que el muro beneficia a los expropiados más que al duque pero Ramón y María Flores no lo ven así: “Cobramos muy poco dinero por la expropiación y en aquel momento nadie nos dijo que teníamos que pagar el cerramiento del solar con una pared. Ahora, vemos que ya se ha redactado el proyecto y que ya existe un presupuesto de más de 7.000 euros. Cuando hay una expropiación, la Administración está obligada a construir el cerramiento, no los expropiados”.
La presidenta de la comunidad de propietarios, sin embargo, anunció que el Ayuntamiento quiere que la pared la paguen los vecinos. En base a ello el administrador de las fincas, Antonio del Barco, encargó a una arquitecto la redacción del proyecto de la pared, algo que no ha gustado a Ramón. «Han redactado el proyecto sin decirnos nada y nos vemos abocados a pagar mientras el gran negocio lo hace el duque y sus vecinos, cuyos pisos adquieren ahora un valor inmenso». Y añade: “Nosotros somos los grandes perjudicados puesto que con la expropiación hemos perdido muchas plazas de aparcamiento”.
María Flores y Ramón se preguntan si el interés del Ayuntamiento en expropiar el solar para abrir la nueva calle respondió en su momento a la llegada del duque al barrio. “Se gastan un montón de dinero de los contribuyentes para beneficiar a Urdangarin y a nosotros nos obligan de forma injusta a pagar el cerramiento del solar”, lamentan los vecinos. Algunos residentes de la calle Pedrera apoyan la batalla de Ramón y María Flores pero otros recuerdan que el proyecto del nuevo vial es muy antiguo. Así y todo, la mayoría piensa que el Ayuntamiento debe pagar la pared.
Ramón y María Flores presentan aún otra queja: “El Ayuntamiento tiene dinero para abrir la calle de Urdangarin pero se niega a realizar una obra mucho más importante para la gente del barrio como sería escalonar la empinada calle Pedrera donde muchas personas mayores han sufrido accidentes”.

http://www.elmundo.es/elmundo/2013/02/25/baleares/1361784167.html