Emaya contrata a investigadores para vigilar a los barrenderos de baja laboral en 14,02,2018

Emaya contrata a investigadores para vigilar a los barrenderos de baja laboral (640x480)

Empleados de la limpieza de Emaya realizando su labor en una calle de Palma. EMAYA

La dirección nacionalista de la empresa de aguas y limpieza de Palma (Emaya, 1.400 empleados), liderada por la edil Neus Truyol (Més), está dispuesta a aplicar mano dura contra los supuestos fraudes laborales del personal de base.

Así el consejo de administración de la sociedad municipal del Ayuntamiento de Palma procedió ayer en una convocatoria extraordinaria a despedir a un empleado del departamento de limpieza con 30 años de antigüedad, al que estando de baja, un investigador contratado por la compañía después de una supuesta denuncia anónima cazó en un bar «realizando funciones propias de camarero», tal y como se recoge en el expediente de expulsión de la empresa aprobado.

Fuentes oficiales de Emaya, empresa municipal perteneciente al Ayuntamiento de Palma gobernado por la coalición de socialistas, nacionalistas y Podemos, se negaron a ofrecer información sobre el asunto al considerarlo «un tema de carácter interno». Según el seguimiento transcrito en el expediente del que fue objeto el trabajador ahora despedido, «el 12 de diciembre de 2017 a las 14.47 horas se encontraba en el interior de un bar (ubicado en una céntrica calle de Palma) realizando funciones propias de camarero, como son servir bebidas, cobrar a los clientes, repostar de refrescos y botellas de vino, cerveza y agua, hasta que a las 16.55 horas salió del mismo establecimiento con una bolsa de basura que descargó en el contenedor ubicado frente al bar y, posteriormente, a las 17.03 horas, acompañado de una mujer, cerraron la persiana y abandonaron el establecimiento». Unas tareas que se repitieron el día 13 del mismo mes, el 14 y el 15.

El día 14, por ejemplo, a las 07.00 horas «se encontraba en el interior del establecimiento sirviendo bebida y preparando comida tras la barra lo cual realizó al menos hasta las 09.30 horas tras haber abandonado el bar algún tiempo antes. Usted regresó a bordo de su vehículo Citroën (se incluye incluso la matrícula del coche privado del empleado) portando una serie de ramos de flores que colocó en el interior del mismo permaneciendo en el local al menos hasta las 13.00 horas».

Según el expediente ya concluido, las tareas que realizaba el empleado de la limpieza de Palma «eran incompatibles con la situación de baja laboral por contingencias comunes iniciada por usted el 6 de noviembre y que persiste en la actualidad».

Por todo ello la empresa considera que el trabajador «podría haber incurrido en una falta laboral muy grave de transgresión de la buena fe contractual, abuso de confianza y fraude por realizar una actividad por cuenta propia o ajena durante su situación de baja médica con el consiguiente posible fraude de simulación de enfermedad».

Este periódico ha podido confirmar que el bar en cuestión es propiedad de la pareja del despedido y, curiosamente, dicho establecimiento fue objeto de una inspección de la Seguridad Social el día 18 de ese mismo mes de diciembre, sin que el subinspector que rubricó el informe apreciara irregularidad alguna.

Hay que tener en cuenta que un trabajador con incapacidad temporal puede desempeñar su labor en otras tareas si el trabajo que realiza no es incompatible con la lesión por la que tiene la baja. De ahí que ayer desde Emaya se reconociera que «al final el asunto se judicializará». Pero hasta que el trabajador demande, la compañía ha dado por bueno el rastreo realizado al barrendero- conductor por el investigador contratado expresamente para fiscalizar estas situaciones.

Según el expediente, el incumplimiento contractual tendría «carácter muy grave y culpable», susceptible en su caso «de la imposición de eventuales sanciones disciplinarias de conformidad con lo dispuesto en los artículos 58.3 y 60 del convenio colectivo del sector de la limpieza pública, viaria, riesgos recogida y tratamiento de residuos y de la limpieza».

 

http://www.elmundo.es/baleares/2018/02/14/5a835117468aeb1b6f8b469d.html

Anuncios

La deuda de Palma con los ‘xuetes’

La plaza Gomila fue escenario del auto de fe de 1691. Manu Mielniezuk

Sa Torreta

joan riera 14.02.2018 | 02:45 DIARIO DE MALLORCA

Aqueix monument seria coronat per tres figures: les de Rafel Valls, saboner, de 51 anys; Rafel Benet Tarongí, negociant, de 21 anys, i la seva germana Caterina Tarongí, de 45 anys”.

Así describe el político y diplomático mallorquín Gabriel Alomar (1873-1941) el remate que, en su opinión, debería tener un monumento expiatorio dedicado a los xuetes. Su grito de reparación de una injusticia secular fue publicado en el semanario satírico La campana de Gràcia.

Alomar evocaba sus paseos por las laderas del castillo de Bellver, que hasta la eclosión del turismo prácticamente besaban las aguas de la bahía. Recordaba el auto de fe en el que en 1691 fueron quemados los tres protagonistas del monumento. Recupera la frase que durante siglos fue utilizada para describir la obstinación suprema: “Falet no’t dons”. La dedicó Rafel Valls desde la hoguera a uno de sus hijos para incitarle a perseverar en la fe de Moisés.

El político republicano justificaba su propuesta de erigir un monumento: “No crec que pugui haver-hi en tot el món motiu més fort per a alçar una gran pedra d’expiació a les cruentes injustícies”. Alomar escribía antes de que Adolf Hitler superara la crueldad inquisitorial y la propaganda antisemita del infame jesuita Francisco Garau, autor de La Fe triunfante.

Eran tiempos en que ni siquiera los descendientes de los xuetes querían que se hablara de la persecución sufrida. Alomar se preguntaba al final de su artículo si un día se levantaría sobre “la ribera del sacrificio” el monumento “vengador”.

La propuesta de Gabriel Alomar jamás se materializó.

Hace seis años, un grupo de artistas lanzó una propuesta similar: dedicar un memorial en los jardines de sa Quarentena a los judíos víctimas de la intolerancia y el fanatismo. El Ayuntamiento de Palma y el Consell paralizaron la propuesta sin ofrecer alternativa.

Berlín ya ha levantado un museo y un memorial para que nadie olvide el holocausto. Mallorca ha dejado pasar tres siglos sin dedicar un recuerdo a las víctimas judías del fanatismo religioso.