Vecinos contra Emaya por la recogida de trastos: “Me da vergüenza que la gente vea Palma tan sucia” en 23.07,2017

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Un olor pestilente emana de los contenedores y de la montaña de residuos y trastos que hay alrededor. Desechos de distintos colores y tamaños forman torres que impiden que alguien pueda coronar la cima de estos grandes cubos.

Muebles, botellas, cristales rotos y maderas son solo algunos de los souvenirs que pueden encontrarse desparramados cerca de estos puntos de recogida ubicados en muchas de las calles de Palma, y que resultan ya familiares para una buena parte de la población.

Sin embargo, en el Ayuntamiento no se percibe así. “No creo que Palma esté más sucia que nunca”, afirma rotundamente la presidenta de la Empresa Municipal de Aguas y Alcantarillado (Emaya), Neus Truyol.

Varias asociaciones vecinales consideran que la situación se ha convertido en una cuestión que afecta a la salud pública, aspecto con el que está en total desacuerdo la responsable máxima de la limpieza de Palma.

“Yo creo que tenemos que ser un poco responsables, quien lo diga, si tiene argumentos, pues perfecto, que los ponga encima de la mesa”, dice desafiante sobre quienes critican el estado de las calles de la ciudad.

Y así lo han hecho algunos. La presidenta de la asociación de vecinos Calatrava, Montesión y Santa Clara, Teresa Sánchez, explica disgustada que en ocasiones ha recogido basura y trastos de las calles de su barrio.

“Me da vergüenza que la gente vea Palma tan sucia”, indica enfadada y lamenta que a Emaya no le importen las quejas de los vecinos de su zona.

Los mismos argumentos son defendidos en distintas partes de la ciudad. Una vecina de la calle Arxiduc Lluís Salvador comenta que echa en falta que la empresa municipal agradezca la colaboración de las asociaciones de vecinos en asuntos de limpieza y señala que en ocasiones la gente tira los trastos el día que no se puede porque así “retorna el mal trato que percibe que está recibiendo de las instituciones”.

Estudio de quejas

No obstante, la presidenta de Emaya asegura que estudian las quejas para ver si son viables y si encajan dentro de la estructura general que pretenden promover, y explica que el tiempo que tardan en resolverlas depende de la magnitud de la situación y del día.

“En un par de horas puede estar solucionado. Es verdad que en algún caso a lo mejor hemos tardado 12 o 24 horas. Esto depende de las brigadas específicas de intervención, que no es que cada día hagan una ruta, sino que se desplazan a un sitio según las quejas o incidencias que recibamos”.

Por su parte, el presidente de la asociación de vecinos de Son Oliva, Antonio Sanz, garantiza que está harto de llamar por teléfono y de denunciar el estado de degradación que atraviesa su barrio.

“Cada día ponemos quejas, llamamos al 010 y les metemos una denuncia. Llamo al distrito norte, que es Toni Villalonga el que lleva esa zona, y cada día le mando fotos”, cuenta indignado.

Aun así, Truyol defiende que el sistema actual de recogida de trastos es “mucho más eficiente” que el anterior y que consigue recopilar un mayor volumen de objetos con menos recursos.

Además, destaca que las veinte ciudades más grandes de España usan el mismo sistema y que Palma estaba “a la cola”.

Sobre los motivos por los que algunos puntos de la ciudad se encuentran repletos de basura y trastos tirados por las calles, la presidenta de Emaya indica que aunque el servicio de recogida debe mejorar y que en los próximos meses recibirán nuevos camiones, también existe un comportamiento incívico en una parte de la población.

“Detectamos una falta de civismo por parte de una minoría, y claro, basta que solo haya una minoría que deje una bolsa fuera o un trasto el día que no toca. Esto es muy visual y todo el mundo lo ve. Aunque sean poquitos en una misma calle, eso tiene un impacto negativo muy importante”, argumenta.

El presidente de la asociación de vecinos de Es Fortí, Salvador Maimó, está en desacuerdo con estas afirmaciones de la presidenta de Emaya y aclara que aunque siempre pueda haber alguna persona que saque los trastos a destiempo, la obligación de mantener en buenas condiciones las zonas de los contenedores es de la empresa municipal, puesto que si la población ve un sitio limpio, lo mantendrá así.

“El problema es que los vecinos nos estamos adaptando a ver suciedad, a ver los contenedores llenos y ya no le damos importancia”, lamenta con pesar.

 

http://www.elmundo.es/baleares/2017/07/23/5974749b468aeb56438b45c5.html

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