Palma, más sucia que nunca ante la impotencia de Cort para limpiarla en 12,08,2017

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Imágenes del estado de los contenedores en diferentes zonas de Palma tomadas esta misma semana. J. SERRA.

Palma está sucia. La estampa se repite en la mayoría de los barrios: bolsas y residuos se acumulan alrededor de contenedores desbordados. Los vecinos se quejan y coinciden en que «da vergüenza» el estado de las calles. Por su parte, Emaya achaca el problema a las averías que ha sufrido la obsoleta maquinaria que se usa para la recogida durante los últimos dos meses y al aumento de la generación de desperdicios, ligado a una mejora de la economía.

La situación suscita polémica. Desde el grupo municipal del PP critican la gestión del equipo directivo de la empresa municipal y reclaman su dimisión. La portavoz de los populares en el Ayuntamiento, Marga Durán, denuncia que la planificación actual «no da abasto» y no es la «adecuada», a lo que añade que «la recogida selectiva no se hace cada día».

La gerente de Emaya, Imma Mayol, se escuda en que de todos los vehículos dedicados a la recogida de las fracciones, solo han estado operando dos de un total de siete, por culpa de las averías. «Por muchos esfuerzos que se hagan es complicado que las cosas salgan bien» si más de la mitad de los camiones no funcionan, explica Mayol. El taller de reparaciones de Emaya también ha estado «infradotado», motivo por el cual se han retrasado las reparaciones.

El desbordamiento de los contenedores ocasiona problemas para los habitantes de la ciudad. Existen casos en que los cartones se acumulan durante más de cinco días mientras el cubo sigue lleno. Ni se vacían ni se retiran las montañas de residuos apiladas en el suelo. Una vecina del Coll d’en Rebassa, Carolina Magro, relata lo que para ella es «el colmo»: el viento movió todos los residuos amontonados en los aledaños de los cubos de basura y llenó las calles de cartones y plásticos. No hubo respuesta en más de cuatro días. Magro reclama soluciones efectivas, «no que pasen un día y se olviden», y pide una «rutina de limpieza» con agua a presión en las aceras y contenedores. Opina que han «aguantado» pero que la situación se ha vuelto insostenible: «Los contenedores huelen mal y los pavimentos están llenos de excrementos de perros». En Emaya son conscientes del problema: «Hay calles que llevan más de 20 años sin ser limpiadas con agua y eso tiene que cambiar», ya que «solo se usa agua en las calles en las que hay una mayor presión humana», explica Mayol. Por el momento, la empresa tiene siete máquinas que pueden ofrecer este servicio.

Marga Durán señala que este tipo de limpieza «no existe», cosa que «ha agravado el problema» de suciedad en las barriadas e incluso en el centro, lo que se suma a los incidentes generados a raíz de la implantación del sistema de recogida de trastos.

Por su parte, el presidente de la Federación de Asociaciones de Vecinos de Palma, Joan Forteza, pide que se «incremente» el servicio con agua y que funcione «el binomio» entre la recogida y la limpieza. En cuanto a la gestión de los contenedores, a día de hoy se están limpiando «una vez al mes», según la gerente de Emaya.

BATERÍA DE QUEJAS

La batería de quejas no es corta. Forteza reitera que «Palma está sucia de forma perenne» y que «no aprueba en limpieza»; Magro dice que está «indignada»; Durán piensa que «el primer problema de Palma es la limpieza» y apunta a la presidenta de la empresa municipal porque «niega la mayor». También sostiene que como regidora le «avergüenza pasear por una ciudad tan sucia».

Mayol no cree que «Palma esté más sucia que nunca». «No se puede afirmar algo así porque hemos podido solucinar los problemas que teníamos con la maquinaria y desde hace unos días estamos saliendo con normalidad», apostilla la gerente, para añadir que no le cuesta reconocer que la ciudad «no está como Emaya quiere que esté» y pide «paciencia» a los ciudadanos hasta que lleguen todos los recursos encargados, previstos para principios de 2018. Para explicar la tardanza, tras dos años de legislatura, Mayol argumenta que el proceso de licitación, así como de fabricación de la maquinaria, es «lento» y no se puede realizar más rápido atendiendo a los plazos marcados.

Mayol sí admite un fallo en la previsión de la generación de basura para este año. «Preveíamos que al nivel de residuos generados este año llegaríamos dentro de dos», asegura, por lo que pedirán a Cort una mayor inversión y «un efuerzo superior para dotar a Emaya de más recursos» el próximo curso.

Para saber si con la adquisición de los nuevos camiones se solventará la situación, la Federación de Asociaciones de Vecinos ha pedido una reunión con Imma Mayol y la presidenta, Neus Truyol. «Queremos conocer cuál es el objetivo a cumplir para que la ciudad esté limpia y si eso será una realidad», cuenta Forteza. Mayol está convencida de que sí: «No hay un problema de gestión, lo que pasa es que todavía no han llegado los recursos para poder acometer nuestra planificación».

Desde la Federación también llaman a la «responsabilidad ciudadana». A pesar de la «sensación de suciedad», instan a los vecinos a no «bajar la guardia», ya que aunque «un 75% de la culpa de que Palma esté sucia es de Emaya, un 25% es de los vecinos», concluye Forteza.

Mientras los montones de basura no paran de crecer, la solución definitiva no llegará hasta Navidad, cuando se complete la renovación de la flota de camiones, aunque, en palabras de Mayol: «El verano es el momento más álgido e intenso por lo que se refiere a la generación de residuos» y la maquinaria no está «preparada para asumirlo».

 

http://www.elmundo.es/baleares/2017/08/12/598ee134268e3ef0568b4616.html

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Los clásicos de Gomila en 13,08,2017

Los clásicos de Gomila (640x480)

Pepe Leal y Juan Jiménez han aportado esperanza al barrio”, sentencia el propietario de La Polka.

Aquí había la cafetería Gomila, aquí una pizzería, aquí la discoteca Barbarella… Pasear por la avenida Joan Miró hacia la Plaza Gomila es comoabrir el baúl de los recuerdos para Pepe Leal y Pepe Marroig. El bar Suomalainen y La Polka son dos clásicos de la que fue la zona de ocio por excelencia de Palma y también de la isla. A ellos, hay que añadir otro superviviente gomilero Juan Jiménez del Nito´s, cuyos pollos han hecho historia no solo entre los vecinos del Terreno sino entre clientes cómo el rey emérito Don Juan Carlos y su hijo Felipe VI.

Pepe Leal y Juan Jiménez son nombres míticos en Gomila y La Polka quiso rendirles homenaje como “ilustres del barrio” en la segunda edición de los Premios La Polka, celebrados en julio. “Personas como ellos son los que cohesionan el barrio“, sentencia Marroig, propietario del ejemplar bar de la avenida Joan Miró que reabrió sus puertas en 2012 tras una década cerrado. El galardón es la escultura Rayo de Júpiter, obra de Xisco Cabanillas, mestre d´aixa y escultor. La obra alude a sus orígenes ya que era un bar de regatistas. “Aún lo sigue siendo”. Leal y Jiménez fueron los premiados porque “no se han movido nunca del negocio y me ayudaron en la reapertura. Eran mis anfitriones. Han aportado seriedad, esperanza y, sobre todo, trabajo al barrio. Ellos arrastran a gente y se han hecho querer”, señala Marroig.

“Todo el mundo aprecia Gomila. La quieren porque ha tenido un peso cultural muy importante”, sentencia Marroig, que confiesa que es posible revivir las noches de fiesta de antaño en La Polka, un bar que en su época dorada fue escuela sentimental y pista de baile de una generación, una generación que sigue acudiendo al bar para disfrutar de su música. “Los clientes nos dan las gracias por haber reabierto y por mantener la línea musical. Nada de Despacito ni de hits efímeros. Suenan Rolling Stones, The Beatles… “Vienen los mismos clientes, con algunos años más. Los Sirex son unos habituales, pero también acuden hijos de los clientes de siempre”, cuenta.

Y es que el barrio suscita muchos recuerdos, unos recuerdos que también reviven los clientes extranjeros del Suomalainen, muchos de los cuales ya venían en la época dorada de Gomila. “Empezamos trabajando con finlandeses porque todos los hoteles de la zona se dedicaban al turismo escandinavo. Ahora arrancamos la temporada fuerte y muchos de los visitantes actuales ya venían de jóvenes”, explica Leal, que está expectante de cómo evolucionará el barrio. En sus calles hay debate y muchos rumores. “Un sueco ha comprado dos edificios y hará algo grande. Hay expectación pero los ilustres de Gomila lo tienen más que claro: “Hacen falta inversiones municipales pero nada de obras faraónicas”, coinciden. “Que no la toquen, simplemente basta que la cuiden. Que pongan en condiciones lo que tienen”, aconsejan.

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Los clientes de La Polka reviven el espíritu de Gomila

Muchas noches, La Polka revive la época dorada de la que fue la zona de ocio por excelencia de Palma. Y es que el bar se llena de gomileros de toda la vida que se dejan llevar por la buena música. A estos clientes de siempre, hay que sumar las nuevas generaciones que aunque sea por un momento disfrutan del espíritu de Gomila.

 

http://www.diariodemallorca.es/sociedad/2017/08/13/clasicos-gomila/1240043.html#