Archivo de la categoría: Aniversarios & Cumpleaños

Veinte años de un ‘forn’ de barrio en El Terreno en 08,09,2017

Veinte años de un 'forn' de barrio en El Terreno (640x480)

El Forn de El Terreno hace veinte años que abrió sus puertas.

08-09-2017 | Asociación de vecinos Bellver-El Terreno

El Forn de El Terreno cumple veinte años desde que su apertura dotara al barrio palmesano con un comercio de proximidad indispensable para la vida vecinal, recogiendo el testigo del antiguo Forn de Can Pedacet.

Los cuatro miembros de la familia Mestre, que habían pasado toda la vida en la repostería y panadería, decidieron restaurarlo y renovarlo, con el objetivo en mente de que fuera un comercio arraigado. Por eso también se hicieron coincidir la apertura con la fecha de la patrona de Palma, y desde entonces cada aniversario han colgado una senyera de la fachada, en honor a esa intención.

La asociación de vecinos de Bellver-El Terreno indica que establecimientos como éste han contribuido a revitalizar y dar aire a la vida de barrio, tan damnificada en tiempos pasados y que aún hoy está en vías de ser recuperada.

 

https://ultimahora.es/noticias/local/2017/09/08/290363/veinte-anos-forn-barrio-terreno.html

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Mallorca recuerda a Rubén Darío en el 150 aniversario de su nacimiento

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El Govern rendirá homenaje en 2017 al poeta y diplomático nicaragüense, quien vivió y dedicó varios poemas a la isla de “oro”, como él la llamaba, con diversas actividades, una guía de lectura y una conferencia con un especialista en esta figura histórica

A.Lliteras Lezcano Palma 15.01.2017 | 02:59

El Govern balear no dejará pasar por alto el 150 aniversario del nacimiento del poeta y diplomático nicaragüense Rubén Darío (Matagalpa, 1867 –León, 1916), quien vivió en dos etapas en Mallorca. La institución tiene previsto conmemorar esta significada fecha con diversos actos. Varias actividades y talleres en torno a la vida y obra de Darío, que tendrán lugar en la biblioteca Can Sales, una guía de lectura sobre su extensa producción literaria que se podrá consultar a través de la página web del mismo centro y la conferencia de un especialista en esta figura histórica son los homenajes previstos para este 2017. Un honor que todavía espera confirmación de fecha y que incluso podría ser más extenso.

Tras trabajar como empleado en la Biblioteca Nacional de Nicaragua e investirse cónsul de su país en la capital francesa, Félix Rubén García y Sarmiento, Rubén Darío, llega a Palma en noviembre de 1906 desde París –vía Barcelona– en un barco de vapor. Poco tiempo después del desembarco, el nicaragüense revela en el poema Vésper el reposo tanto espiritual como físico que espera encontrar en la isla: “Quietud, quietud?Ya la ciudad de oro / ha entrado en el misterio de la tarde. / La catedral es un gran relicario. / La bahía unifica sus cristales / en un azul de arcaicas mayúsculas / de los antifonarios y misales (?)”. Influenciado por las alentadoras palabras sobre Mallorca de los escritores Azorín y Santiago Rusiñol (este también pintor), y el poeta y ensayista local Gabriel Alomar, Darío se instala en el número 8 de la calle Dos de Mayo, en el barrio de El Terreno, en aquel momento una de las zonas más privilegiadas de la ciudad. Un nuevo hogar en el que se aloja durante medio año y que se convierte por aquel entonces en punto de encuentro de escritores, políticos, pintores y periodistas. Se conoce que frecuentan las tertulias los hermanos Blanes Viale –oriundos de Uruguay–; Juan Sureda Bimet, con quien Darío acabaría entablando una gran amistad; Gaspar Terrassa; Mario Verdaguer; Ernesto María Dethorey; el doctor Arís y los poetas Estelrich y Joan Alcover. La casa alberga por aquel entonces lo que para Darío representa una afirmación latina de misterio de la vida y del ser, un símbolo místico de paisaje.

Unos días antes de finalizar su estancia en la isla (marzo de 1907), se organiza una comida-homenaje en el Círculo Conservador, entonces sede del partido conservador, en la que Joan Alcover y Gabriel Alomar recitan composiciones poéticas en honor a Darío. Así, el poeta nicaragüense se marcha de la isla agradecido, pues en ella ha encontrado la paz y la serenidad que tanto ansiaba tener en París. “Cuando en mis errantes pasos peregrinos la isla Dorada me ha dado un rincón, de soñar mis sueños, encontré los pinos, los pinos amados de mi corazón…”, rezaba entonces un escrito suyo.

Tras unos años fuera de la isla, en 1913 Darío regresa a Mallorca y se hospeda en la Cartoixa de Valldemossa. Es entonces cuando escribe Epístola a la señora de Leopoldo Lugones, el poema La isla de Oro (refiriéndose a Mallorca) y la novela El oro de Mallorca. A pesar de que su estancia en la isla de oro no es muy extensa en el tiempo, sí lo es poéticamente hablando. Y es que además de lo mencionado, su historial fecha por aquel entonces el poema Canto a la Argentina y dos obras autobiográficas: El oro de Mallorca (1913) y La vida de Rubén escrita por él mismo (1914), libros escritos cuando Darío arrastra serios problemas con el alcohol, está enfermo y le invade una profunda crisis existencial y de fe.

A propósito de El oro de Mallorca, novela que Darío no llega a finalizar, aunque algunos de los capítulos fueron publicados en el periódico La Nación, todo llevar a indicar que el protagonista Benjamín Itaspes es el personaje bajo el que supuestamente se esconde el poeta nicaragüense. Lo confirman sus personajes y las situaciones, en correspondencia especular con la vida de Darío en Mallorca. Rubén Darío es considerado el máximo representante del Modernismo. Destaca la musicalidad de su poesía y las invenciones métricas que aportó a la lírica en lengua castellana. De su etapa modernista cabe destacar su poemario Azul (1888) y Prosas Profanas (1896), aunque en 1905 surge su obra maestra, Cantos de vida y esperanza (1905), donde aparecen sus preocupaciones sociohistóricas, como el devenir de la América hispana.

Con todo, Rubén Darío sigue presente en esta isla, en el Passeig Sagrera, donde una escultura en su honor recuerda que la vida se encuadra en poesía.

diariodemallorca.es/cultura/2017/01/15/mallorca-recuerda-ruben-dario-150/1181228.html

60 años de una gesta histórica

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Todavía caliente la victoria de Chris Froome, un clásico del invierno mallorquín, la memoria del Tour de Francia nos hace remontar seis décadas atrás para encontrar un momento, hasta hoy, irrepetible. Era jueves, 26 de julio de 1956, y se disputaba la vigésima etapa de la Grande Boucle. Una larguísima contrarreloj individual entre las localidades de Saint Etienne y Lyon de 73 kilómetros. Era la antepenúltima etapa y en ella, Miguel Bover Pons (Palma, 14 de febrero de 1928-25 de enero de 1966) lograba un hito que ningún otro ciclista balear ha conseguido repetir o reeditar.

Ese jueves 26 de julio de 1956, este martes hace justo sesenta años, Bover ganaba la contrarreloj, por apenas un segundo, e inscribía su nombre en el selecto club de corredores que podían decir que han vencido en una etapa del Tour de Francia. Nadie más, hasta ahora, lo ha logrado pese a la larga lista de ciclistas isleños que han tenido la oportunidad de competir en la ronda gala. Toni Tauler pisó el podio de los Campos Elíseos como ganador por equipos con el extinto Kelme, y algunos otros en tiempos recientes como Toni Colom probaron fortuna en escapadas de montaña. Joan Horrach (Katusha), fue el último balear en tomar parte en un Tour que deja una singular efeméride para este martes. Sesenta años después, el recuerdo de la victoria de Miguel Bover sigue presente.

El mallorquín fue, además, el primer español en ganar una contrarreloj en el Tour, en una edición en la que Bover fue gregario de Bahamontes y solo el mallorquín y su amigo Miguel Poblet lograron victorias españolas.

Ese Tour de Francia se lo llevó el francés Roger Walkowiak.

http://ultimahora.es/deportes/noticias/2016/07/26/205784/anos-gesta-historica.html

D. Ramón Cifre XXV aniversario como Párroco de El Terreno III

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Imagen captada en el colegio Máximo Alomar, donde se celebró una comida para homenajear a D. Ramón Cifre por sus 25 años al frente de la parroquia. De izquierda a derecha se ve al alcalde de barrio D. Miguel Duran; D. Ramón; D. Francisco Soriano Frade, delegado de Información y Turismo en Palma; Dª. Magdalena Pastor y D. Pedro Gili. Detrás del homenajeado Guillermo Morey y Antonio Simarro.  (los habanos no faltaban).

Año 1974

JMVB

Sa Quarentena, medio siglo después

sa-quarentenaDibujo del proyecto para los jardines

Joan Riera

Palma era una ciudad sin jardines públicos basta que en los años 60 del siglo pasado se afrontó la construcción de los de s’Hort del Rei i sa Quarentena, se pusieron las bases para el Parc de la Mar y se soñó, tras la donación de la familia Saridakis, con abrir los de Marivent a la ciudadanía. Los terrenos ganados al mar no se convirtieron en parque hasta 1984 y los que rodean la residencia real siguen a la espera de un acuerdo entre el Govern y Zarzuela. En cambio, los de sa Quarentena comenzaron a convertirse en realidad cuando en 1966 se conoció el proyecto de los arquitectos Alejandro Villalba y Vicente Bayo.

Sa Quarentena tiene una superficie de unos 5.000 metros cuadrados y el solar llegó a manos de la ciudad después de perder su función como cuartel escuela de los Flechas Navales durante los años de la dictadura. Antes, a partir de 1565, este espacio se destinó a los navegantes que llegaban al puerto de Palma y pasaban allí una cuarentena cuando una amenaza de epidemia se cernía sobre la isla.

Los jardines, ubicados junto a una antigua cantera en la que después se instalaron los astilleros, se han convertido en oasis –eso sí, poco cuidado– en una zona densamente poblada. En 1966, el alcalde Máximo Alomar decidió destinar el solar a zona verde pese a que hubiese podido venderlo por la entonces exorbitante cifra de 150 millones de pesetas (900.000 euros) y destinar el dinero a “acometer otras obras más útiles”.

El principal problema que tuvieron que solventar los arquitectos fue salvar el desnivel que separa las dos entradas de los jardines, entre la plaza de la Mediterrània y el Passeig Marítim. En ambos extremos se conservaron las puertas históricas.

Desde hace unos años, se baraja la posibilidad de instalar en el jardín un memorial dedicado a los xuetes que fueron ejecutados en autos de fe celebrados en la plaza Gomila, muy próxima a la parte superior del parque. Pero ya se sabe que esta injusticia histórica lleva siglos pendiente de ser reparada y no parece que, por ahora, vaya a hacerse justicia.

diariodemallorca.es/palma/2016/04/13/sa-quarentena-medio-siglo-despues/1108781.html