Archivo de la categoría: Gente de El Terreno

Octavio M Garcia Lloret 1933/2018

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Inés Beascoechea Gual

Buenos días quería saber si podrías colgar esta esquela de mi tío octavio su mujer es margarita gual hija del Mónaco…muchas gracias

SENTIMOS HABERLO PUESTO TARDE,,,,,,,

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El Forn del Terreno cierra por agotamiento de 01,09,2018

El Forn del Terreno cierra por agotamiento (640x480)

Paco Mestre, Amparo Cárceles y el hijo de ambos, Kiko, este viernes en la panadería, cuyos clientes comentaban tanto en el interior como en el exterior la pena por el fin de este negocio.

31-08-2018 | Jaume Morey

«No podemos más. Estamos agotados», comentaba este viernes una y otra vez Amparo Cárceles, quien junto a su marido, Paco Mestre, ha llevado durante los últimos 21 años el Forn del Terreno, ubicado a la altura del número 19 de la calle Robert Graves. Este matrimonio ha tenido una vida dedicada a este exigente mundo donde se madruga mucho, se trabaja a destajo y los días más exigentes son los que para la mayoría son festivos. «Es que no hemos tenido vida», se lamentaba Amparo.

Paco lleva tres cuartas partes de sus 63 años trabajando en el sector. «Comencé en un horno cerca de aquí y cuando tenía libre, venía a éste, que por aquel entonces se llamaba el Forn de Can Pedeçet a hacer horas extras. Se ganaba poco y había que completar el sueldo como fuera». Después pasó a trabajar en los hornos del Pont y de Sant Elies.

«Cuando empezamos a regentar este último fue cuando pasó a entrar a trabajar mi mujer». Allí estuvieron unos cinco años hasta que se decidieron a tener su propio negocio.

«Este horno llevaba cerrado muchos años cuando lo compramos. Estaba en ruinas», explica Amparo quien añade que «cuando eres joven puedes con todo, pero ha llegado un momento en el que no damos más de sí». Un ‘susto’ en la salud de Paco sucedido hace unos ocho meses fue el detonante para cerrar la panadería. «Ni nos hemos planteado un traspaso porque nadie se quiere hacer cargo de un negocio así. Nuestros dos hijos nos ayudan, pero ellos estudian y prefieren tener otro trabajo», explica Amparo, quien no piensa en el futuro. «Ahora mismo sólo me planteo descansar y no sabemos qué haremos con el local».

Durante estos últimos días la noticia ha corrido como la pólvora, no sólo entre el barrio sino en los clientes que tienen en otras partes de Palma «e incluso en Madrid y Barcelona, que vienen cada año, así como numerosos extranjeros».

Alguno de estos clientes habituales comentaba la pena por el cierre de este negocio. «Ha sido una gente trabajadora que siempre ha ofrecido un producto artesano de primera calidad», señalaba uno de ellos.

 

https://ultimahora.es/noticias/sociedad/2018/09/01/1022655/forn-del-terreno-cierra-por-agotamiento.html

El Forn del Terreno cierra por falta de relevo en 31,08,2018

El Forn del Terreno cierra por falta de relevo (640x480)

Los propietarios del horno dejan un negocio que “va bien”, pero sus hijos no quieren seguir

Lourdes Duran Palma 31.08.2018 | 22:41

El barrio pierde músculo comercial. Mañana domingo el conocido como Can Pedacet, un horno inscrito en 1936, servirá sus últimos panes. Desde 1997 ha estado en manos de Amparo y Francisco. Ya les echan de menos

Amparo Cárceles y Francisco Mestre van a descansar. Son décadas de trabajo “sin parar” con jornadas de 15 horas diarias “¡cómo mínimo!” al frente del Forn del Terreno. Este domingo echan el cierre para disfrutar de su jubilación. No llegan a los sesenta años. “Me voy a dedicar a pescar y a pensar”, dice Francisco. De niño, ya correteaba por el horno del barrio. “Pero fue con l’amo Guillem Gelabert con quien aprendí” trabajando en el horno de Sant Elíes. Gelabert mantuvo a la vez el popular Forn dels Paners, cerrado el pasado año.

Amparo, que no para de despachar a una lloriqueante clientela que no da crédito del cierre inminente –este domingo se venderán las últimas ensaimadas, panes de todo tipo, cocarrois…–, quiere “no hacer nada, ¡aburrirme!”, sonríe.

No se van como perdedores. “El negocio va bien”, apuntan. Lo dejan porque “nuestros hijos están en otras cosas y no quieren dedicarse a un oficio tan esclavo como el de panadero”, dice el matrimonio.

Cuando ellos llegaron al barrio, veintiún años atrás, compraron el edificio del antiguo horno de Can Pedacet, que así se le conocía, y que llevaba más de veinte años cerrado. “Estaba en ruinas. Lo rehabilitamos. Hemos conservado la antigua boca del horno“, en ella se lee Juan Ferré Matheu.

El establecimiento tiene una larga historia. Inscrito en 1936, “es más antiguo, ya hay referencias que lo sitúan 150 años atrás“, asegura Amparo Cárceles.

En el obrador se ve colgado un cuadro de Pau Fornés. El pintor era vecino de El Terreno y cuando llegó el matrimonio y abrieron el negocio tras décadas cerrado, les regaló este retrato de un panadero. Se lee: “como muestra de mi agradecimiento por conservar la barriada”.

“Estamos muy agradecidos a todos los vecinos. Desde el primer día que nos instalamos fuimos muy bien recibidos. En este tiempo, ha mejorado mucho”, agradece Amparo. Francisco se vuelve a meter en la boca del horno. La clientela ha dado tregua y vuelve a reinar cierto silencio, que será el amo del lugar a partir del lunes. Aunque quizá alguien quiera coger el testigo. ¿Una escuela de cocina? Quién sabe.

 

https://www.diariodemallorca.es/palma/2018/09/01/forn-terreno-cierra-falta-relevo/1343681.html

Elizabeth Laquiere: “En Palma me siento francesa y en Francia, mallorquina: soy extranjera”

Elizabeth Laquiere, en el jardín “oasis” de su casa en El Terreno. manu mielniezuk

La propietaria de la tienda de juguetes antiguos ¡Viva Palma! lucha para “mejorar” su barrio, El Terreno

lourdes duran 05.08.2018 | 02:45

Nació en Argel, hija de un abogado de la OAS que buscó refugio en Palma. Es una pied-noir. Franco les protegió. La piscina de sŽAigo Dolça fue “mi primera discoteca”, ironiza la que se alzó con el título de Balears de 100 metros braza. A sus 65 años sigue nadando. Contracorriente

En la calle de Georges Bernanos vive Elizabeth Laquiere, conocida en El Terreno por ser la propietaria de una tienda de juguetes antiguos, ¡Viva España! Sin embargo, son pocos los que conocen parte de una vida intensa que empezó un 15 de enero de 1951 en Argel. Ella es una pied-noir, los extranjeros nacidos en Argelia, muchos de los cuales se sintieron traicionados por De Gaulle cuando apoyó la independencia del país del norte de África. El padre de Elizabeth, Jacques Laquiere, fue uno de ellos. Vinculado al OAS, la asociación terrorista contraria a la independencia argelina, encontró refugio para él y su familia en Mallorca. El franquismo les protegía. Elizabeth tenía 10 años.

¿Ha vuelto a Argel?
No, mi apellido me lo impide, aunque con el paso del tiempo quizá ahora podría. Mi prima sí volvió.

Su padre fue un destacado miembro en la temible OAS que buscó refugio en Mallorca. ¿Cómo lo recuerda usted?
Fue un problema de supervivencia. Nos echaron y nos dijeron sin dinero. Mia abuelo había sido decano de los abogados, y te encuentras en la calle. El gran error de mi padre fue apoyar a De Gaulle en mayo de 1958. Argelia era un departamento francés, no una colonia. Jamás nos imaginamos que nos iban a echar de nuestro país. Mi padre huyó el primero. De Gaulle apoyó a ETA y Franco nos ayudó a nosotros. Primero fue a Niza y de ahí un amigo de Árgel trajo el velero St. Mary II con el que llegó a Mallorca, y en el que vivimos cuando la familia nos reunimos en Palma hasta que nos instalamos en El Terreno.

¿Cuántos años tenía usted?
Tenía 10 años. Yo llegué a Palma al acabar el colegio. Me llevé a mis dos loritos escondidos. La Policía argelina nos paró pero no los vieron. ¡Pasé mucho miedo!

¿Argelina, francesa, mallorquina…?
Hoy he estado mirando fotos y me he emocionado. De Argel recuerdo los olores a especias y sudores… Tan especial. No sé si volveré a Argel. Con 10 años, te reconstruyes en otra parte. Si lo pienso, Mallorca es mi raíz, pero necesito salir. Soy francesa cuando estoy aquí, y mallorquina, en Francia. Soy una extranjera.

Arraigada al barrio, incluso está en la asociación de vecinos. ¿El Terreno tiene cura?
Hay mucha rumorología al respecto, se habla de intereses especulativos, dejarlo caer para futuras inversiones. No sé. Lo que sí observo es que faltan infraestructuras que den calidad de vida a sus residentes como aparcamientos, más vigilancia frente al botellón, actos vandálicos. Yo estoy convencida de que si la Administración invirtiera en este barrio, se le compensaría con votos.

Usted debe estar atenta a todas las noticias relativas al arreglo de la antigua piscina de s’Aigo Dolça ya que fue campeona de Balears de 100 metros braza.
(Risas) Llevan más de quince años hablando. Ahora parece que quieren hacer un aparcamiento y una piscina abierta pero quiero verlo. Sería genial para el barrio. Para mí la piscina del Club Natación Palma fue mi primera discoteca porque tenías entreno, había un bar, los chicos no estaban muy lejos…

Pues mirando chicos se alzó con el título. ¿Sigue nadando?
¡Sí! Al quedarme viuda, con 56 años, volví a competir. No paraba de llorar y me encontré a mi entrenador Ferrer; él me dijo, ‘¡a nadar!’ Y así lo hice. Tuve que cambiar mi forma de nadar y llevó dos años de medallitas, en concursos de seniors en Palma, Balears. Ahora nado un kilómetro, y acabo de comprarme una monoaleta. ¡Mi última locura!

¿Nada en el mar?
No, hay demasiada gente.

¿Su colección de juguetes antiguos que vende en ¡Viva Palma! en la calle Joan Miró es también otra ‘locura’?
Sí… A mi abuela se le ocurrió la idea de regalar muñecas a sus biznietas, ninguna a mí. Me sentí traicionada y me vengué montando mi propia colección. Ahora mismo estoy haciendo el inventario. No tengo ni idea de cuántos juguetes tengo. Hace 18 años quise abrir un museo pero al no conseguir, acabé montando esta tienda.

En la antigua droguería del barrio. ¿No se la han querido comprar?
Compré la casa Can Palou, construida en 1860, y en 1997 cuando la estaba reformando me la quisieron comprar. Al parecer en esta casa antes hubo un casino, un eufemismo del que parece ser fue un burdel. Tiene mucha historia. Me encanta vivir aquí. No la vendería pero es cierto que El Terreno debe sumar a sus problemas el de la gentrificación. Cada vez son más los suecos, alemanes, con dinero, que están comprando casas. Los Kerrigan vendieron la suya a unos franceses. El Terreno es un barrio lleno de personas mayores, y muchas de ellas están vendiendo. Ofrecen cifras irresistibles. En la calle Dos de Mayo se está vendiendo mucho porque los inversores quieren casas con vistas. Y eso que mi abuelo construyó el primer edificio alto. ¡No me siento orgullosa!

Dice sentirse francesa. ¿Votó a Macron?
Lo voté con la nariz tapada. No me gusta pero había que votarle para evitar que ganara la extrema derecha.

¿Se aleja por tanto de sus raíces familiares?
Hay que situarse en el contexto. Yo no viví mal el franquismo pero era una cría. Mi padre fue muy severo conmigo, esta sociedad mallorquina era muy rígida. Cuando salí en 1970, fui a Toulouse; me liberé de mi padre y de España. Viajé por el mundo, regresé en el 78, hice mi tesis sobre los xuetes, y volví a viajar porque me contrataron en el club Med. Mi vida ha sido un ir y venir. Soy de aquí y soy una extranjera.