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Carta a los Payasos

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ESTIMADOS PAYASOS, SOY UN HABITANTE DE UN ANTAÑO BONITO BARRIO Y HOY EN DIA RUINOSO Y PROBLEMATICO, LOS VECINOS (NO TODOS) SON BUENA GENTE A LA QUE LE GUSTARIA VIVIR TRANQUILOS SIN TENER QUE AGUANTAR GENTUZA, TRASTOS Y PORQUERIA EN LAS CALLES, QUE NO HAYA ROBOS NI AGRESIONES, ASESINATOS Y HOMICIDIOS, DROGA Y PROSTITUCION, ME GUSTARIA QUE HUBIERA BONITOS BARES Y RESTAURANTES COMO ANTES, QUE TITO’S DEJARA DE DAR LA ESPALDA A GOMILA, HOTELES DE CALIDAD, NEGOCIOS NECESARIOS, DE LO DEMAS Y A GROSO MODO ME GUSTARIA PODERLO ANULAR, BORRAR Y ACABAR CON LAS PELEAS DE ESTE AFTER QUE A LAS 13,30 DE UN TRANQUILO DOMINGO NOS TIENE QUE AMARGAR EL DIA.

SUPONGO QUE ME DIREIS QUE SE LO DIGA A LOS RESPONSABLES DE NO PONER SOLUCION A LO QUE PUEDEN Y ADEMAS ES SU OBLIGACION, PERO OS HAGO SABER QUE YA LO HEMOS HECHO COMO CON VOSOTROS, LA UNICA DIFERENCIA ES QUE VOSOTROS NOS HACEIS REIR.

ATTE YO,,,,,,,

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Corrupcion en Mallorca 14,05,2017

 

Tolo Cursach fue durante cuatro décadas el amo de la noche en la isla. Desde allí extendió sus tentáculos a la construcción y el fútbol en los años del pelotazo y el turismo de masas. El pasado mes de marzo fue detenido. Se le acusa de 16 delitos. A sus 69 años juega su última partida a todo o nada.

 

EL 24 de agosto de 2003 Tolo Cursachsupo que lo había conseguido. Era su momento de gloria. El resultado de 33 años de envites. De negocios oscuros y timbas a tumba abierta; de surcar y gobernar durante décadas la madrugada mallorquina entre chulos, yonquis y borrachos; romper caras con el reloj en los nudillos; comprar voluntades, repartir favores, dar órdenes a alcaldes y comisarios, hundir a la competencia; y no exhibir su riqueza más de lo necesario, dentro de la mejor tradición de los contrabandistas de esta Sicilia en miniatura, donde ostentar se ha considerado durante siglos una imprudencia.

Siempre bajo sospecha, nunca con las manos en la masa. Aunque en Mallorca ya se hablara en los setenta en voz baja del oscuro origen de su fortuna: “Fardos y contenedores; calas desiertas”. “O él fue muy listo o nosotros muy tontos”, afirma un mando policial.

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Tito’s, la catedral del ocio de Cursach en Palma, fue también clausurada por irregularidades. SAMUEL ARANDA

El invisible hombre más poderoso de la isla se encajó aquel sábado de agosto de 2003 su mejor traje italiano, se anudó una corbata de seda, se atusó la cabellera teñida de caoba (tenía canas desde los veintitantos y era un conspicuo narcisista y mujeriego, con cuatro hijos de tres mujeres). Y a las 21.30, entre aplausos, trepó con la agilidad del viejo tenista al palco del Mallorca para presidir el encuentro de ida de Supercopa contra el Real Madrid.

Era el hombre del día. El amo de la noche. Treinta discotecas. Bares y restaurantes. Garrafón y juerga para los ingleses en Magaluf. Cerveza y chicas para los alemanes en el Arenal. El paseo marítimo de Palma convertido en su paseo triunfal. Cada noche un millón en cash. 1.700 empleados. 1,5 millones de clientes. Propietario de 261.585 metros cuadrados de terreno edificable (el 2,52% urbanizable de la isla). Inversiones en Brasil y República Dominicana. La ilimitada liquidez del Banco de Valencia (que sería intervenido en 2011) a su disposición (para eso su consejero delegado, Domingo Parra, era su cuate de raqueta). Un gimnasio de 30 millones y 13 pistas de pádel, que había convertido en su lobby y su hobby. Y, desde 2002, caballero blanco del equipo de fútbol que jugaba esa noche, el Real Mallorca. Había pagado sus deudas y adquirido la mitad de sus acciones: más de 20 millones a tocateja. A cambio, se había quedado con los derechos de sus mejores jugadores a través de un fondo de inversión domiciliado en Ginebra, Investfootball, que administraba su sobrino Pedro Rosselló, hoy también en la cárcel por amenazar a una testigo protegida. Todo en familia.

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El Mallorca Tenis Club, donde Tolo Cursach empezó su andadura. SAMUEL ARANDA

Palma le aclamaba. A su vera, en el estadio de Son Moix, el rey Juan Carlos, rivalizando en bronceado con el rey de la noche. Alrededor, dos ministros llegados de Madrid; el presidente de Baleares, Jaume Matas, con quien compartía pádel y confidencias; la pareja más aclamada de aquel verano, Cristina de Borbón e Iñaki Urdangarin (a la que el Ayuntamiento acababa de dedicar su avenida con más solera), y el mismísimo Florentino. Y, por si fuera poco, lo más granado de los hoteleros de la isla. Los señores del turismo que jamás le habían sentado a su mesa: Escarrer, Riu, Fluxá, Barceló. Todos aplaudían a Tolo aquel agosto de 2003. Su equipo ganó 2-1.

Más tarde hubo paella y champán rosé en su hermética finca de Puntiró. Corrían buenos tiempos en la isla. Matas y Urdangarin aún no habían descendido la rampa del juzgado. Desde 1995, la burbuja de corrupción política, empresarial e inmobiliaria; de recalificaciones; adjudicaciones amañadas de obras y servicios; información privilegiada; desvío y malversación de fondos públicos y financiación ilegal de partidos, se iba inflando a buen ritmo.

EL TURISMO DE MASAS ERA UNA MÁQUINA DE HACER DINERO. AUN A COSTA DE CARGARSE EL ALMA DE MALLORCA. CAUDALES DE DINERO NEGRO CADA TEMPORADA

El turismo de masas era una máquina de hacer dinero. Aun a costa de cargarse el alma de Mallorca. Caudales de dinero negro. Doble contabilidad en las discotecas con software de última generación. Decenas de miles de apartamentos sin declarar. Millones de turistas ávidos de droga, sexo y alcohol barato. Fiestas con mamading y balconing. Y dos catedrales de ese modelo de ocio brillando sin competencia en la noche: BCM en Magaluf y Megapark en el Arenal. Las dos de Tolo Cursach.

Los años del reinado de Jaume Matas y su Partido Popular, secundado por su virreina, Maria Antònia Munar y su Unió Mallorquina, entre 2003 y 2007, fueron de una completa cleptocracia. Un fenómeno que se había iniciado 10 años antes con otro presidente balear, Gabriel Cañellas, acusado de prevaricación y cohecho por las obras del túnel de Sóller, y al que le salvó la campana de la prescripción. En Mallorca, todos sabían algo. Nadie abría el pico. Matas pagaba con billetes de 500 y Munar, presidenta del Consell Insular, tenía una caja fuerte en su mansión del paseo marítimo en la que cabía un adulto. Ambos acabarían en la cárcel junto a una veintena de políticos del PP y UM. Centenares de altos cargos, funcionarios y sus familiares serían encausados a partir de la catarsis de 2008. El president Cañellas lo tuvo mejor, se convirtió en el “señor Lobo” de Cursach. Cuando el rey de la noche tenía algo que negociar con el Govern balear, ahí estaba Cañellas, ya fuera para venderle un edificio o recalificar un solar rústico junto al futuro hospital de Son Espases.

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Un antiguo retrato de Cursach. TOLO RAMÓN

El profesor de economía y exconsejero de Economía socialista Carles Manera, al que le tocó bregar con el agujero heredado de la legislatura de Matas, afirma: “En esos cuatro años se saquearon en Mallorca más de 300 millones de euros de dinero público, entre desvíos presupuestarios injustificados, asignaciones oscuras y lo que robaron directamente”. A esa cifra se podrían sumar unos 1.500 millones cada año de fraude fiscal en la isla. “Se defrauda donde más dinero hay; donde es más fácil y abundante, y la mallorquina es una economía de monocultivo del sector servicios, donde se mueve infinitamente más cash que en el industrial”, explica Raúl Burillo, delegado especial de la Agencia Tributaria en Baleares entre 2004 y 2010. “Y la noche es una bolsa de dinero negro. Se necesitan medios y voluntad política para acabar con ese endemismo. Y no los ha habido”. Para un hostelero mallorquín, “aquí se han movido cantidades ingentes de dinero, los terrenos han alcanzado un precio de escándalo y muchos restaurantes y hoteles han facturado en negro. Todo eran billetes de 500. Años de borrachera.

Hasta la crisis de 2008”. El mallorquín Joan Mesquida, ex secretario de Estado de Turismo, explica: “Aquí, cuando te nombraban para un cargo, la gente te decía: ‘¡Te vas a forrar y, si no, eres tonto!’. A Unió Mallorquina (UM), la llamaban la ‘Unión Monetaria’… Esta isla funciona a base de favores: conoces a alguien que conoce a alguien y te puede facilitar algo”.
El big bang de la corrupción en Mallorca se desencadenó cuando al dinero meteórico del turismo se unió la construcción desenfrenada y la salvaje especulación inmobiliaria. Urbanizaciones, campos de golf, polígonos, edificios, recalificaciones, permutas. Que un solar pasara de ser rústico a urbano suponía “multiplicar su precio por 30”, explica Miquel Capellà, uno de los abogados con más prestigio de Mallorca. “Y eso ocurría en una isla donde la tierra era muy pobre y siempre había valido poco. Y menos aún la de la costa, donde no crecía nada. Fue un cambio de chip en Mallorca. Comprar algo rústico y que te lo recalificaran suponía ganar más que en todo un año poniendo copas. Pero antes necesitabas ponerte de acuerdo con el político que tenía el lápiz y decidía por dónde pasaba la línea negra, y convertía en oro ese terreno donde solo había patatas. Claro que, para lograrlo, tenías que compartir el beneficio con el político”.

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La Policía Local de Palma formaba parte del entramado de Cursach. Un 10% de sus agentes están bajo sospecha. SAMUEL ARANDA

Los mallorquines, históricamente discretos, austeros, conservadores y pobres; una sociedad dividida en estamentos estancos, con una nobleza heredera de los caballeros que acompañaron a Jaime I en la conquista de 1229, tan cargada de soberbia como carente de liquidez; una burguesía testimonial; una gran masa de artesanos y una agricultura y pesca de subsistencia, con unas pocas fortunas producto del contrabando (un negocio en el que participan pueblos completos todos a una todavía en los setenta), habían comenzado a disfrutar en los noventa de la riqueza del turismo. Y, lo que era más innovador, a exhibirla, a imagen y semejanza de los ricos peninsulares que atracaban en la “corte de verano”. Su PIB por habitante pasó de las catacumbas a ser el más alto de España. En 1950, los turistas que llegaban a esta isla eran 100.000; 350.000 en 1960; 6 millones en los noventa. Hoy, 13 millones. Más de 250.000 plazas hoteleras. Un vuelo cada minuto. Mallorca es la cuna de la moderna industria del turismo. Y durante los últimos 47 años el negocio de la noche, del que pendía gran parte esa industria floreciente, ha sido el archipiélago Cursach.

EL PASADO 28 DE FEBRERO, BARTOLOMÉ CURSACH ERA DETENIDO. JUNTO A ÉL, SU ‘CONSIGLIERI’, BARTOLOMÉ SBERT, ALIAS ‘TOLO EL PISCINERO’

El pasado 28 de febrero Bartolomé Cursach era detenido. Junto a él, su consiglieri, Bartolomé Sbert, alias Tolo El Piscinero (comenzó su ascensión como director del Aquacity después de ser director de Turismo con Cañellas). Y también Antoni Bergas, alias El Sheriff, antiguo inspector de la Policía Local y encargado de repartir los regalos y las consignas entre los paniaguados de Cursach. En los días siguientes, sus oficinas de la discoteca BCM (las siglas de su nombre, Bartolomé Cursach Mas, aunque en la isla se interpretaban como Banco de Cocaína de Mallorca) fueron registradas por la Brigada de Delitos Económicos. Tras pasar 72 horas en el calabozo, Cursach y Sbert ingresaron en la cárcel de Palma. Ahí continúan. En el auto de prisión, el juez Manuel Penalva le acusaba de cohecho, extorsión, amenazas, pertenencia a organización criminal, blanqueo, homicidio, corrupción de menores y tenencia de armas. En total, 16 delitos que suman una pena superior a los 80 años. El hombre que se subió ese día al furgón policial era un anciano de 69 años de melena blanca, barba descuidada y aspecto ajado. Y, sin embargo, había en sus ojos una mirada de desafío.

Cursach es un jugador. Solo así se puede comprender su personalidad; su ascenso y caída. De los testimonios de los que le conocen surge el retrato de un individuo seguro de sí mismo, astuto, lanzado, agresivo, supersticioso, simpático, cruel, intuitivo, con autocontrol y capacidad para aceptar las malas rachas. Alguien que compartió timbas con Tolo le describe como un ganador: “El que más dinero ponía sobre la mesa. Acojonaba. No tenía miedo de fundirse 20.000 euros en una mano. Se podía jugar miles de euros al parchís. Le he visto en partidas con gente que se apostaba su yate y a su mujer. En su casa se disputaban partidas muy fuertes los lunes. Venía gente de Madrid. Y él perdía cuando había que perder, para terminar ganando”.

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En la primera imagen, Ángel Ávila, un empresario hundido por Cursach. En la otra fotografía, el nuevo jefe de policía de Palma, Josep Palouzié. / SAMUEL ARANDA

Tolo fue un niño pobre de la Mallorca profunda trasplantado a uno de los escenarios más exclusivos de Palma en los sesenta, el Mallorca Tenis Club, fundado en 1924 por un grupo de selectos butifarras, la aristocracia local.

El club es todavía un elegante oasis en el centro de Palma. Media docena de mimadas pistas de tierra batida en torno a un pabellón proyectado en los sesenta por Francesc Mitjans. Durante 43 años, el conserje y toallero, el empleado que regaba, pasaba la estera y cobraba, el alma del recinto, fue Miquel Cursach (mestre Miquel), tío paterno de Tolo. En los sesenta, Miquel se trajo a su sobrino del pueblo para que le ayudara y progresara en ese selecto ambiente de senyors en Lacoste, calzón corto y un escocés en la mano.

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En la primera fotografía, la concejala de Seguridad, Angélica Pastor. En la segunda imagen, un eslogan en el cuartel de Sant Ferran que intenta renovar su imagen. / SAMUEL ARANDA

Durante los siguientes 20 años el club sería el hogar y centro de operaciones de Tolo. Llegó a ser su presidente en la sombra. Hasta que fue declarado persona non grata a finales de los ochenta. Pero antes, ese lugar le proporcionó tres cosas: aprender a jugar al tenis hasta llegar a ser un brillante semiprofesional que compitió en los campeonatos juveniles de Cataluña y de España –“le faltó fondo y disciplina, tenía otras aficiones”, explica un antiguo compañero de raqueta–. La segunda, aprender a jugar al póquer sobre el fieltro verde del salón de la planta baja del club, mientras las señoras se distraían al rumy. Algo que le proporcionó dinero y relaciones. Y la tercera, colarse en la impenetrable alta sociedad palmesana, gracias a su amistad con el presidente del Tenis Club: Pedro Alomar, oficial franquista, inspector de Hacienda, primo del alcalde y una figura caciquil en aquella rancia Mallorca preturística. Perico Alomar sería su mentor; le enseñaría modales y taparía sus deudas; hasta que las actividades de Tolo fueron evidentes. Su ruptura fue radical.

De las madrugadas sobre el tapete del club saldrían los fondos para sus primeros negocios. Allí desplumó primos, entabló amistad con mandos policiales, abogados y altos funcionarios; cerró acuerdos oscuros y consiguió financiación para una tienda de moda (Smash, en la bohemia calle de Verí) y su primera disco, también Smash, poco más que un cuchitril en el Arenal. Tenía 20 años. Los setenta acababan de comenzar. Después vendrían muchas más discotecas. Pagadas en efectivo. Nadie se explicaba de dónde salía el dinero.

TOLO CURSACH Y DOS DIRECTIVOS DE SU GRUPO PASAN A DISPOSICIÓN JUDICIAL
Tolo Cursach desciende del furgón policial el pasado 3 de marzo. CATI CLADERA (EFE)

Su primer campo de acción fue la floreciente zona del Arenal, con la Riu Palace, hasta llegar a dominar esa playa con la faraónica Megapark; a continuación, Palma, la capital, con tres símbolos, Tito’s, Abraxas y Luna; y después, Magaluf, donde inauguró en 1988 BCM (la discoteca más grande de Europa) coronada con sus iniciales en oro. Y que nunca tuvo licencia. Tampoco estaban en orden Tito’s, Megapark ni su parque acuático de Magaluf, Western Park. “Pero Tolo tenía patente de corso en los Ayuntamientos de Palma y Calvià. Se fue quedando con todo. Se convirtió en el dueño de la noche. Todo turista que llegara a Mallorca tendría que pasar por alguno de sus negocios. Amenazaba al que le hacía sombra, ahogaba negocios ajenos y se quedaba con ellos a precio de saldo”, explica Ángel Ávila, un empresario de la noche al que destrozó la vida y expulsó del negocio. “Su cash era inagotable. Creó un monopolio. Si le hacías la competencia, te echaba a la policía encima, te freían a multas e inspecciones. Te clausuraban. Además, dominaba las asociaciones de empresarios. Y a la policía. Y tenía gente en el PP y UM que le hacían decretos a la medida de sus discotecas. Y con total impunidad”. Ninguno de los grandes grupos de la noche, Pachá, Space o Joy, se atrevió a abrir por su cuenta en Mallorca: era el archipiélago Cursach.

EL NUEVO JEFE DE POLICÍA NO MUEVE UN MÚSCULO CUANDO SE LE PREGUNTA SI ESTÁ AMENAZADO: “POBRES, QUE SE LES OCURRA, LLEVO LA PISTOLA CARGADA”

A partir de esa bolsa de liquidez producto de la noche, iba a extender sus tentáculos al negocio inmobiliario, comprando algunos de los mejores solares del centro de Palma y haciéndose con el polígono Son Valentí. Logró incluso permutas de terrenos con el Ayuntamiento de Palma que le proporcionaron dos millones de euros en 2003 con el alcalde del PP, Joan Fageda, en tiempo de descuento. Era rápido y valiente. Si algo no funcionaba, se bajaba en marcha. Aunque perdiera dinero. Lo que fue evidente en 1997 con la creación de una compañía aérea, BCM, que solo voló un año y vendió a la familia Fluxá por su capital social, y en sus inversiones en el Real Mallorca y después en el Atlético Baleares, donde se mantuvo una temporada para, según susurraban en la isla, “blanquear su imagen e ingresos”. Incluso sus negocios de representación de futbolistas acabaron cuando la FIFA (y después el Parlamento Europeo) prohibió esos “esclavistas” fondos de inversión en deportistas en 2015.

Fueron tres décadas de monopolio. Y de poder. Con la caída de Jaume Matas, en 2007, el comienzo de la crisis y el pinchazo de la burbuja, las cosas iban a cambiar. Ese año, el mallorquín Pedro Horrach era nombrado jefe de la Fiscalía Anticorrupción y tomaba posesión de su despachito en la plaza del Bisbe Berenguer de Palou dispuesto a limpiar la isla. A su lado, otros fiscales limpios, como Juan Carrau y Miguel Ángel Subirán; el juez instructor José Castro, el delegado especial de Hacienda Raúl Burillo, y el consejero de Economía, Carles Manera. En Mallorca se les empezó a conocer como “los intocables”. Horrach, hoy dedicado a la abogacía, recuerda cómo en el momento de aterrizar en la Fiscalía “la corrupción se había convertido en sistémica. La Administración estaba podrida. Pero era difícil que la gente denunciara, porque aquí nos conocemos todos. Y el que más y el que menos había colocado a sus parientes. Incluso en trabajos ficticios, donde no iban nunca. O debía favores. O tenía miedo. En esa atmósfera, era imposible mantener en secreto las investigaciones. En la isla los rumores corren a velocidad de vértigo. Los malos tenían ojos y oídos en todos los lados. Hasta en los juzgados. Nos reuníamos en secreto en el despacho del abogado Manuel Pomar. Cuando detectábamos bolsas de corrupción, era vital detener inmediatamente a los sospechosos, incomunicarlos y tirar del hilo. Así cayeron Matas, Munar y Urdangarin”.

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La discoteca BCM, en Magaluf, el símbolo del imperio Cursach recién clausurado. SAMUEL ARANDA

–¿Y Cursach? ¿Nunca le investigó?

–Ahora dicen que se sabía… Pero ¿qué se sabía? Que era un tipo de la noche. Que estaba metido en un mundo oscuro. Había rumores de tráfico de drogas y de que solo declaraba lo que ingresaba con tarjetas de crédito, que debe ser como el 10% de la facturación de una discoteca. Hubo sospechas, pero nunca pruebas.

Los años de la crisis económica no le salieron gratis a Tolo Cursach. A partir de 2008, el negocio de las discotecas no marchaba como antes (los ingresos por consumo de alcohol caerían un 53% y la recaudación un 20%). Sus inversiones brasileñas tampoco iban bien. Y tuvo que realizar una sospechosa dación en pago de inmuebles y terrenos al Banco de Valencia para tapar un agujero crediticio de más de 40 millones con esa entidad. Su idea de extender su modelo de gimnasio por toda España se quedó en proyecto. La aventura aeronáutica había sido un desastre, como su incursión en el fútbol. Incluso en el vibrante negocio inmobiliario, sus apuestas de convertir el polígono Son Valentí en un gran centro de negocios, de vender un edificio al Govern por 40 millones y de construir un geriátrico junto al nuevo hospital de Son Espases (gracias, se dice, a un soplo del Ejecutivo de Matas) se saldaron con pérdidas de decenas de millones de euros y su comparecencia (chulesca y atrincherado tras unas gafas negras) en un par de comisiones parlamentarias en 2011 y 2015. El cerco se iba cerrando en torno a Tolo Cursach.

En 2013 se destapó un complejo asunto de corrupción en la Policía Local de Palma, que llevaba décadas actuando como una guardia privada al servicio de dos empresarios de la noche. Esa policía, además, había desarrollado una compleja red de extorsión, soborno, chantaje, protección y prostitución en torno al negocio de las discotecas. Según el sumario (todavía secreto), el nexo de unión entre el cuerpo y los dos empresarios (Pascual y Cursach) eran dos hombres fuertes del PP de Mallorca, el concejal Álvaro Gijón y el todopoderoso delegado del Gobierno, José María Rodríguez. Por primera vez en décadas, decenas de testimonios ponían ante el juez el nombre de Cursach en la picota. El 80% de las irregularidades de la mafia policial estaban relacionadas con sus negocios. Las actividades mafiosas de su policía conducirían al padrino a la cárcel.

El caso de la corrupción de la policía de Palma ya se ha llevado por delante a cinco de sus jefes; a una veintena de agentes a prisión y a un centenar de sus 886 miembros a ser imputados. La persona encargada de limpiarla es la edil socialista Angélica Pastor, que llegó sola al inhóspito cuartel de Sant Ferran en el verano de 2015 y ha demostrado que no se arruga. Ha recibido amenazas (como el juez y el fiscal del caso, Penalva y Subirán, que han solicitado permiso para portar armas) y ha tenido que fichar a un jefe de policía lejos de la isla, en Girona: Josep Palouzié, un tipo duro que es además oficial de Infantería de Marina. El nuevo jefe no mueve un músculo cuando se le pregunta si él también ha sido amenazado: “Pobres de ellos…, que se les ocurra, llevo la pistola siempre cargada”.

Tras la caída de la mafia policial, su escudo protector durante 40 años (la primera investigación al respecto data de 1984), los negocios de Cursach han comenzado a ser fiscalizados. Si en 2014 las sanciones por irregularidades en sus discotecas representaron 6.000 euros, en 2016, con el magnate en caída libre, ascendieron a 184.000. La impresión es que su imperio se está deshaciendo con la misma rapidez con la que nació. Tras su detención, han sido clausurados dos de sus símbolos de la madrugada, Tito’s y BCM, aunque la primera se ha reabierto. Ante ese escenario, Tolo, que continúa en prisión, ha buscado en Madrid un penalista de prestigio, el exfiscal de la Audiencia Nacional Enrique Molina. En su entorno afirman que todo es fruto de una conspiración contra el rey de la noche. Un ajuste de cuentas. Por lo que pueda pasar, ha puesto el control de su grupo en manos de su fiscalista de cabecera, Miguel Pérez-Marsá, quizá previendo que la mayor batalla legal que le espera va a ser con la Agencia Tributaria.

Desde la cárcel de Palma, donde Tolo Cursach permanece recluido, se disfruta una espectacular vista del polígono Son Valentí, el escenario de sus éxitos y pelotazos. Cuenta uno de sus viejos compañeros de tenis y tapete que Tolo, más que un empresario, ha sido un jugador de ventaja. “Su naturaleza es la de un tahúr. Para él, la máxima expresión de la vida es una moneda a cara o cruz. Y hoy, para él, la moneda vuelve a estar en el aire”.

http://elpaissemanal.elpais.com/documentos/corrupcion-mallorca-cursach/?id_externo_rsoc=FB_CC

Cae una red de tráfico de seres humanos con la que colaboraban funcionarios de Extranjería en 16,12,2005

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YONG YI, CONSTRUCTOR DE LOS CHALES DE JOSE VILLALONGA.

MADRID.- La Policía ha desarticulado una red dedicada al tráfico de seres humanos que operaba en Valencia y Palma de Mallorca y ha detenido a 15 personas, cuatro de ellas funcionarios de Extranjería. El resto pertenecen en su mayoría a una familia de ciudadanos de origen chino.

La investigación se inició el pasado mes de noviembre ante la información de que una persona estaría obteniendo por medios fraudulentos y con la colaboración de un funcionario autorizaciones de residencia para ciudadanos chinos en situación irregular.

Tras identificar a la sospechosa como Qun Ye P., de nacionalidad española y origen chino, fue localizada también una ciudadana española llamada María B. B., quien acudía casi a diario a la Oficina Unica de Extranjeros de Valencia, donde intercambiaba documentación con dos funcionarias.

Posteriormente, la Policía logró identificar en Palma de Mallorca al padre de la primera sospechosa, Yongyi Y. L., al hermano de ésta, Zike Y. y otro ciudadano chino, Baoting L., encargados de facilitarle las identidades y documentaciones de ciudadanos chinos para ser trasladados a España y de otros que, ya en territorio español, necesitan ser regularizados.

En Valencia se localizó a dos hermanas y a una prima que llevaban a cabo la misma actividad que su familia en Palma, así como a cuatro españoles: Josep M.J., técnico de contabilidad, encargado de falsificar documentos que se aportan a los expedientes de regularización; María Julia L. L., y María Isabel P.C., ambas funcionarias de la Oficina Unica de Extranjeros; así como Carmela Liliana V. F., contratada en esta Oficina.

La organización llevaba a cabo, como una de sus principales funciones, la tramitación de expedientes de ciudadanos chinos que se encontraban en su país como una forma encubierta de promover o facilitar su introducción ilegal en España como mano de obra clandestina.

Para esta actividad se servían de ofertas de empleo para puestos de trabajo de los denominados de difícil cobertura o que no registran desempleo.

Con la connivencia de las funcionarias, se aseguraban una resolución favorable a la oferta de empleo, que se enviaba a la Embajada para que facilitara un visado con el que viajar a España y canjearlo por un permiso de trabajo y residencia.

En los registros efectuados en Valencia y Palma se han intervenido, entre otros efectos, 268.570 euros en efectivo, sellos de caucho para autentificar certificados de penales, médicos o de estudios, equipos informáticos y certificados falsos, centenares de documentos relacionados con esos expedientes, pasaportes de ciudadanos chinos y una pistola simulada.

Además, la Policía ha identificado a otros diecinueve ciudadanos chinos cuando acudían a trabajar a empresas de construcción administradas por los miembros de la organización.

http://www.elmundo.es/elmundo/2005/12/16/sociedad/1134725620.html

El Terreno pide cita a Cort en 09,01,2017

Cansados de que la inseguridad, el ruido y las peleas continúen en el barrio, los vecinos

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solicitarán entrevistarse hoy con el alcalde José Hila

Lourdes Durán Palma 09.01.2017 | 02:45

Cuando los vecinos de un barrio se cansan sacan sus pancartas al balcón. Cuelgan en sus fachadas sábanas blancas de protesta. Llaman la atención porque es más que probable que ignorados por la administración recurran al derecho al pataleo: una tela blanca con letras de queja pintadas en negro, a veces en rojo, es suficiente. Su protesta es elocuente. El hartazgo cuelga de sus verandas.

Esto es lo que está ocurriendo en la zona de Gomila, especialmente en la calle Joan Miró, la arteria que divide el barrio y lo deslinda de El Terreno. Peleas a cuchillo, a casco de botella roto, tráfico de drogas, botellón, carreras de coches, de motos, están liquidando la paciencia de los vecinos.

Desde su asociación, sus distintos representantes se han presentado a los distintos equipos municipales que han ido sentando sus reales en Cort, con poco éxito por lo que transmiten los lienzos de la protesta. Por ello, hoy volverán a pedir una entrevista con el alcalde de la ciudad, José Hila.

“Asimismo, queremos reunirnos con los concejales de las áreas implicadas en este problema que no acaba de resolverse”, indicó ayer Xavier Abraham, presidente de la asociación vecinal. Se refiere a Angélica Pastor, de Seguridad; a Antoni Noguera, responsable de licencias, y Antònia Martín, de Sanidad.

“Queremos que nos expliquen por qué continúan abiertos establecimientos tan conflictivos y sin comprobación de actividad algunos de los locales que ni aportan beneficio a Palma, ni al Ayuntamiento y que, sin embargo, son perjudiciales para todos”, añadió.

“No más afters, No más ruido, Terrazas basta ya”, son algunas de las súplicas de un vecindario al que ya no le basta con taparse las orejas con cera. Incluso han llegado a afirmar que “la Policía Local no actúa contra el botellón“. Lo dijo dos años atrás, Xavier Abraham. “Estamos abandonados por la Administración”, añadió. De ahí que insistan en entrevistarse con los responsables municipales. Según los vecinos, han solicitado reunirse en tres ocasiones. Hoy será la cuarta.

Una ligera mejoría
Reconocen que se ha producido una ligera mejoría en las últimas semanas. “La presión vecinal, tanto en la calle como a través de sus denuncias en los medios de comunicación, ha aligerado la presencia de gente en la calle practicando botellón. Se han producido algunas peleas pero son normales debido a la situación en que se encuentran las personas”, indica Abraham.

Al parecer, siempre según el presidente de la asociación de vecinos de El Terreno, “la incidencia de los after ha sido menor”. Con todo, se han producido situaciones que desde la asociación se han denunciado. Lo cuenta Abraham.

“En un local, que estuvo sin actividad últimamente, permaneció abierto ininterrumpidamente desde la Nochebuena hasta las 15 horas de la Segunda Fiesta, el 26 de diciembre“. Según el representante vecinal, “se escuchó música a tope y pese a que la Policía Local se presentó en el negocio al mediodía y se bajó la música, al salir del mismo, la volvieron a poner”.

En Joan Miró siguen colgando las sábanas blancas con las quejas de los vecinos ante una situación que degrada uno de los barrios más carismáticos de la ciudad, El Terreno. “Los residentes en la zona consideran que Cort no responde a sus reclamaciones desde hace muchos años”, insiste Abraham. Denuncian que “no hay inspecciones sobre las condiciones ni si los bares tienen licencia; se sabe que algunos son irregulares y que no cumplen el horario de apertura, incluso que no tienen permiso para poner música”, enumeró Abraham. Los vecinos están recogiendo firmas para poner fin a tanto desmán.

http://suscriptor.diariodemallorca.es/palma/2017/01/09/terreno-pide-cita-cort/1179443.html

Gran operativo policial en discotecas, ‘afters’ y locales de ocio nocturno en Palma

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Agentes de la Policía Local de Palma durante el precinto de la discoteca ‘Deluxe’, en Gomila.

27-11-2016 | Julio Bastida

 

«Han hecho falta varios años, alguna que otra denuncia en los juzgados y una portada del diario Ultima Hora para que la Policía Local de Palma y el Ayuntamiento se pusieran las pilas y actuaran contra los locales que vulneran de manera sistemática la ley y el descanso de las personas». Estas eran algunas de las opiniones de vecinos de la barriada de El Terreno ante las recientes actuaciones policiales practicadas en la barriada.

Un gran dispositivo de agentes de la Policía Local de Palma irrumpieron en la madrugada del viernes, sábado y domingo en discotecas, afters y locales de ocio nocturno con la finalidad de controlar las limitaciones de horario, ruidos, seguros, licencias, aforo y seguridad de los establecimientos.

Durante el dispositivo, se sancionó a varios locales por exceso de horario, permitir el consumo de bebidas en el exterior del recinto, no disponer de título habilitante ni seguro de responsabilidad civil o carecer de controladores de acceso debidamente titulados.

Del mismo modo, los agentes también procedieron al precinto de los equipos musicales de la polémica discoteca Deluxe, sita en la calle Joan Miró 65. Los integrantes de la Patrulla Verde realizaron una sonometría arrojando la misma unos niveles muy superiores a los permitidos. De manera inmediata, se procedió a su precinto. También se inspeccionaron 17 locales más durante el ‘tardeo’.

http://ultimahora.es/sucesos/ultimas/2016/11/28/233746/gran-operativo-policial-discotecas-afters-locales-ocio-nocturno-palma.html

Crimen en S´Aigo Dolça 2015

thumbel acusado hablando con su abogado

El acusado de degollar a un joven en Gomila: “Estiré el brazo para que no se acercara”

El procesado afirmó que tenía miedo de que su mujer y su hijastra pudieran recibir un botellazo y negó que se hubiera lanzado sobre el fallecido

lorenzo marina palma

El acusado de degollar a un joven de 26 años la madrugada del pasado día de Navidad de 2015 en Gomila con una botella rota negó ayer, en el juicio con jurado de la Audiencia Provincial, que tuviera intención de acabar con su vida. “Tenía mucho miedo de que pudieran dar un botellazo a mi mujer y a mi hija”, argumentó.

De hecho, Emerson M.H. negó también que se hubiera abalanzado contra uno de sus supuestos agresores con la botella rota. “Yo estiré el brazo para que no se acercara. No apunté a ningún lado”, abundó. No obstante, las imágenes grabadas en vídeo rebatieron sus palabras, aunque se aprecia cómo la víctima intenta romper una botella contra un escalón sin éxito.

Los hechos que se comenzaron a juzgar ayer se iniciaron sobre las seis de la mañana del pasado día de Navidad en un pub de la avenida de Joan Miró, cerca de Gomila. Un enfrentamiento se inició debido a que uno de los presentes realizó tocamientos a la hijastra del acusado, de 16 años.

“Les llamé la atención y les dije que respetaran a mi hija. Cuando estaba hablando con un encargado, me golpearon en la sien”, declaró el acusado. A continuación, les arrojaron objetos. “Cogieron botellas y mesas y nos las tiraron, y los sacaron del local”.

Emerson, junto con su familia y la otra pareja, decidieron esperar un tiempo prudencial hasta que los agresores se hubieran marchado. Cuando había transcurrido más de media hora, el acusado y sus acompañantes decidieron salir en dirección al paseo Marítimo “para coger un taxi”.

“Bajamos por una escalera estrecha. Yo delante y mi mujer y mi hija detrás. Y la otra pareja”, explicó el encausado. De repente, comenzaron a estrellarse botellas de cristal en torno a ellos.

Tiraron botellas y tenía miedo de que mataran a mi mujer y a mi hija“, recalcó el procesado. La lluvia de cristales les hizo temer que alguno de los cascos les pudiera alcanzar.

A partir de ese instante, el posteriormente fallecido profirió supuestas amenazas de muerte contra él. “¡Te voy a matar hijo de puta!”, espetó, según la declaración del procesado. Emerson dijo que notó cómo alguien le cogía por la espalda.

El acusado afirmó que su temor fue en aumento al ver cómo uno de los atacantes intentaba romper una botella contra un escalón. “Cogí la botella, la rompí y la puse delante. Mi intención era asustarle, no matarle”, abundó. “Lo que pasé no se lo deseo a nadie”, prosiguió con la voz entrecortada.

A preguntas del fiscal, Ladislao Roig, el procesado negó haberse dado cuenta de que había degollado al joven. “¿De verdad no sintió cómo la botella entra en el cuello?”, le preguntó el representante del Ministerio Público. “Había bebido mucho alcohol y no sabía qué había pasado”, adujo el encausado.

La Fiscalía solicita para el acusado la pena de 12 años de prisión, al entender que los hechos ocurridos la madrugada del 25 de diciembre de 2015 en Gomila eran constitutivos de un delito de homicidio.

Durante la primera sesión del juicio con jurado se visionó varias veces el vídeo grabado por un particular con un teléfono móvil, que recoge el momento del crimen.

Tras ver las imágenes, el abogado de la acusación particular, Fernando Mateas, salió al paso de la versión de Emerson M. H. en la que afirmaba que se había limitado a estirar el brazo con la botella rota. “Usted aparta a la gente y va hacia él”, insistió. El letrado que representa a la familia del fallecido solicita para el procesado una pena de 20 años de prisión, al entender que los hechos ocurridos son constitutivos de un delito de asesinato con alevosía.

Reparación del daño

Por su parte, el abogado defensor, Alberto García, hizo hincapié en la colaboración de su cliente con la Justicia al entregarse tres días después de los hechos en la Comisaría del Cuerpo Nacional de Policía de Manacor. “Me enteré por las noticias de que habían detenido a un inocente y fui para decir que yo había estado allí”, indicó el encausado.

El letrado también anunció que su cliente había depositado en el juzgado la suma de 12.000 euros en concepto de reparación del daño causado y que tiene “una alta conciencia y empatía por lo ocurrido”, señaló.

http://www.diariodemallorca.es/sucesos/2016/09/13/acusado-degollar-joven-gomila-estire/1149274.html#

El fiscal pide 12 años para el acusado de matar a un hombre con una botella rota en Gomila

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La Fiscalía reclama una condena de 12 años de cárcel para el acusado de matar a un hombre al que clavó una botella rota en el cuello tras una pelea el día de Navidad del año pasado en Gomila. Toda la secuencia de la agresión mortal quedó grabada en vídeo por los asistentes. El ministerio público califica los hechos como un homicidio.

El crimen estuvo precedido por una pelea multitudinaria que arrancó en una discoteca en la calle Joan Miró. El acusado, Emerson Mendoza, de 36 años de edad y de nacionalidad colombiana, estaba en el establecimiento junto a varios familiares. Alguien le tocó el culo a su hijastra, lo que desembocó en un enfrentamiento en el que se produjeron heridos leves.

Cuando el acusado salió a la calle vio en las escaleras que conducen a s’Aigo Dolça desde Joan Miró a la víctima. La discusión se reprodujo. Según quedó recogido en el vídeo que grabaron los asistentes, la víctima, Michael Andrés, cogió una botella de cristal y la intentó romper contra los escalones. No lo consiguió. El acusado reaccionó con mayor rapidez, cogió otra botella, la quebró y se la clavó en el cuello. Después se marchó rápidamente del lugar. El vidrio seccionó la vena yugular y la arteria carótida de la víctima que murió desangrado poco después. Los amigos de la víctima identificaron primero por error a una persona que no estaba en el lugar y que fue detenida. Tras comprobar el vídeo que recoge la secuencia, fue liberado. El acusado se entregó a la policía en Manacor tres días después de los hechos. Ingresó en prisión preventiva.

El juicio se celebrará con un jurado popular a partir del próximo 12 de septiembre en la Audiencia Provincial de Palma.

http://ultimahora.es/sucesos/ultimas/2016/07/22/205230/fiscal-pide-anos-para-acusado-matar-hombre-una-botella-rota-gomila.html

El empresario arruinado explotó varios locales de la plaza Gomila, que fueron precintados.

plaza

Un testigo afirma que la Policía Local de Palma le hacía dos redadas cada fin de semana

Un empresario detalla que 80 agentes entraban en su local con chalecos antibalas y metralletas – Su negocio era competencia del local de un policía

 

Un empresario nocturno de Palma ha detallado al juez el acoso constante que sufrió durante meses por el GAP de la Policía Local, que cada fin de semana realizaba dos redadas en su local de la plaza Gomila. Eran actuaciones cuando menos espectaculares, con la presencia de unos 80 policías que acudían armados con metralletas, chalecos antibalas y escudos de protección. Siempre actuaban a la misma hora, sobre las dos de la madrugada, cuando más público había en la sala. La clientela, como consecuencia de estas insistentes redadas, dejó de acudir al local y se trasladó a otro negocio nocturno que, casualmente, era propiedad de uno de los policías investigados.

Lo perdió todo

El empresario perdió todo el dinero que había invertido para la reforma del local y pasó de tener cada noche a unas 1.600 personas, a únicamente 15 clientes. Cayó en la ruina y tuvo que vivir con su mujer y su hijo en una de las habitaciones del sótano por el acoso al que le sometió la Policía Local de Palma. En las redadas, que se hacían cuando había más clientes, se seguía el protocolo habitual. Los policías ordenaban al personal y a los clientes que sacaran todo lo que llevaban en el bolsillo, les ponían contra la pared con las manos en alto y los cacheaban. Algunos clientes llevaban droga y se deshacían de ella antes de ser cacheados. Cuando los policías la localizaban, según el denunciante, la cogían y se la llevaban. Nunca le entregaron una sola acta de incautación y jamás fue multado por la droga intervenida. Cuando acababa la redada, entraban siempre los mismos policías de la Patrulla Verde, todos ellos investigados por corrupción. “Aparte de reirse, como siempre, esperaban a que no hubiera nadie en el local para decirme buenas noches y hasta otro día“. Aunque no le sancionaban por tenencia de drogas, sí le imponían multas por incumplimientos administrativos, como por ejemplo tener música y permitir que los clientes bailaran, porque el local no tenía permiso de discoteca. Llegó a recibir varias multas de 60.000 euros cada una y, además, como un hecho insólito, la Policía Local le precintó la pista de baile, mientras que permitía que el negocio siguiera abierto.

Este local tenía éxito porque, aparte de su gran aforo, había logrado acoger a una clientela de personas de origen sudamericano. Y se convirtió en la principal competencia de otro local nocturno que era propiedad de uno de los policías locales implicados en la trama, que tras provocar que el testigo perdiera todo lo que tenía, consiguió acoger a toda su clientela, con los beneficios económicos que ello suponía.
Este empresario que ha contado estos hechos al juez explotó dos locales, ambos en la plaza Gomila. El primero era un antiguo prostíbulo, que convirtió en discoteca. Obtuvo una licencia de café concierto, como la mayoría de locales abiertos en esta zona nocturna. Recordó con todo detalle cómo los policías, al comprobar que todos la documentación estaba en regla, empezaron a fijarse en otros detalles del local, como por ejemplo las salidas. Buscaban, según el denunciante, excusas para denunciarle.

Precintos

Tuvo que abandonar este local y abrió otro negocio. El empresario detalló que pronto acudió la Patrulla Verde a realizar una inspección. Los policías le precintaron el local, con la excusa de que se habían cambiado las medidas de evacuación y le aconsejaron que, si quería volver a tener licencia, debía recuperar el estado inicial. Aunque comprobó que el local llevaba más de diez años con la misma estructura, decidió seguir el consejo de la Policía, e invirtió 200.000 euros en una amplia reforma. A pesar de ello, terminó perdiendo también este segundo negocio porque, según su declaración, el acoso policial fue continuo. Antes de cerrarlo, la Policía le precintó el local por superar solo en tres decibelios el nivel de ruido permitido.
Este testigo quiso destacar en la declaración que realizó ante el juez Penalva y el fiscal Subirán el degradante trato que recibía cuando se realizaban las redadas. En concreto, nombró a uno de los policías implicados en la trama, que “se mofaba y se reía cuando me sancionaban”.

diariodemallorca.es/palma/2016/07/14/testigo-afirma-policia-local-palma/1133979.html

La Policía detecta la llegada de más de cien delincuentes para la temporada turística en 23,05,2016

La Policía detecta la llegada de más de cien delincuentes para la temporada turística (640x480)

Varios grupos de extranjeros con antecedentes han
entrado en la isla en las últimas semanas – Especialistas
en hurtos al descuido.
  • B. Palau Palma
    La Policía Nacional ha detectado la llegada a la isla de más de cien delincuentes
    extranjeros, la mayoría especialistas en hurtos al descuido, para la temporada
    turística. Se trata de varios grupos de ciudadanos de Europa del Este con
    antecedentes por sustracciones que han entrado en Mallorca en las últimas semanas por
    vía marítima y aérea. Entre ellos se encuentra una conocida banda de carteristas
    profesionales rumanos que hasta hace muy poco actuaba en el metro de Madrid, de
    donde fueron expulsados.
    Los agentes siguen muy de cerca los pasos de estos nuevos visitantes, que están
    organizados y se mueven por toda la isla con facilidad en busca de turistas con elevadas
    sumas de dinero encima. Normalmente operan en enclaves turísticos como los
    alrededores de la Catedral o bien en los mercados de los pueblos aprovechando las
    aglomeraciones de gente. También desvalijan establecimientos comerciales sin levantar
    sospechas. Son muy habilidosos sustrayendo artículos o carteras en cuestión de
    segundos y en ocasiones llegan a camuflarse como jóvenes turistas.
    Tanto la Policía Nacional como la Guardia Civil, con el apoyo de la Policía Local de
    diferentes municipios, han incrementado la vigilancia en las zonas de mayor afluencia
    de viajeros. Agentes de paisano patrullan para prevenir las sustracciones y ya han
    interceptado a varios carteristas en el centro de Palma o en localidades como Sineu, que
    cada miércoles celebra su tradicional mercado. La Policía Nacional cuenta con un
    Grupo de Hurtos para frenar este tipo de hechos.
    La masiva llegada de delincuentes a la isla en estas fechas responde a la gran afluencia
    de turistas, que se convierten en sus víctimas propiciatorias.
    Estos grupos de ‘descuideros’ viajan a Palma de forma organizada. En Mallorca, cuentan
    con una persona de contacto. Normalmente, se alojan en hostales de la zona de
    s’Arenal y desde allí se mueven al centro de la ciudad o a diferentes municipios, donde
    actúan y luego regresan a la Playa de Palma. Para desplazarse disponen de coches de
    alquiler, que han sido arrendados con cierta antelación a nombre de otras personas para
    no levantar sospechas. En estos vehículos viajan cuatro o cinco compatriotas juntos y,
  • una vez llegan a la zona acordada, se dispersan para cometer los hurtos. Es habitual que
    actúen en parejas.
    Mientras policías y guardias civiles trabajan para prevenir estos robos al descuido, muy
    problemáticos para el turista, ya que suelen quedarse también sin su documentación
    además de sin su dinero, la justicia trata de evitar que estos delincuentes reincidan. En la
    mayoría de casos, los detenidos quedan en libertad al tratarse de meros hurtos. Por ello,
    la fiscalía de Balears está pidiendo cada vez más como medida cautelar que se prohíba
    a los sospechosos aproximarse a sus zonas de actuación, como el centro de Palma. En
    estas dos últimas semanas, los jueces han dictado tres órdenes de alejamiento para tres
    arrestados de origen rumano por hurtos.
    Las claves
    Órdenes de alejamiento: La fiscalía solicita esta medida cautelar para evitar
    más hurtos
    Como los ´descuideros´ detenidos quedan libres, los fiscales cada vez más piden
    a los jueces que prohíban a los sospechosos aproximarse a sus zonas de
    actuación.
    Hostales en s’Arenal: Los sospechosos recién llegados se alojan en la Playa de
    Palma
    Los investigadores han comprobado que los extranjeros que acaban de llegar a la
    isla están organizados y se alojan en hostales en s´Arenal.
    Coches de alquiler: Los especialistas en hurtos se desplazan en grupo en
    automóvil
    Los habilidosos carteristas se mueven por la isla en coches de alquiler que han
    sido arrendados con cierta antelación. Viajan cuatro o cinco compatriotas en
    cada vehículo.

Incivismo

resized_20160315_160156Vergüenza nos da tener unos vecinos tan incívicos. Ayer era martes, y los contenedores del último tramo de la calle Robert Graves aparecieron de esta manera, llenos de trastos y que se yo. Esto es día sí y otro también. Ayer señores, para decirles algo, no tocaba recogida por parte de EMAYA, a ver si se enteran que son los miércoles, o sea, hoy.
Jordi M. Vich